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EL adiós de la leyenda

esther lópez repasa sus 25 años de trayectoria profesional, a la que acaba de poner fin

Néstor Rodríguez Ruben Plaza - Domingo, 21 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:14h

Esther López posa junto a algunos de los numerosos trofeos que ha conseguido como jugadora de voleibol.

Esther López posa junto a algunos de los numerosos trofeos que ha conseguido como jugadora de voleibol.

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Esther López posa junto a algunos de los numerosos trofeos que ha conseguido como jugadora de voleibol.La hernaniarra, con varios ejemplares del NOTICIAS DE GIPUZKOA.

logroño- Los números que resumen su trayectoria deportiva abruman. 25 temporadas como profesional. Otros tantos títulos. Diez Ligas, ocho Copas, seis Supercopas, una Copa de Europa. La protagonista de estas cifras es Esther López (Hernani, 29 de noviembre de 1974), que hace tres semanas, a los 42 años de edad, colgó las botas y dejó el voleibol profesional después de un cuarto de siglo en las canchas. Fue el punto final para una deportista que hizo por primera vez las maletas para irse de casa a los 17 años y cuya trayectoria le ha servido para que la conozcan como la leyenda del voley femenino. Un mote que le da incluso reparo escuchar. “Es que yo nunca me he considerado de las mejores”, dice la guipuzcoana, mucho más cerca de ser una jugadora de equipo que una estrella, más cómoda fuera de los focos. Incluso su posición, la de líbero, rehúye el protagonismo, ya que no puede ni rematar ni colocar delante de los tres metros.

“Me llaman la leyenda desde hace cinco o seis años. Empezó un periodista y el mote cuajó. No me importaba, pero sonaba a Venga, retírate. ¿Sabes qué pasa? Que yo no siento la edad que tengo, me gustaría tener diez años menos y seguir jugando, pero ya tengo que cuidarme y dar paso a otras cosas. Ya no me llaman la leyenda, ahora me llaman la exjugadora”, comenta, para ahondar en los motivos de su adiós: “Llevo años pensando que igual es el último, pero siempre me ha podido la pasión por este deporte, me han respetado las lesiones y he querido un poco más. Este año quizás me lo he planteado más en serio, le ha dado más vueltas. Me decía a mí misma: Esther, tienes 42 años, quizás ya es el momento. Tenía claro que quería retirarme sin lesionarme y ganando una final”.

Así que cuando este pasado 28 de abril su equipo, el Naturhouse La Rioja, se impuso al Club Voleibol Haris y ganó la Liga, lo tuvo claro: “Veía que era el momento. Cualquier jugador se imagina cómo quiere ser su retirada, y yo he tenido la suerte de terminar como quería. En los últimos partidos, sabiendo que seguramente me retiraría, tenía ese sentimiento de tristeza porque no iba a volver a las canchas, pero también de tranquilidad porque era lo correcto, porque mi cuerpo me lo pedía”. Y eso que ha sido una jugadora muy poco castigada por las lesiones: “Tuve una lesión de rodilla y este año me ha dado guerra la espalda. Tuve una lumbalgia muy fuerte en pretemporada y me he tenido que ir cuidando, he aguantado bien la temporada”. Uno de sus secretos para mantener la forma física, no revelado hasta ahora, es que se ponía una manta eléctrica por las noches. “Me venía bien. Ahora se puede contar porque si lo llego a decir antes, en lugar de llamarme la leyenda, me llamarían la abuela”, bromea.

los inicios en hernaniEsta historia de amor entre Esther López y el voleibol comienza con catorce años, tal y como recuerda ella misma: “Iba al colegio La Inmaculada de Hernani. Yo quería jugar a baloncesto, pero no había equipo. Un día vino el entrenador del Hernani Kirol Elkartea de voley, Joseba Lizarazu, y probé junto a unas amigas. Me gustó y me quedé”. Su progresión fue rápida y con 17 años ya hizo las maletas para jugar en el Sánchez Infante de Toledo, el primero del total de los doce clubes en los que ha jugado dentro de una trayectoria que la ha convertido en un mito de este deporte.

“Yo me considero profesional desde entonces porque me dedicaba a eso. El Sánchez Infante era un club con extranjeras y todo, nos daban sueldo y vivienda. ¿Seguridad Social? No, eso no, estamos hablando casi de la prehistoria del deporte femenino”, reconoce. Y sigue contando: “Jugamos la fase de ascenso a la máxima categoría. Subimos pero el equipo no tuvo ayudas económicas y desapareció. Luego fui a Ciudad Real y luego al Socuéllamos, también en segunda división. De ahí, fiché por el Oskarbi de Vitoria. Nos mantuvimos en la Superliga, pero ese equipo también desapareció por falta de ayudas económicas”. Sus siguientes paradas fueron el Burgos (tres temporadas), el Benidorm (una) y el Ávila (dos).

