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Itziar Errasti | cocinera

“Yo pagaba por la carne más que otros por las albóndigas ya hechas: ¿cómo puede ser que esas albóndigas triunfen?”

Itziar Errasti ha estado más de 20 años al mando del merendero Etxaburu, uno de los restaurantes más populares de Urretxu. Ahora, afronta una nueva vida

Asier Zaldua - Miércoles, 17 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Itziar Errasti, cocinera.

Itziar Errasti, cocinera.

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Itziar Errasti, cocinera.

urretxu- ¿Qué hizo antes de llegar al Etxaburu?

-Soy de Bergara y desde niña he trabajado en restaurantes. Empecé a trabajar con 10-11 años, en el Anttoni. En aquella época era uno de los restaurantes de Bergara que más trabajaba. ¡La de patatas que habré pelado! Después estuve en un asador, preparando pintxos. Tuve tres hijos y cuando el pequeño tenía todavía año y medio, entré en el Etxaburu. Han pasado más de 20 años desde entonces.

¿Cómo llegó al Etxaburu?

-Vine para ayudar a mi cuñada, con la intención de quedarme un único día. Y mira...

Es uno de los restaurantes más populares de Urretxu.

-Lo abrió una persona que estaba trabajando en Madrid y decidió venir aquí. Estuvo dos años. Después, lo cogió su cuñada. Tras ocho años, el restaurante lo cogió una trabajadora. Después estuvo mi cuñada. Fue ella la que me pasó el testigo. Cuando cumplí ocho años al mando del restaurante, dije que había batido el récord. La de años que han pasado desde entonces...

¿Por qué decidió coger el restaurante?

-Mi cuñada me dijo que lo iba a dejar y decidí cogerlo. Sin más. La verdad es que es un sitio maravilloso para trabajar. Levantarse aquí, con el sol saliendo por Txindoki, es una maravilla. Y por la tarde ves meterse el sol por Aizkorri. No te aburres de este lugar. No hay dos días iguales. Vivir aquí es un lujo. Tenemos casa en la calle, pero vivir aquí es otra cosa. Es un paraíso. Me gustaría envejecer aquí.

¿Le da pena dejar Etxaburu?

-Sí, pero los hijos no quieren seguir con el negocio, mi marido trabaja de camionero y yo tengo las manos muy mal. Al principio dejamos de abrir los fines de semana y, finalmente, hemos decidido traspasar el negocio. ¡Nos hemos dado cuenta de que hay todo un mundo fuera de aquí! Menudas pateadas nos estamos pegando con el perro... No éramos montañeros, pero hemos visto pasar tantos montañeros por delante del restaurante, que nos entró envidia. Hace poco estuvimos en Albiztur... ¡no sabía ni dónde estaba!

¿Qué le han dicho los clientes?

-Muchos están apenados. Algunas familias hacían en Etxaburu todas sus celebraciones. Hay gente a la que he conocido estando soltera y sin compromiso y luego les he visto encontrar pareja, casarse y tener hijos. Los bautizos, las comuniones... todo lo han hecho aquí. Decirles que lo dejábamos ha sido muy duro, pero mi hermano murió hace ahora un año y en el hospital no paró de decir que si lo supiese no hubiese trabajado tanto.

¿Por qué cree que la gente venía tan a gusto a Etxaburu?

-Mi lema siempre ha sido no sacar al comedor lo que no daría a mis hijos. Algo habremos hecho mal, pero nunca queriendo. La carne se la hemos comprado siempre a Iñigo Agirre y hemos triunfado. Iñigo se ha portado muy bien conmigo. El pescado se lo hemos comprado a Jaione, el pan a Josemari, la fruta y la verdura a Cruz... Nuestros proveedores han sido siempre del pueblo. La lechuga la limpiábamos bien, si la carne se quedaba atrás se la dábamos a un amigo cazador para sus perros...

¿Quién le enseñó a cocinar?

-Tenía 16 años cuando murió mi madre y no tenía ni idea de cocinar, pues en el restaurante Anttoni no me dedicaba a ello. Pero, poco a poco, aprendí. Un trabajador de Arcelor-Mittal pedía siempre sopa de pescado y los fines de semana volvía a su casa de Donostia con sopa de Etxaburu. En Navidades, hemos hecho mucha sopa para llevar a las casas. En algunos sitios triunfan trabajando poco y da mucha rabia. Nosotros ofrecíamos comida tradicional, la comida que preparaban nuestras abuelas. Pero las patatas hay que pelarlas, las lechugas hay que limpiarlas... Yo pagaba por la carne más que otros por las albóndigas ya hechas: ¿cómo puede ser que esas albóndigas triunfen? Eso duele mucho. Nosotros estábamos trabajando continuamente para mejorar nuestras albóndigas y trabajábamos con menos margen para poder ser competitivos.

Etxaburu lo han cogido los del albergue de Santa Bárbara.

-Estoy muy contenta, pues está en manos de gente del pueblo y tienen intención de trabajar tal y como lo hacíamos nosotros.

Gipuzkoando

Su txoko guipuzcoano favorito. Me gusta mucho Getaria: las casas, la humildad de la gente...

Un paisaje idílico. Ver salir el sol por detrás de Txindoki es una maravilla. Pero hay tantos sitios fantásticos... ¡Qué bonito es el mundo! Allá donde vas, encuentras sitios preciosos.

Una fiesta o un evento cultural. Las fiestas típicas de Euskadi: el Artzain Eguna de Legazpi, la feria de Santa Lucía...

Una playa. La Concha.

Un monte. Ir a Urbia y comer allí, es un lujo.


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