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Las banderas siguen en alto

La Real no pasó del empate ante un buen Málaga, en un duelo marcado por los nervios de los guipuzcoanos y en el que pudo pasar de todo

Mikel Recalde - Lunes, 15 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Xabi Prieto celebra su gol acompañado por Juanmi y Zubeldia.

Xabi Prieto celebra su gol acompañado por Juanmi y Zubeldia. (Foto: Ruben Plaza)

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Xabi Prieto celebra su gol acompañado por Juanmi y Zubeldia.Juanmi lamenta una ocasión errada durante el partido de ayer contra el Málaga en Anoeta.

DONOSTIA. La Real nunca ha sido de penúltimas jornadas. Lo dice nuestra historia, esa a la que tanto nos gusta recurrir para rememorar su esplendor en la hierba pero que también acumula muchos capítulos de pifias inesperadas en el momento clave. Así se perdieron dos ligas en ese maldito penúltimo escalón que tantas lágrimas ha provocado en la parroquia txuri-urdin. Las del año de la imbatibilidad en 1980 y la de Vigo, donde la semana que viene intentará sacarse la espina o al menos parte de ella, en 2003. Pero no todas las decepciones a esa altura acabaron en tragedia, así que no se puede dejar de ver el vaso medio lleno. Sin ir más lejos, el año de la cuarta posición con Montanier, en 2013, todos salimos desolados de Anoeta tras un 3-3 frente al Real Madrid B, y siete días después recuperábamos la cuarta posición con la inolvidable victoria en A Coruña. Es decir, también en tierras gallegas. Ese es el clavo al que debemos agarrarnos.

El mejor resumen de lo sucedido ayer, tan positivo y optimista como real, es que los donostiarras tenían el reto más complicado de los tres y, pese a su tropiezo en un estadio en ebullición en el que por primera vez esta temporada no nos olvidamos incluso de que había unas pistas de atletismo, la situación es la misma antes de la última jornada. Y en esa etapa tanto Athletic como Villarreal afrontarán choques en teoría de mayor dificultad que la Real, a pesar de que, llegados a este punto, todos andan justitos de fuerza. El que sea capaz de aguantar la tensión y la presión se llevará el gato al agua. Ni más ni menos.

Esto no quita para que ahora estemos todos igual de tocados. Derrotados y apesadumbrados. Porque la verdad es que fue tan duro como triste. Con un Anoeta impresionante, en el que una afición entregada y agradecida llevaba en volandas al equipo, el Málaga, que confirmó su cartel de club de moda de la Liga en esta recta final, se llevó un empate que no le sirve para nada, pero que pudieron ser incluso tres puntos en pleno desquiciamiento y ataque de nervios de los blanquiazules. Ningún reproche a los malacitanos. Hicieron su trabajo, que para eso son profesionales y demostraron ser un conjunto que, si no se lo desmantelan este verano, apunta a firmar cosas muy interesantes de cara a la próxima temporada.

La Real no completó un buen encuentro. Siempre jugó demasiado acelerada y nunca logró mantener la calma en un duelo que, como se esperaba, apuntaba a ser cocinado a fuego lento. En el que lo más importante era no cometer fallos importantes y no dar pasos en falso. Este equipo ha demostrado en este brillante año que tiene muchas virtudes, pero quizá todavía le falta mucho mucho por alcanzar en el terreno de la madurez.

Tampoco se puede decir que tuviera excesiva fortuna, porque cuando más se jugaba generó muchas más oportunidades que, por ejemplo, ante el Deportivo y el Granada, y sin embargo esta vez la caprichosa pelotita no quiso entrar. Además, pese a que antes hubo un despiste grave en la defensa del saque de esquina, la acción del primer tanto llegó tras una carambola en la que la diosa Fortuna optó por clavarle una cuchillada a la espalda de Rulli, quien, sin querer, dejó el esférico suelto en el área pequeña para que lo empujara Luis Hernández. Fue la última acción del primer acto. No, a pesara de no ser su mejor noche, no se puede decir que la suerte acompañara ayer a la Real.

apuesta por ZubeldiaEusebio fue valiente. Apostó por Zubeldia en lugar de Granero para hacer de Zurutuza y recurrió a Juanmi en lugar de Oyarzabal, en parte para aprovechar esa motivación extra que siempre te genera jugar ante el equipo de toda tu vida. Antes del saque inicial, el Málaga ya confirmó el cambio de esquema, con tres centrales y dos carrileros, para intentar cubrir el hueco que dejaba Camacho. Lo cierto es que los andaluces, que en todo momento ofrecieron la sensación de ser un equipo bonito y con muchas cualidades, de buen pie y competitivo sin el balón, apretaban muy arriba para no dejar actuar cómoda a la Real, pero superada su primera línea de presión dejaban espacios para poder hacerles daño.

