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Llamando a la unidad

Con un socialismo buscando la calma tras la tempestad interna de las primarias, el PSOE enfila un nuevo norte político de la mano de Pedro Sánchez. Cuatro históricos del PSE opinan sobre la situación de la formación

Un reportaje de Imanol Fradua - Domingo, 28 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:13h

Isabel Celaá

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Isabel Celaá

“La Ejecutiva Federal tiene que ser la expresión de un Gobierno federal y no un sumatorio de poderes territoriales” “Sánchez no tendría que apostar por pactar con unos o con otros, sino por hacer una política que sea acepatda por todos dentro del PSOE” “Las primarias nos han agitado demasiado de forma interna, pero tienen que servir para que el partido recobre la fuerza y gane al PP” “Como sigamos ocupándonos de lo nuestro para los nuestros, los ciudadanos acabarán pensando que el PSOE es poco útil”

Deshojada la margarita de quién liderará el PSOE, tarea que recaerá en Pedro Sánchez tras su holgada victoria en las primarias frente a Susana Díaz y Patxi López, el partido encara una nueva fase. Pese a las interrogantes abiertos, y que aún restan tres semanas para el Congreso federal del 17 y 18 de junio en Madrid que dilucidará el rumbo que adoptará el Partido Socialista para tratar de reengancharse con su electorado, cuatro pesos pesados del partido en Euskadi que han pasado a la segunda línea tras una larga trayectoria en puestos de responsabilidad, como son los casos de Javier Rojo, Isabel Celaá, Josu Montalbán y Jesús Eguiguren, coinciden en cual debe de ser la principal receta a aplicar. Unidad, unidad y unidad parece la consigna más básica, pero también apelan a que Sánchez tienda la mano al conjunto de la familia socialista en favor de la heterogeneidad en un cónclave que definirá el futuro más cercano de la formación. Acabado el ruido del proceso interno pero no silenciado del todo el revuelo por las bajas que podrían ir cayendo por parte de los barones, aseguran que es tiempo de paz interna para hacer de PSOE un proyecto reconciliado con sus militantes, simpatizantes y votantes. Rojo, Eguiguren, Celaá y Montalbán se aferran a la necesidad de reestructurar la formación para ser alternativa al PP, si bien no ven a Podemos como compañero de viaje para desalojar a los populares de Moncloa.

Unas primarias que dejan profundas heridas

Mirando hacia atrás en el calendario, al impasse de ocho meses que van desde que Sánchez fuera derrocado en el Congreso federal del 1 de octubre de 2016 hasta su vuelta a la planta noble de la sede de Ferraz, todos coinciden en que el espectáculo no ha sido nada edificante. Indignado “por haber llegado a este extremo”, Eguiguren no duda en trasladar las responsabilidades de dicha situación “a quienes han estado dirigiendo el partido durante los últimos meses o la última temporada”. La Gestora que ha pilotado el partido con Javier Fernández a la cabeza, pero también el propio secretario general recién elegido habrían sido, por lo tanto, incapaces de zanjar las disputas que en nada han beneficiado a una formación que ha ido perdiendo punch electoral progresivamente. Haciendo referencia a “los momentos complicados” pasados por el PSOE, según un Rojo que expone no haber “duda” de que la coyuntura “ha sido complicada”, lo cierto es que las primarias dejaron “un cierto poso de discordia”. Así lo afirma Montalbán, quien por el contrario considera que cesar las discusiones públicas puede ser una herramienta positiva para alcanzar un estado de concordia. Cesar el fuego amigo, o como ahonda, “los conatos de enfrentamientos” que han generado “un maremágnum”.

Las próximas jornadas testarán si de verdad el PSOE se encamina hacia un periodo de calma o si, por el contrario, la tempestad vuelve a empañar su horizonte. “Ahora nos queda culminar el proceso con una nueva dirección política y hacer que el partido sea un partido alternativo al PP en la gobernabilidad de nuestro país”, asevera el expresidente del Senado, Javier Rojo. No será un camino exento de baches, pero la exconsejera de Educación en el Gobierno del lehendakari López, Isabel Celaá, augura que se alcanzará la meta de la pacificación tras sortear los avatares de “una época de gran excepcionalidad”. Con unas primarias “a corazón abierto”, como “no tiene ningún otro partido del espectro político”, Isabel Celaá confía en que “contundente triunfo” de Sánchez sirva para “restaurar el equilibrio interno”. La actual responsable actual de la Comisión Federal de Ética y Garantías ensalza además la participación cosechada, ya que “un 80% de la militancia” tomó parte en las votaciones.

Un líder con margen de maniobra suficiente

“No tiene que apostar por pactar con unos o con otros, sino por hacer una política que sea aceptada por todos”, indica categóricamente Eguiguren. Aún así, Sánchez no debe de olvidar “que somos una izquierda socialdemócrata, con todo lo que eso significa”, frente a los cantos de sirena lanzados en ocasiones hacia el electorado más a la izquierda “para tratar de conseguir votos” en citas electorales. Rojo, por su parte, llama a “dedicarnos más a resolver los problemas de los ciudadanos que a seguir enzarzados en los problemas del partido”. Y es que alerta de que continuar por la senda de lanzarse los trastos internamente pasará factura. “Los ciudadanos terminarán pensando que es poco útil”. Acertar en la estrategia de las decisiones políticas a tomar es la clave, como puede ser en el caso de los ‘congresillos’ que se vienen celebrando provincia a provincia y que determinarán los 1.000 delegados que acudan al Congreso de junio.

