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“Le saqué el cuchillo del pecho y se desangró en mis brazos”

El acusado de matar a su hijo en Donostia dice que no estaba en la habitación cuando ocurrió pero incurre en contradicciones respecto a su declaración inicial

Jorge Napal Gorka Estrada - Miércoles, 7 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La primera sesión del juicio causó gran expectación entre medios de comunicación y profesionales y estudiantes de la judicatura.

La primera sesión del juicio causó gran expectación entre medios de comunicación y profesionales y estudiantes de la judicatura. (G. Estrada)

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La primera sesión del juicio causó gran expectación entre medios de comunicación y profesionales y estudiantes de la judicatura.

donostia- “Quise morir con él;no me encontraba en la habitación y no puedo saber lo que ocurrió”. El hombre acusado de matar a su hijo en diciembre de 2011 relató que se encontraba en el salón del piso cuando oyó un ruido “seco” en la habitación donde estaba Julen. Según declaró ayer, le encontró “de espaldas, y solo vi el cuchillo cuando le di la vuelta. Se lo saqué inconscientemente del pecho, y él me dijo: Aita. No paraba de sangrar el pobre. Quise morir con él, no sabía lo que hacía. Julen se desangró en mis brazos”.

Ataviado con una camisa a cuadros blanca, pantalones vaqueros y zapatillas deportivas, el acusado acudió a la Audiciencia de Gipuzkoa a declarar por su propio pie, puesto que se encuentra en libertad provisional. Escuchó los escritos de calificación de las partes durante la sesión matinal con aparente tranquilidad, y comenzó a llorar cuando el letrado de la administradión pública relató a los miembros del tribunal del jurado los pormenores del momento en que fue hallado el cuerpo sin vida de su hijo.

Su declaración tuvo lugar por la tarde. “He perdido bastante la memoria. Quedaba con mi hijo todos los días para ir al colegio. Aquel día creo que estaba a primera hora de la mañana con su tía en el bar asador de la familia. Fui a buscarle, y no sé por qué fuimos al piso, bueno, fue para recoger las cosas tras el proceso de separación”, declaró.

La primera sesión de la vista oral que se celebra estos días en la Audiciencia de Gipuzkoa despertó el interés no solo de los medios de comuninación sino de los propios profesionales de la judicatura, que abarrotaron la sala. En el banquillo de los acusados se sienta Luis Serrano, el hombre acusado de matar su hijo de 13 años en el barrio donostiarra de El Antiguo el 1 de diciembre de 2011. Según exponen el Ministerio fiscal y la acusación particular, Luis Serrano le asestó una cuchillada mortal a su hijo movido por la sed de venganza hacia su mujer, que semanas antes le había comunicado su intención de divorciarse. El Ministerio público, representado por el fiscal Jorge Bermúdez, pide que se le condene a 18 años de cárcel, una pena que la acusación particular eleva a 20. La defensa entiende que se trató de un accidente y solicita su libre absolución.

A preguntas de la fiscalía, el acusado reconoció que poco antes de las 8.00 horas del día de autos, acudió con su hijo al que había hasta entonces el domicilio familiar. “Me dirigí al salón y le dije a mi hijo que fuera recogiendo las dos huchas de sus hermanos. Poco después escuché un ruído fuerte y le llamé ¡Julen, Julen! Como no contestaba, fui a su encuentro”.

Declaró que cuando llegó a la habitación le encontró tendido en el suelo, incurriendo en contradicción con su declaración inicial, que situaba el cadáver de Julen sobre la cama. Así se lo hizo ver el fiscal. “No lo sé, le vi entre el mueble empotrado y la cama. Él me daba la espalda y estaba de costado”. A preguntas de las acusaciones, confesó no recordar cómo le quitó el cuchillo. “Solo sé que quise morirme con mi hijo y no sabía ni lo que hacía”.

Respondió que su único recuerdo “es la visión de mi hijo desangrándose en mis brazos”. Confesó que no se le pasó por la cabeza alertar de lo ocurrido. “Estaba fatal, no sabía lo que estaba pasando”, dijo. Confesó que cogió su moto para ir a Igeldo con intención de quitarse la vida pero que no fue capaz de hacerlo.

Tal y como expuso el fiscal Jorge Bermúdez, el problema es que “no existe un relato lineal” de lo ocurrido. Lo único que no admite duda por el momento es que Julen, de 13 años, fue hallado el 1 de diciembre de 2011 con una cuchillada en el pecho en el que había sido hasta unos días antes el domicilio familiar. Junto al cadáver, un reguero de sangre, pisadas, una soga de ahorcamiento y un teléfono móvil.

Según el informe de autopsia preliminar, todo parece indicar que inicialmente se trataría de un suicidio, “pero poco a poco nos enteramos de que gran parte de la sangre que aparece en el cuchillo no es de Julen, sino de su padre”. El ministerio público expuso ayer que si la muerte del chaval hubiera sido fruto de un accidente, “la herida se habría modificado” tras la caída, extremo que no ha sido acreditado.

Tanto el Ministerio fiscal como la acusación particular, ejercida por el letrado Iñigo Iruin, coinciden en señalar que fue un asesinato. Es decir, no hubo ni un acto suicida ni se trató de un accidente. Iruin situó los hechos en un contexto de ruptura matrimonial motivado por las pérdidas en el juego del acusado, extremo que admitió ayer el propio Serrano. “Es verdad que hacía apuestas on-line. Como comprenderá, yo no entendía los motivos de la separación, porque mil euros arriba o abajo...”.

Días antes de la muerte de Julen, Serrano reconoció ayer que firmó los papeles del divorcio. “Los firmé sin leerlos. Le dije a mi mujer que estaba fatal y que me iba a cortar las venas”. Por este motivo, días antes de los hechos Luis Serrano había sido condenado por “coacciones leves” hacia su mujer.

El letrado de la acusación tratará de demostrar durante los próximos días que el acusado actuó movido por el deseo de “venganza hacia su mujer dándole donde más le duele (matando a su hijo)”, una vez que le comunicó que iba a divorciarse.

Las acusaciones defienden que Julen era un niño feliz, lo que “hace incompatible la tesis del suicidio”, algo que tratará de acreditarse durante la sesión del viernes a través de la prueba pericial del forense Paco Etxeberria. “Existen evidencias recogidas en la escena que ponen en evidencia que fue un asesinato”, dijo Irun a los jurados. “Un asesinato con la agravante de alevosía doméstica, basada en la relación de confianza de un hijo hacia su padre”.

Por su parte, el abogado defensor, Miguel Castells, reconoció que su defendido amenazó con hacerse daño él, pero no a los demás. “El suicidio es duro de admitir para unos padres en proceso de separación”, dejó caer el letrado, que acto seguido se levantó de su asiento para dirigirse al tribunal tomando en sus manos las huchas (en forma de casco de moto) que supuestamente manipulaba Julen cuando ocurrieron los hechos. Mostró también la banqueta de cocina de la que cayó el menor. La tomó en sus manos y la tiró al suelo. “Esto es lo que oyó mi cliente. Un golpe seco, y para cuando llegó, el chaval yacía de espaldas”.

De pie y mirando a los miembros del tribunal, explicó cómo su defendido, que es cinturón negro de kárate, sacó del pecho el cuchillo a su hijo y “estuvo vagando” los días posteriores por Igeldo. “Sigue en libertad, y no ha tenido intención de fugarse”, recalcó Castells, quien expuso que Serrano sigue un tratamiento psicológico desde 2014. El jurado deberá decidir durante las próximas semanas si Luis Serrano es culpable o no de la muerte de su hijo.


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