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Ni conde, ni marqués: ezpata-dantzari

Para un zumarragarra no hay mayor honor que bailar la ezpata-dantza. Este mes presentarán un cuento y un documental sobre este baile y el sábado los antiguos dantzaris celebrarán una comida.

Reportaje y fotografía de Asier Zaldua - Miércoles, 7 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Miguel Urteaga, bailando la ezpata-dantza en La Antigua.

Miguel Urteaga, bailando la ezpata-dantza en La Antigua. (N. G)

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Miguel Urteaga, bailando la ezpata-dantza en La Antigua.Una dantzari del grupo Irrintzi, en la ezpata-dantza del año pasado.

Para un zumarragarra no hay mayor honor que ser ezpata-dantzari. Ni conde, ni marqués, ni deportista de élite, ni artista de fama mundial. En Zumarraga lo más grande es ser ezpata-dantzari. El 2 de julio, en la ermita de La Antigua, con la virgen delante y todo el pueblo detrás, los capitanes del grupo Irrin-tzi no tienen nada que envidiar a un futbolista que va a lanzar un penalti en la final de un mundial. La Antigua se convierte por un día en el Bolshoi de las danzas vascas. Pero para saber lo que supone bailar la ezpata-dan-tza en la catedral de las ermitas, qué mejor que dar la palabra a los propios protagonistas.

Miguel Urteaga tiene 78 años. Es conocido por ser el panderetero de Zumarragako Trikitixa, pero en su juventud fue dantzari. De hecho, él se considera primero ezpata-dantzari y después trikitilari. “Aprendí a bailar de chaval, en Urretxu, con los pasionistas”, recuerda. Participó en campeonatos de baile al suelto e incluso se le puede ver bailar en un documental que la televisión sueca grabó en 1963 en Euskadi.

Se hizo ezpata-dantzari de la mano de Joxe Txato Odriozola. “Txato hizo un gran trabajo a favor de la ezpata-dantza. Los mayores iban a dejarlo y se puso en contacto con nosotros. No me costó mucho aprender a bailar. Me considero más ezpata-dantzari que panderetero”.

Urteaga bailó durante nada más y nada menos que 15 años delante de la virgen de La Antigua. Después, volvió a ponerse los pantalones rojos para el homenaje a Txato Odriozola. “Aquel año hicimos de capitanes dos veteranos y dos jóvenes”.

Este zumarragarra de pro recuerda con emoción los años en los que fue ezpata-dantzari. “En el momento en el que me ponía delante de la virgen sentía nervios, pero desaparecían nada más empezar a bailar. Además, siempre he sido muy plaza-gizon. Mis compañeros solían ponerse más nerviosos”. Entre estos estaban José Mari Agirrebeña, José Luis Ruiz, Severiano Egiguren e Inixio Anduaga.

Añade que bailar la ezpata-dantza de Zumarraga es “un honor” y que antes bailar en agosto era tan duro como hacerlo el día de Santa Isabel. “Las fiestas patronales eran en agosto y la parroquia se llenaba”.

El dantzari Gorka Azkarate dice que todo el que prueba lo que se siente al bailar la ezpata-dantza en La Antigua, quiere repetir

Otro vecino que ha tenido el honor de bailar la ezpata-dantza es Gorka Azkarate. “Los de Irrintzi vinieron a la ikastola en busca de chicos y nos apuntamos unos cuantos de mi edad”. Azkarate participó por vez primera en la ezpata-dantza de La Antigua con solo 15 años. El grupo de danzas Irrintzi cumplía 25 años y en la cuerda formaron dantzaris jóvenes y veteranos. En 1997, fue capitán por vez primera. Hasta 2007, bailó casi todos los años delante de la virgen.

Considera que no es un baile fácil de ejecutar. “Es repetitivo, pero técnico y duro: hay que coordinar bien las piernas y los brazos. Es una danza que permite el lucimiento de los dantzaris más técnicos, pero deja en evidencia a los más limitados”.

Expresa de manera muy clara lo que significa bailar la ezpata-dan-tza el día de Santa Isabel. “Es como jugar la Champions. La actuación más especial del año. Todo el pueblo se da cita en La Antigua y los dantzaris son los protagonistas principales del día: desde que se reúnen con las autoridades para subir a La Antigua, hasta la bajada”.

Añade que el momento más emotivo es ese en el que se ponen delante de la virgen. “Es un acto muy solemne. Una vez que lo vives, quieres repetir. Ahora mismo, si me ofrecieran volver a bailar en La Antigua, volvería a los ensayos para poder hacerlo. Desde fuera, suelo sentir envidia. Bailar la ezpata-dan-tza es un honor. Es una cadena que tiene siglos de historia y formar parte de ella es algo grande”.

Los vecinos que tienen el honor de formar parte de esta cadena celebrarán el sábado una comida de confraternización. Han confirmado su presencia 36 ezpata-dantzaris.

Esta iniciativa ha surgido al hilo del 50º aniversario de los grupos que participan en la ezpata-dantza: el grupo de danzas Irrintzi y el grupo de txistularis Antxiñako Ama. Encargaron un documental a la productora Gattiken, esta se puso en contacto con antiguos dantzaris y estos pensaron que estaría bien volver a reunirse.

El documental se presentará el día 29, a las 19.30 horas, en el salón Zelai Arizti. Antes, mañana mismo, la escritora Antxiñe Mendizabal y el dibujante Josu Maroto presentarán el cuento Zumarragako ezpata-dan-tza, magia dantza. El acto tendrá lugar en el centro de interpretación de La Antigua, a las 19.00 horas.


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