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En brazos de la mujer madura

Los 24 años de diferencia entre el recién electo presidente de Francia, Emmanuel Macron, y su esposa, Brigitte Trogneux, con hijos de edades parecidas a los de su marido, han dado la vuelta al mundo desatando lo peor del machismo imperante en la sociedad patriarcal.

Un reportaje de Nekane. Lauzirika - Lunes, 22 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:14h

Brigitte Trogneux y Emmanuel Macron, en la toma de posesión de la presidencia.

Brigitte Trogneux y Emmanuel Macron, en la toma de posesión de la presidencia. (DEIA)

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Brigitte Trogneux y Emmanuel Macron, en la toma de posesión de la presidencia.

La sexóloga Inma Merino apuesta por el vive y deja vivir como la mejor reflexión práctica para una convivencia con la diferencia y sobre todo con el diferente, sea en edad, sexo, cultura, posición. Opinión en la que coinciden ginecólogos como José Gurrea, artistas-emprendedoras como Miren González Mendialdua, la profesora de la UPV-EHU, experta en género, Lucía Martínez-Odriozola, y la abogada y periodista feminista Lidia Falcón.

Pero no parece fácil. La elección de un liberal defensor de la sociedad capitalista como es Emmanuel Macron para presidente de Francia no trunca los esquemas del poder económico ni sociológico de la Europa de la producción y del mercado. Pero su relación personal con una mujer 24 años mayor que él y que además fue su profesora, sí ha roto algunos esquemas de una sociedad todavía bastante patriarcal. Cercenan las reglas preestablecidas, y se salen del plan diseñado.

Que un hombre mayor se case o relacione con una mujer mucho más joven entra en los cánones sociológicos admitidos, y los casos siendo tantos y tan conocidos como notorios no merecen la pena nombrarlos. Además, seguramente en su familia o entorno social todos conocemos casos similares. “Es normal”, decimos, pero no si sucede al revés. Si la mujer es mayor y más cuando la diferencia empieza a ser notable, diez o veinte años, entonces se quebranta el diseño y comienzan a rondarnos por la cabeza ideas preconcebidas, patriarcales, tan falsas como extendidas.

Críticas burlescas“Perversión, estupidez, gigoló a sueldo…”, son algunas de esas ideas pululantes por nuestras mentes de sociedades liberal-patriarcales.

Emmanuel Macron y Brigitte Trogneux no se han liberado de estas críticas burlescas y aceradas la mayoría, hirientes algunas. Entran en la lógica de los patrones bíblicos del papel de la mujer, dulce esposa atractiva para el hombre y madre abnegada de sus hijos. “Vamos, jovencitas en plenitud física y de capacidad sexual al servicio de un James Bond, arrugado y mucho más talludito, pero guerrero poderoso que saborea las mieles del placer en los tálamos que le place”, explica la periodista, escritora y abogada Lidia Falcón. ¿Y al revés?

El cine americano como paradigma sociológico occidental ha elevado a categoría estos roles, hombres que a los 70 o 75 siguen haciendo de galanes amorosos cual jovencitos ardientes, cuando a las mujeres actrices de más de 30 o 40 años ya se las deriva al papel de madres. “Los hombres mayores tienen derecho a cualquier edad de su vida a hacer lo que quieran;sobre todo a ser atractivos. Me viene a la mente Clint Eastwood, viejo, ajado, lleno de arrugas y que sigue siendo el galán de las películas que él hace. Además le consideran atractivo. Y socialmente se ve bien porque eso es lo que nos han enseñado. Esa es la sociedad patriarcal, que no es solo una frase en el aire que queda bonita;es toda una organización educativa, social, moral, religiosa, política que no tolera que las mujeres puedan ser libres para amar a quienes deseen sin ataduras ni convencionalismos, privilegios reservados solo a los varones”, añade la abogada.