Fue en el conjunto abulense donde empezó a brillar como líbero: “Antes jugaba de atacante. En Benidorm, ya empezada la temporada, comencé a jugar de líbero y el Ávila me fichó ya para esa posición. En ataque tenía mis limitaciones y en los bloqueos era muy mala. Yo veía que las rivales decían: Vamos a atacar por aquí, que está Esther bloqueando. Y yo pensaba: Qué triste. En cambio, era buena en defensa y recepción, que es lo que hace falta cuando juegas de líbero”.

los años dorados del voleyEn 2001 llegó uno de los momentos clave en la trayectoria de la jugadora hernaniarra, ya que fichó por el Tenerife, el mejor equipo por aquel entonces. “Fue un cambio importante. Era una plantilla de doce jugadoras con un nivel altísimo, jugábamos competición europea contra rivales muy buenos y el primer año sufrí. A partir del segundo ya me sentí mejor”. Fue en la isla donde logró el primero de los 25 títulos que adornan su palmarés. Y donde consiguió, en 2004, el más importante de todos: la Copa de Europa, en una Final a Cuatro celebrada precisamente en Tenerife: “Había 5.000 personas, ya calentando se te ponían los pelos de punta por el ambiente. Fue contra el Perugia, me acuerdo del último bloqueo, el que nos dio el título. Una euforia increíble. No pude ni dormir, estaba en la cama con los ojos abiertos por la tensión y la euforia. Son cosas que valoras con el tiempo. Además jugamos otras dos Final Four”.

Su periplo en Tenerife acabó en 2006, año en el que fichó por el Ícaro (Palma Volley). Para entonces, la burbuja del voleibol femenino amenazaba con explotar, cosa que acabó sucediendo. “El Ícaro me hizo una buena oferta y el Tenerife tenía que bajar el presupuesto. En Palma la idea era luchar por títulos, pero no lo conseguimos. Al final del segundo año se supone que iba a seguir, pero a final de verano me dijeron que no y me quedé un poco colgada. Firmé por el equipo de Miranda de Ebro, que estaba en segunda división”. En el viaje de vuelta desde la isla, recibió un duro golpe personal: “En el avión mi madre se puso muy mala, al aterrizar fuimos al hospital y le diagnosticaron leucemia. Vivió tres meses más. No seguir en Palma me vino bien para poder estar más cerca de ella”.

Tras un año en Miranda, recaló en el Menorca, que era ya su décimo club. Al término de su primera temporada en las filas del club menorquín, la 2009-10, se planteó por primera vez colgar las botas: “Había sido una temporada exigente, tenía bastante reciente lo de mi madre... le dije al entrenador, Chema Rodríguez, que lo quería dejar. Pero hablé con él, me lo volví a pensar y seguí un año más en Menorca”.

éxitos en la riojaEl siguiente destino de Esther López fue el Haro, que dio comienzo a unos cinco últimos años repletos de éxitos en tierras riojanas. “Venía de ganar dos Ligas con el Menorca y con el Haro hicimos el triplete”. Sin embargo, lo dejó tras la llamada de Carlos Arratia, presidente del Murillo, un club que empezaba a despuntar pese a estar situado en un pueblo, Murillo de Río Leza, de apenas 1.800 habitantes. La hernaniarra explica por qué aceptó el ofrecimiento: “Siempre he solido tener ofertas. Lo que me ha motivado durante mi carrera es que el proyecto fuera serio, con miras a ganar títulos. El dinero es importante, pero no lo es todo, igual prefieres cobrar menos, pero estar bien, en un club serio, con un buen entrenador... En Murillo me sentí muy cómoda”. Su estancia en esa localidad riojana dio para unas cuantas anécdotas: “Cuando ganamos la Copa, llegamos al pueblo un domingo a las tres de la tarde y no nos recibió nadie. La mayoría de gente del pueblo eran personas mayores y pasaban un poco del voleibol. Luego ya, cuando ganamos la Liga, sí. Nos montaron en un tractor y nos dieron un paseo de 100 metros. Fue divertido”.