El problema es que los blanquiazules no tenían la suficiente claridad para encontrarlos. Fue siempre una Real estresada, con muchos más envíos largos que de costumbre y con muy poca paciencia y precisión para llevar el peso del encuentro con la personalidad que ha acreditado a lo largo de la temporada. El primero en buscar la portería rival fue Jony en una falta lejana que estuvo cerca de sorprender a Rulli. A los realistas les costaba pisar el área malagueña.

Como siempre desde su espectacular irrupción, el primero en generar peligro fue Odriozola en un centro que se marchó desviado tras un choque en el área entre Willian José y Llorente. El primer remate entre los tres palos fue un cabezazo de Raúl Navas que salvó bajo palos, no se sabe bien si dentro o no, Miguel Torres.

Tras dos fueras de juego mal pitados a Keko y Vela, se repartieron otras dos jugadas polémicas en cada área. En la primera, Sandro cae en una jugada en la que hay contacto con Iñigo, aunque no parezca suficiente (el canario incluso sigue intentando jugar el balón);y casi a reglón seguido, Keko, que venía acelerado tras controlar un despeje con la mano, derribó a Illarramendi. Aunque le costó, Jaime Latre señaló penalti. En algunas imágenes parece discutible, pero en la de detrás de la portería se aprecia el contacto. El ex del Eibar (lamentable su gratuita provocación al ser cambiado) fue el único que no lo protestó. Xabi Prieto lo transformó con maestría. Como siempre.

Con el tanto, la Real bajó de revoluciones y por fin comenzó a hacer daño a su visitante. Yuri, en un disparo a romper que se le marchó fuera tras una bonita jugada de Juanmi y Willian, que casi dobla las manos a Kameni, estuvieron cerca de anotar el segundo. En la última acción antes del descanso, en un córner que debió evitar Rulli saliendo a un centro blando con la zurda de Sandro, el Málaga empató en una jugada de laboratorio preparada para Juankar. Su disparo lo escupió el travesaño, antes de rebotar en la espalda del meta y de que quedara manso a los pies de Luis Hernández, que lo empujó a la red. El silencio de Anoeta fue sobrecogedor.

a por la victoriaEn la reanudación, la Real se lanzó a por el tanto del triunfo. Fue superior al Málaga y acumuló merecimientos para volver a ponerse en ventaja, pero pronto se vio que le iba a costar mucho y que iba a pasarlo mal. Mientras tuvo fuerzas, produjo un buen número de ocasiones en un mal centro de Odriozola a Juanmi, un remate al palo de Navas, una rosca de Vela que se le quedó corta, un disparo de Xabi Prieto tras pared con Canales y, sobre todo, un mano a mano de Oyarzabal en un envío largo de Rulli que se escapó por los pelos. Una ocasión que no se podía malgastar en una noche de cristales rotos.

Cuando apareció la fatiga y el equipo ya estaba partido con muchos jugadores que ya no volvían, a falta de quince minutos, Zubeldia perdió un esférico y Recio, siempre él, colocó su disparo en la escuadra. A partir de ese momento, Eusebio tocó arrebato y quitó a Navas para dar entrada a Bautista. A la desesperada y a lo loco, Willian no encontró la escuadra en otro disparo lejano, a Iñigo se le fue un cabezazo y, pocos segundos después de que Rulli salvara un disparo a bocajarro de Juankar, llegó el empate. El de Ondarroa, que no había estado fino, demostró que tiene más casta y agallas que ninguno, madera de líder, para disfrazarse de extremo, internarse y poner un centro perfecto que Bautista cabeceó a la red.

Todavía había tiempo, pero con el partido patas arriba, a Willian se le escapó un control y Sandro se quedó a centímetros de superar a Rulli en una vaselina cuando estaba solo. Punto final. Todo sigue igual. Antes del duelo, si somos sinceros, todos pensábamos que ninguno de los tres candidatos iba a fallar. Los tres empataron. En 2013 no dimos en su momento la importancia que tuvo el gol de Prieto al Madrid. Ahora nos pasa lo mismo con el de Bautista. Pero, gracias a ese cabezazo, si la Real gana en Vigo, el Athletic estará obligado a hacer lo mismo en el Calderón y el Villarreal en Mestalla. Hagan sus apuestas. Aunque sigue séptima, la Real tiene que pensar, sentir, creer y convencerse de que lo tiene mejor que sus rivales directos. Porque es así.


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