“Para mí, la sorpresa no es que él esté con ella, sino que ella esté con él”. ¿Por qué? “Porque, con todos mis respetos, este personaje me parece tonto. Me dirás que políticamente ha conseguido él éxito, pero eso no es indicativo de inteligencia. Es un señor con un discurso vulgarísimo, lo que se estila ahora, pero ha conseguido que el capital, las grandes corporaciones le apoyen que es lo necesario para ganar elecciones. Esa es la inteligencia de ese chico, aunque para mí, no lo sea;es un joven guapito, elegante a la francesa, pero realmente no me hubiera interesado nada”, reconoce la escritora y dramaturga Lidia Falcón.

abuela, ‘asaltacunas’...No ha sido por sus propuestas políticas moderadas y burguesas, sino por esto y mucho más que no se dice, por lo que Macron ha roto el molde de lo sociológicamente bien visto. Cuando era un ciudadano común podía pasar algo desapercibido, pero ahora siendo consorte de una dama (porque lo es en realidad, rica, inteligente e intelectualmente bien preparada) 24 años mayor que él, se encuentra expuesto a dimes y diretes. Abuela, asaltacunas, aprovechona, para ella;ingenuo, estúpido, inmaduro y hasta gay para él, son los calificativos más suaves. “Lo llamativo, o no tanto, es que estos epítetos vienen mayoritariamente de mujeres y no es fácil encontrar otra explicación que no sea la propia envidia”, añade el ginecólogo bilbaino José Gurrea. Pero suban el diapasón y podrán escuchar entre líneas algo más subido de tono: puta, perversión, gigoló y lindezas por el estilo. La envidia no soluciona nada.

“El tema de la diferencia de edad entre las parejas es un clásico en las novelas Ahí está El lector,En brazos de la mujer madura....;siempre han existido. Yo tuve una paciente que se lió con un chico veinte años menor;las críticas, generalmente de las propias mujeres, fueron tan fuertes que lo dejó, pero al cabo de cinco años volvieron a reanudar la relación porque se querían mucho”, relata Gurrea. “Macron es el tipo de hombre que busca en una mujer la imagen materna más que la de igual a igual y con una afición discreta al sexo. La jefatura de la campaña la han llevado entre la mujer y sus tres hijos;él ha sido la figura que ha dado la cara. Macron ha hecho de los hijos de su esposa, que tienen su misma edad, sus hermanos. Y ese eje lo integran ella y sus tres hijos;le ofrecen estabilidad y serenidad;”.

En opinión de Gurrea, Brigitte es una mujer lista, ambiciosa, con independencia económica que le viene de familia, a la que no le hace falta el dinero. “No es un plomo que te hunde, sino corcho que te sube. Forma parte del grupo de mujeres autónomas, independientes;están lo suficientemente hechas para no necesitar cobijo por parte del varón. Ella es la hembra protectora”.

Para este especialista no solo el sexo está sobrevalorado, “también el amor”. “Hay que poner en valor cuando sales con otra persona tu interés por cómo es: su autonomía, su inteligencia, su saber hablar. Eso de follar es el viejo juego del mete-saca, como decían hace cuarenta años en La naranja mecánica de Kubrick. Y no tiene nada de particular”, sentencia.

el edadismoPero más allá del sexo, esta relación diferente del presidente de Francia ha puesto el foco de la escena en dos conceptos muy presentes en nuestra sociedad, pero ocultados tanto como se puede. “Uno es el edadismo que nos arrastra a una superprotección de los jóvenes, especialmente de las chicas jóvenes y de las personas mayores como si fueran inválidos;el otro concepto es el remanente omnipresente de patriarcado familiar y sociológico con el hombre como cuidador de su esposa, por supuesto más joven y atractiva que le da hijos de joven y cuidados en los últimos años de su vida. Caso de ser al revés él la abandona”, subraya la periodista y profesora de la UPV-EHU, experta en género, Lucía Martínez-Odriozola.

normalizaciónAunque Macron y Trogneux han saltado a los medios como noticia que no debiera ser, no es del todo perjudicial porque esto ha hecho aflorar situaciones similares en otros niveles sociales, “lo que puede permitir que se normalice la visión de una mujer mayor que un hombre en una relación que no tiene que ser materno-filial”, reconoce la artista y emprendedora Miren González Mendialdua, cuya actual pareja “maravillosa” es un poco más joven que ella. “Yo me enamoré de la persona, no de la edad, ni del currículum. Eso sí tiene otro nombre”.

En todo caso parece que aún queda mucho para que veamos con la misma normalidad la relación de Brigitte, 72 años, con Macron de 39, que la de Trump con Melania, a la que saca 24 años. ¿Qué tienen de diferente?


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