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Quosque tandem...!

¿Qué fue del diálogo social?

Por Carlos Etxeberri - Domingo, 21 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:13h

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aunque la economía vasca está registrando un comportamiento muy positivo hasta el punto de que el Gobierno Vasco ha tenido que actualizar las previsiones de crecimiento para fijar un aumento del PIB del 2,5% para este ejercicio y del 2,8% para 2018, y una subida del empleo del 1,7% en 2017 y un 1,4% en el año siguiente y los indicadores económicos ofrecen un panorama optimista, lo cierto es que todavía hay aspectos socioeconómicos que no se están comportando en la misma línea.

Algunos de estas condiciones se encuentran en una situación de estancamiento, por no decir de inexistencia, como son las relaciones que deben existir entre patronal y sindicatos y que están afectando de manera importante a la negociación colectiva.

Cuando se han cumplido ya cuatro meses de la firma del Acuerdo Interprofesional en Relación con la Estructura Colectiva en el ámbito de la CAV para blindar el marco de los convenios vascos frente a los del ámbito estatal y tratar de impulsar la negociación colectiva en Euskadi, ya nadie se acuerda de su firma por parte de la patronal Confebask y los sindicatos ELA, LAB, CCOO y UGT, en lo que supuso el primer gran pacto laboral en Euskadi desde 1999.

Todo un acontecimiento que abrigó muchas esperanzas sobre la recuperación del diálogo social entre la patronal y todas las centrales sindicales que operan en Euskadi.

Esta rúbrica se produjo tras muchos años de desencuentros y de no profundizar en una cuestión como la necesidad de contar con un marco vasco de relaciones laborales que es clave en este país y que fue dilapidado por la reforma laboral de 2012, tan alegremente saludada por los empresarios vascos, por lo que suponía de desaparición de la ultraactividad en los convenios y la entrada del ámbito estatal en la negociación colectiva.

En estos cuatro meses los cinco artículos que recoge el acuerdo firmado el pasado 17 de enero, en los que se reconoce “la prioridad aplicativa de los convenios y acuerdos territoriales e interterritoriales suscritos en Euskadi, sobre cualquier otro convenio sectorial o acuerdo de ámbito estatal preexistente o posterior a la firma de este acuerdo interprofesional” han quedado en agua de borrajas a tenor de la realidad.

La firma de este acuerdo supuso una especie de espejismo si alguien creía que la relación entre la patronal y los sindicatos se iba a retomar por los cauces ordinarios al albur de la recuperación económica.

Al contrario, la incomunicación entre los agentes sociales sigue en la misma situación de bloqueo que con anterioridad al pacto y la negociación colectiva, salvo en aquellas mesas que tienen una dinámica propia, continúa en los mismos niveles de estancamiento que con anterioridad al 17 de enero.

“Nada ha cambiado en este tiempo, todo sigue igual y la patronal sigue actuando de la misma forma ahora que como lo hacía antes”, señala un responsable del sindicato ELA.

Curiosamente, la virtualidad de este acuerdo, que creó tantas expectativas, tuvo como eje central el cambio de actitud de Confebask de no presentar ninguna condición previa para sentarse a hablar con los sindicatos, cuando en el año 2011 pedía a las centrales sindicales paz social a cambio de iniciar las negociaciones.

La ineficiencia del acuerdo interprofesional no es solo una constatación del sindicato ELA, sino también del Consejo de Relaciones Laborales (CRL), que en su informe sobre la situación socio laboral del primer trimestre de 2017 en Euskadi, dado a conocer esta semana, afirma de manera taxativa que “aunque todavía es pronto para evaluar sus efectos, y a pesar de estar abiertas bastantes mesas de negociación, hay que señalar los escasos avances de la negociación colectiva en la CAPV a lo largo de estos tres primeros meses”.

Según los datos que ha recogido y dado a conocer el CRL, al finalizar el primer trimestre de 2017 solo el 28% de los trabajadores vascos sujetos a acuerdos de negociación colectiva tenía sus convenios actualizados, mientras que el 72% tenía sus convenios en situación de prórroga o pendientes de recuperar (decaídos).