El triplete en el curso 2013-14 hizo que el Murillo cambiara de sede para progresar: “Nos mudamos a Logroño porque el club quería crecer y necesitábamos instalaciones”. Con la llegada a Logroño, el equipo encontró patrocinador y pasó a denominarse Naturhouse La Rioja y el balance desde 2014 es de dos tripletes (2014-15 y 2015-16) y una Liga más, la conseguida recientemente. “Los últimos años han sido buenísimos para mí, menos mal que no lo dejé”, dice haciendo referencia a ese año 2010, cuando se planteó seriamente abandonar las canchas. “Aquí he estado súper bien. Además de los títulos hemos jugado competición europea, la Challenger, llegando dos veces a cuartos”.

Esta segunda juventud de Esther López le valió para ser convocada de nuevo por la selección española en 2015: “Había dejado ya la selección, pero me llamó el entrenador, Pascual Saurín, para jugar el clasificatorio para el Europeo. Disfruté un montón a nivel de entrenamientos también. Cuando no salía el ejercicio nos tirábamos cinco horas entrenando. Me acuerdo que el delegado tenía que llamar a los de cocina avisando que llegábamos tarde a cenar. A veces pensaba: ¿Qué hago aquí? Pero en el fondo me gustaba”.

La pasión por el voley es quizás el secreto de su longevidad deportiva: “Una vez que entro al pabellón, se me quita cualquier pereza de entrenar. Es que me gusta mucho el voley. Igual llego a casa y me pongo a ver un partido de la liga brasileña, soy un poco friki”. Además, asegura que no ha puesto nunca por delante su interés personal: “Me considero una jugadora de equipo, me adapto bien y me preocupa el bienestar de mis compañeras”. El buen ambiente en el grupo es también imprescindible: “Algunas tenían una imagen mía de persona seria, pero me conocen y ven que soy una payasa”. La autoexigencia es otro de sus rasgos: “Me exijo mucho. Intento recordar las cosas malas para que no vuelvan a pasar, pero, como no soy perfecta, pues vuelven a suceder”.

Donde no ha podido mostrar su juego es en el extranjero, la única espina que se le queda clavada a la guipuzcoana: “Me queda no haber tenido el valor para dar ese paso. Me llamaron en su momento de Italia y Azerbaiyán, pero me echaba para atrás estar tan lejos de la familia. Me queda esa espinita de no haber salido al menos un año, pero bueno, es la decisión que tomé en su momento, me tiraba más la familia”.

futuro en los despachosEsther López deja las canchas, pero seguirá vinculada al voleibol. Carlos Arratia, el presidente del actual campeón liguero, tenía claro que “no podía perder a alguien como Esther”, reconoce. “Carlos me preguntó tres veces si estaba segura de que me retiraba. Cuando le dije que sí, me pidió que trabajara con él”, cuenta. La hernaniarra va a ser la mano derecha del presidente, la imagen del club: “Uno de los objetivos es coordinar el trabajo de la base. No solo nuestra cantera, que tenemos 150 niñas y nos faltan monitores y horas de pabellón, sino el de toda la cantera riojana, intentar que haya una mayor relación con otros colegios y clubes que trabajan bien. Espero que esa confianza que han puesto en mí se traduzca en buen trabajo y una mejora real en la base”. Tampoco descarta los banquillos en un futuro: “Por ahora me gustaría seguir con las chicas a las que he estado entrenado este año”.

Concluido el repaso a su fructífera carrera y adaptándose aún a su nuevo puesto de trabajo, Esther López vuelve a echar la vista atrás: “Nunca pensé que mi retirada iba a tener la repercusión que ha tenido, he recibido muchísimos mensajes. ¿Un mito? No. Si fuera chico y hubiera jugado a fútbol... Pero he disfrutado un montón del voley”.

palmarés

25

Títulos ha logrado Esther López (Hernani, 29 de noviembre de 1974) a lo largo de 25 años como profesional. La guipuzcoana ha ganado diez Ligas, ocho Copas, seis Supercopas y una Copa de Europa, la conquistada en 2004 con el Tenerife. Además, con el conjunto tinerfeño jugó otras dos Final Four de la Copa de Europa.

los datos

Clubes. Desde los 17 años, momento en el que empezó su carrera profesional, López ha jugado en doce equipos. En este orden: Toledo (1 temporada), Ciudad Real (1), Socuéllamos (1), Oskarbi (1), Burgos (3), Benidorm (1), Ávila (2), Tenerife (5), Ícaro Palma (2), Miranda (1), Menorca (2), Haro (1) y Murillo/La Rioja (4).

Reconocimientos. En 2004 y 2007 fue elegida la mejor líbero de Europa y en 2005, la mejor receptora del continente. En 2016 fue elegida la MVP (mejor jugadora) de la Copa. Ha entrado en muchas ocasiones en el siete ideal tanto en competición liguera como europea.


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