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Iraia Oiartzabal Diseñadora de moda

“Diseñar para danza deja mi creatividad mucho más libre”

La diseñadora pasaitarra, autora del impactante vestuario de ‘Oskara’, recibió uno de los tres Premios Max que Kukai Dantza cosechó el pasado lunes en Valencia

Juan G. Andrés - Miércoles, 7 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Iraia Oiartzabal, diseñadora de moda.

Iraia Oiartzabal, diseñadora de moda.

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Iraia Oiartzabal, diseñadora de moda.

Donostia- Poco le importó el mito de Molière y el supuesto mal fario que el amarillo arrastra en las artes escénicas. “Me gustan los retos y no le di más vueltas a las supersticiones”, afirma Iraia Oiartzabal (Pasai Antxo, 1987), que eligió un vestido de ese color creado por ella misma para asistir a la gala. La suerte estaba de su parte y, lo más importante, había hecho un buen trabajo. La creadora atiende a este diario a bordo del tren que le lleva a casa para celebrar el galardón en familia y continuar con su rutina diaria.

¿Cómo celebraron el lunes el éxito de ‘Oskara’ en los Max?

-Al terminar la gala nos llevaron a una discoteca cercana al Palau de les Arts y fue precioso, porque era un espacio al aire libre. Estuvimos allí literalmente hasta el amanecer.

Seguro que bailaron, y no precisamente coreografías de Kukai...

-(Risas) No, no, fue todo más loco, más desenfadado.

“Hacer un traje de boda es muy distinto a plantear un vestuario para gente que se estira, salta y se restriega por el suelo sin límites”

¿Estaba preparada tanto para ganar el premio como para perderlo?

-Cualquiera de los que llegamos a la final se lo merecía, y quizá la decisión habría sido otra de haber un jurado distinto porque la competencia era muy alta en mi apartado. Para mí el premio era estar allí y vivir todas esas sensaciones y experiencias. Estaba mentalizada para ganar y para perder, así que cuando sonó mi nombre no me puse muy nerviosa. Luego, al subir al escenario, ahí ya me quedé en blanco y olvidé el esquema mental que había preparado. (Risas)

Era la segunda vez que colaboraba con Kukai...

-Sí, la anterior fue en Gelajauziak, coreografía de Cesc Gelabert. Fue mi estreno en este mundillo de la danza, que no tiene nada que ver con mi trabajo diario. Hacer trajes de boda o de fiesta es muy distinto a plantear un vestuario para gente que baila sobre un escenario, que se estira, salta y se restriega por el suelo sin ningún tipo de límite: la ropa tiene que seguir y aguantar ese ritmo.

¿Y en el plano creativo cómo influye trabajar en un campo u otro?

-El contexto influye mucho porque para un vestido de boda suele haber reglas más concretas que nadie se atreve a romper. Es un día importante para las novias, que llevan muchos años con la idea de cómo será su traje, y eso no deja mucho margen a la experimentación. En cambio, diseñar para un espectáculo de danza me hace salir de la rutina y deja mi creatividad mucho más libre. Luego también tiene sus dificultades, porque hay que adaptar el vestuario a una plasticidad en la que yo no suelo pensar en mi día a día, pero eso me encanta, y si sale bien, mucho más. (Risas)

Seguro que repite con Kukai, pero, ¿le gustaría trabajar con otras compañías o incluso en el cine?

-Yo soy diseñadora de moda y más que eso, me considero creadora, así que no cierro puertas a nada. Valoraré los proyectos en función del momento y de si puedo compaginarlos con las mil historias en las que siempre estoy metida. Y con Kukai, sí, vamos hablando, hay mil ideas y proyectos al pilpil. Lo mejor está por llegar, seguro que habrá montajes que en el futuro merezcan nuevas manzanas en los Max.

¿Qué es lo que más le gusta de Kukai?

-Desde el primer día Jon (Maya) me dio toda su confianza y eso es una gozada: hace que me crezca a la hora de diseñar y termino haciendo mejores trabajos que si alguien me pone límites o duda de mi labor.

En su discurso dio gracias a Marcos Morau, coreógrafo de ‘Oskara’, por haberles dado tanta caña...

-Es un perfeccionista nato y cambia de opinión cada dos minutos. A los bailarines de Kukai también les exigió mucho e incluso les añadió un paso nuevo a tan solo dos horas del estreno. Pero ha sido para bien porque de todo se aprende. Con respecto al vestuario, Marcos tenía muy clara la estética desde el principio...

Es un vestuario que, como la propia pieza, mezcla tradición vasca y vanguardia, con el toque inquietante que aportan las faldas blancas, las máscaras de encaje, los trajes inspirados en el carnaval de Lantz...

-Buscábamos un poco lo andrógino, que los bailarines salieran a escena y no se viera un género en concreto. Son cinco hombres, llevan falda, van todos uniformados y con el rostro cubierto. Al principio no sabes si son hombres o mujeres, la única manera de distinguirlos es por el modo en que bailan. En OskaraKukai ha dado un salto muy significativo en su habitual mezcla de tradición y vanguardia...


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