Una situación que es similar a la registrada hace un año, es decir en el primer trimestre de 2016, y que pone de relieve la situación de estancamiento que sufre la negociación colectiva en Euskadi desde hace ya muchos años y que provoca situaciones de desigualdad entre los trabajadores, ya que son unos pocos los que tienen plenamente actualizadas sus condiciones de trabajo.

El CRL pone el acento en la falta de avances que se están produciendo en la negociación sectorial, en donde el porcentaje de trabajadores con sus convenios decaídos ha llegado al máximo histórico del 26,6%, como consecuencia de la falta de acuerdo entre los agentes sociales para la renovación de los convenios.

Las únicas excepciones a este negativo panorama, teniendo en cuenta el volumen de empleo afectado, las podemos encontrar en los sectores del Comercio de Alimentación de Bizkaia con más de 8.500 trabajadores, el de Artes Gráficas de Gipuzkoa que afecta a 1.226 empleados y el de intervención social de Gipuzkoa con casi mil personas. A nivel de convenios de empresa hay que destacar el de Mercedes Benz con 4.600 trabajadores.

Va a tener razón el presidente de asociación de empresarios Garen, Iñaki Zuloaga, cuando en una intervención ante la comisión de Trabajo del Parlamento Vasco, celebrada a mediados del pasado mes, insinuó que Confebask se adelantó a convocar a los sindicatos para firmar ese acuerdo cuando supo que la nueva patronal, surgida hace algo más de año y medio, estaba realizando gestiones para llevar a cabo precisamente esta iniciativa con el fin de romper con la inacción de los agentes sociales después de tantos años en Euskadi. “Otros se han adelantado por miedo a perder protagonismo, algo que nos halaga en la medida que nos indica que el camino iniciado es el correcto, porque lo importante es reiniciar la senda del acuerdo”, precisó Zuloaga ante los miembros de la comisión parlamentaria, al tiempo que señaló que la negociación colectiva no es un juego de esgrima o un juego posicional sin contenido, sino algo necesario para el futuro de este país.

La aparición de la nueva organización patronal Garen ha hecho mover el escenario cómodo en el que actuaba Confebask hasta ahora, como la única voz representativa de los empresarios vascos aceptada de facto por todos, y con ello se han producido actuaciones que tratan, no solo de ningunear, sino de neutralizar al nuevo adversario arrogándose iniciativas para controlarlas y después quemarlas para que no prosperen desde ningún ámbito, como parece que ha ocurrido con el acuerdo interprofesional.

Ante este escenario de control de la interlocución con los sindicatos por parte de una organización, el Gobierno Vasco debería dar los pasos para clarificar la representación que tienen las asociaciones patronales con el fin de dar carta de naturaleza a una nueva situación en la que han aparecido nuevos agentes sociales que tratan de dar respuesta a las preocupaciones y demandas de las empresas de menos de 10 trabajadores que significan el 90% del tejido empresarial vasco. Parece que hay un cierto vértigo a aceptar la realidad y el Gobierno Vasco no parece que está dispuesto a abrir el debate de la representatividad de las patronales, de la misma manera a la que se someten los sindicatos, porque está más cómodo con el actual modelo de contar con una única interlocución, según señalan desde ELA.

Sea como fuere, lo cierto es que el panorama de la representación patronal ha cambiado y lo que está claro es que han surgido otros sectores que quieren tener también su protagonismo en la defensa de sus intereses y necesidades, teniendo en cuenta su tamaño de microempresas, y que hasta ahora, por lo que parece, no se sentían representadas. Tomando como referencia lo que ha escrito el presidente de Confebask, Roberto Larrañaga, en un artículo publicado en el último número de la revista digital País Vasco de El Economista, en defensa del reciente acuerdo del Cupo alcanzado con el Gobierno de Madrid, “el diálogo y el pacto entre diferentes es uno de los principales valores añadidos de una sociedad: ofrece estabilidad, certidumbre y seguridad para vivir y desarrollarse. En definitiva, para progresar”.

Pues eso.


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