“Es muy importante que el propio Pedro Sánchez se erija en pacificador del partido”, apunta Montalbán. Y pone sobre la mesa la necesidad de “recobrar la fuerza” para enfrentarse al adversario, que no es otro que “el PP que gobierna en España con unas tasas de corrupción terribles e ineficacia”. La valoración de Celaá, por otro lado, apunta al amplio margen de maniobra del que dispone Sánchez. Lograda la legitimidad de la militancia, sin embargo “tiene tareas importantes a abordar. La primera es hacer una buena preparación de un Congreso que redunde en una buena dirección. Esa dirección tiene que estar configurada por un equipo solvente. Solvente en conocimiento y solvente en experiencia”, repite sobre las personas que deben de integrar la Ejecutiva Federal. “No puede configurarse en términos de reparto de poder territorial, porque eso llevaría al partido a un nuevo fracaso”, asevera sobre un Sánchez que debería de rodearse de “un buen equipo. Por ahora, y por lo que voy leyendo y oyendo, apunta a esto”. Pero Celaá insiste. “La Ejecutiva Federal tiene que ser expresión de un gobierno federal y no un sumatorio de poderes territoriales”. Por lo pronto, los ‘barones’ regionales inicialmente alineados en su mayoría con Susana Díaz durante las primarias, han venido rebajando el tono de sus críticas hacia el nuevo secretario general, “tienen un fórmula para encontrarse en el Consejo territorial”. La propia Díaz, a los mandos de la federación andaluza -la más potente a nivel estatal-, ya ha adelantado que dejará las manos libres a Sánchez. No presentará batalla en el Congreso de junio, ni reclamará cuotas de poder.

Congreso Federal: hacia una nueva estrategia

Con una Ponencia Marco del 39 Congreso Federal definida pero aún por aprobar, los diferentes niveles del escalafón del PSOE se aprestan a debatir un documento que puede sufrir modificaciones. En todo caso, las cuatro caras conocidas del socialismo vasco coinciden en señalar la vital importancia de redactar una buena propuesta estratégica de futuro. Pero también de armar una ejecutiva de peso que permita salir al socialismo del túnel en el que ha vivido durante los últimos ocho meses. “En cuanto a la elección de los órganos de dirección, -Sánchez- tiene que buscar la unidad porque si no es el suicidio. Hay que buscar un equilibrio entre las distintas sensibilidades que en gran parte como producto de las primarias y antes no existían”, apunta Eguiguren. En lo que respecta al programa, y pese a la vista de la crisis que padece la socialdemocracia, el expresidente del PSE confía en volver a la esencia. “No hay más remedio que situarse otra vez donde siempre ha estado el PSOE, en la socialdemocracia”, tal y como afirma.

A la ponencia elaborada de antemano se ciñe, por el contrario, Javier Rojo. El histórico socialista alavés califica el documento de “magnífico”, dotado de “unas propuestas avanzadas, modernas y progresistas”. Así, reclama no efectuar modificaciones de amplio calado, pero sí echar mano de “mucha cocina de negociación y pacto para poner esas ideas y propuestas escritas en valor para que los ciudadanos vean que el PSOE está dedicándose en resolver los problemas de la gente”. Que el ciudadano “nos perciba como fuerza útil”, apostilla. “La pelea no conduce a absolutamente nada, salvo a la melancolía”, por lo que incide en “que el partido se oriente bien, y sobre todo, que se cuente con los mejores y se entienda que cada uno hemos optado por lo que era más interesante”. Montalbán también ve dos vertientes al cónclave socialista. “La primera, y más importante, es fijar claramente la estrategia de oposición al Gobierno del PP. Que esas cuestiones están en estos momentos sin definir claramente. Y por otra parte tiene que fijar cuales son las líneas políticas que debe desarrollar en sus políticas de relación con otras fuerzas”. Ahí es donde asoma el fantasma de Podemos, que durante los últimos meses ha ejercido un a presión constante sobre el PSOE. El exdiputado vizcaino no desdeña de inicio la opción de tejer alianzas, pero antepone “llevar la voz cantante” en oposición. “Hacer oposición con alianzas, normalmente, convierte la propia oposición en un desorden, sin líneas directrices que puedan conducir a nada bueno. Desde mi punto de vista, además, creo que Podemos es un partido que tiene cargarse al PSOE como una de sus intenciones más importantes, precisamente, para llevarle como monaguillo”, detalla gráficamente.

Con un congreso “tremendamente importante” a la vuelta de la esquina, Celaá reclama “actuar en un sentido de combinar el modelo directo con el modelo representativo, las estrategias de elecciones directas con estrategias de democracia representativa”. Y, por encima de todo, “integrar la pluralidad del partido a través de la lealtad”. Desde luego, el PSOE “tiene que reconstituirse”, prosigue, para desmarcarse con nitidez de Podemos o la derecha. “Fortaleciéndose el PSOE, va a ser capaz de atraer a aquellos que una vez se le fueron por decepción”, vaticina para terminar advirtiendo de que el trabajo no concluirá cuando caiga el telón del congreso federal. El partido “va a tener que enfrentarse a desafíos muy importantes” a partir del 19 de junio próximo.


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