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La abuela de Julen descarta la tesis del accidente con la hucha

Un compañero de estudios y un ertzaina quitan peso a la opción del suicidio en el juicio contra el padre del menor por asesinato

Jueves, 15 de Junio de 2017 - Actualizado a las 08:02h

Ertzainas custodian el domicilio familiar, el día del suceso.

Ertzainas custodian el domicilio familiar, el día del suceso. (J.C.)

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Ertzainas custodian el domicilio familiar, el día del suceso.

donostia- Julen Serrano, el niño de trece años que apareció muerto con una cuchillada en un piso de Donostia, en el barrio del Antiguo, sabía que las huchas con dinero ya no estaban en aquella vivienda, de la que habían sido recuperadas días antes del fallecimiento por su madre y su abuela materna, según declaró ayer esta mujer. La defensa del padre de Julen, para el que la Fiscalía y la acusación particular piden 18 y 20 años de cárcel, respectivamente, por un delito de asesinato, sugiere que la muerte del niño, ocurrida el 1 de diciembre de 2011, fue producto de un accidente cuando el menor se clavó él mismo un cuchillo en el pecho mientras intentaba abrir la tapa de una hucha con forma de casco.

No obstante, la abuela materna de Julen dio a entender ayer, en la octava jornada del juicio con jurado que se sigue por estos hechos en la Audiencia de Gipuzkoa, que su nieto sabía que las únicas huchas en las que se guardaba dinero en aquella casa eran un cerdito, en el que el propio niño ahorraba con la intención de hacer un regalo a sus tres hermanos con motivo de las próximas fechas navideñas, así como otras tres, con forma de tuvo de metal.

Esta mujer explicó que su hija se encontraba en proceso de divorcio del acusado y que, en ese contexto, la acompañó, el 22 de noviembre, días antes de la muerte de Julen, al domicilio familiar en el que la pareja residía en régimen de alquiler con intención de retirar ropa de temporada para ella y los niños, así como distintos objetos de valor. De esta manera, aquel día ambas mujeres se llevaron del lugar las tres huchas metálicas, que se encontraban en un hueco en la parte alta del armario que utilizaba la madre de Julen, así como la hucha con forma de cerdito, propiedad del niño fallecido, y un pincho que sostenía una foto del menor junto a un billete de 20 euros que le había dado su padre, firmado por él, con la intención de que lo conservara.

La abuela precisó que posteriormente llevaron las cuatro huchas y el pincho a su propio domicilio de Astigarraga, y guardaron las tres metálicas bajo una cama, mientras que el cerdito lo dejaron en la sala porque, según comentó, Julen seguía ahorrando y metía en ella todo el dinero que le daban.

Respecto a las huchas con forma de casco, una propiedad de Julen y otra de uno de sus hermanos, la abuela dijo que tenían una función decorativa, que no guardaban dinero en su interior, y que permanecieron en el domicilio hasta que, tiempo después, el juzgado les permitió acceder nuevamente al piso para llevarse el resto de enseres familiares, entre ellos distintas prendas con sangre.

Esta testigo, que no pudo evitar las lágrimas en los momentos en los que recordó la última vez que el niño durmió en su casa la víspera de los hechos, señaló que, aunque Julen quería a su padre “a su manera”, él no recibía el mismo cariño por parte de su progenitor, quien en ocasiones le pellizcaba y le dejaba llorando, entre otros desaires.

En otro momento de la vista, declaró una tía materna de Julen quien afirmó que tuvo conocimiento de lo sucedido por su marido, quien descubrió el cadáver de Julen en el piso, al que había acudido junto a un ertzaina amigo de la familia para buscar al padre, desaparecido desde primeras horas del 1 de diciembre.

Esta mujer recordó que aquel día llamó a su esposo para ver si había encontrado al acusado y que le dijo: “sed fuertes”, tras lo que también le escuchó la frase: “yo no puedo decirles esto”, por lo que pensó que habría pasado algo con su cuñado pero “ni por asomo” supuso que era Julen el que había fallecido. Afirmó también que, cuando la abuela paterna y madre del acusado acudió poco después al asador familiar en el que se encontraban varios allegados de Julen lamentándose por la muerte del niño, esta mujer afirmó: “Eres igual que tu padre, no sois valientes para nada”, en supuesta referencia al imputado, quien no había conocido a su progenitor.

“ningún indicio de problemas”La tía se refirió asimismo a una escena ocurrida en el tanatorio, donde escuchó a la abuela paterna decir, frente al cadáver de su nieto: “¿Dónde estará mi hijo. Estará en el monte. Yo solo tengo uno”, mientras que a su nuera “le quedan tres”. En la jornada del juicio de ayer también declaró un ertzaina que examinó la cuenta de Julen en una red social, a través de la que, el mismo día de los hechos, había un mensaje de felicitación de un amigo, sin que llegara a encontrar ningún indicio de que el menor tuviera problemas o intención de suicidarse.

Un amigo de Julen, con el que compartía a diario recorridos de ida y vuelta al colegio, dijo, por su parte, que aunque el menor le comunicó que sus padres se estaban divorciando “continuó haciendo lo de siempre”, “nada raro”.


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