Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa

Lava fría en el Etna

Jan Polanc conquista el volcán, donde Bob Jungels se viste de rosa tras una primera etapa de montaña que apenas deja rastro entre los favoritos;solo nibali lo intentó

César Ortuzar - Miércoles, 10 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:11h

El grupo de favoritos, encabezado por Geraint Thomas y seguido de Nairo Quintana, durante la ascensión al Etna.

El grupo de favoritos, encabezado por Geraint Thomas y seguido de Nairo Quintana, durante la ascensión al Etna. (Foto: Afp)

Galería Noticia

El grupo de favoritos, encabezado por Geraint Thomas y seguido de Nairo Quintana, durante la ascensión al Etna.Jan Polanc celebra su sorprendente triunfo en la cima del Etna.

donostia- En las viejas calles de Cefalù, donde despertó el Giro tras el día de descanso, aún perduran los sombrereros, tipos resueltos, que ven una cabeza y saben, de inmediato, qué sombrero le conviene a cada cara. Sicilia nació con el sol y un sombrero. La sabiduría de esa Italia vieja y ajada, vitalista y mediterránea en el mismo compás, entronca con Sicilia, la isla que rinde tributo al Etna, el volcán que gobierna la ínsula con el fuego de los dragones y la piel escamada de la piedra volcánica. La Luna en la tierra. A la Luna y los sueños que se desprenden de ella miraba Totó cuando era pequeño y solo entendía la vida a través del metraje del cine. La vida en rollos de película. Cinema Paradiso se rodó en Cefalù, un pueblo de una belleza tan evocadora como natural, con su pequeña playa y sus barquitas de pescadores, sus añejos rincones, que caben en una postal y en el sabor de los brioches en las escaleras del duomo. El sabor dulce del helado de pistacho, el oro verde de Sicilia, reposó en el gaznate de Jan Polanc, triunfante ante la egregia figura del Etna, una montaña negra cuando cierra la boca y no escupe la energía del centro de la tierra. De rosa vio la mole Jungels, que vistió la maglia del líder. Los favoritos se quedaron con el gris. Para Javi Moreno fue el sonrojo de ser expulsado de carrera por zarandear a Diego Rosa en plena carrera.

Amainado el volcán, no hubo erupción ni fogonazos entre los jerarcas que se alistaron a la prudencia y a la cautela. Sólido argumento. Piedra volcánica. En una montaña afónica, en un paraje de ciencia ficción, nadie elevó la voz. La subida, 18 kilómetros al 7% de pendiente media, enfrió el fuego interno de los favoritos, que se miraron mucho y se marcaron más. Amagó Vincenzo Nibali, pero a su pedal le faltó chispa. Quintana, abotonado hasta el cuello, la cremallera apretada al cuello como una corbata en día de boda antes de la barra libre, amortiguada la vista por las gafas de sol, dominó la subida con la jerarquía de su presencia y el racimo del Movistar. El colombiano mandó. Alrededor de él revoloteó Geraint Thomas, la piel blanca, como el marco de sus gafas. El galés, que cohabita con Landa en la ejecutiva del Sky, se cosió a Quintana, cuya autoridad nadie discute. Nairo y Nibali, esgrimistas principales del Giro, eran siameses. No se entiende al uno sin el otro. Los dos plegados en la misma maleta.

Mikel Landa, espíritu libre, verso suelto el suyo, sufrió la ira del volcán. Le torció el gesto. Pinchó y tuvo que espabilar. La avería de Landa alertó al FDJ, el equipo de Pinot, que elevó el tono. Voz ronca. El empeño de los franceses no pudo, sin embargo, con el impulso de Landa, que se corrigió sin griterío y con la rueda que le prestó Sebastián Henao. “A falta de diez kilómetros tuve un pinchazo, pero tuve la suerte de que Sebastián Henao estaba al lado y me dio su rueda. Luego Philip Deignan me esperó para llevarme hasta el grupo”, dijo Landa. No estaba dispuesto a convertirse en ceniza el de Murgia, un tipo tallado para las cumbres. Estrujó el manillar y bailó sobre los pedales. El Etna es un volcán y Landa puro fuego. Con el funicular de los favoritos racaneando, se incorporó Landa al grupo en sigilo. Tomó aliento, algo de resuello y controló la situación con solvencia. “No ha sido el mejor día, creo que pude pagar los esfuerzos al final, pero terminé contento porque no perdí tiempo. En ese sentido ha sido un buen día”, comentó Landa.

Para Polanc fue el mejor. Superviviente de la fuga que compartió con Alafaci (Trek), Van Rensburg (Dimension Data), y Brutt (Gazprom) desde Cefalù, el esloveno cabeceaba la subida, peleado con la compostura. Polanc se metió en la trinchera del sufrimiento y se convenció. No tenía intención de que su sueño fuera de cartón. De cartón piedra era el arco que saludó el arranque hacia el volcán. Con algún que otro arbusto a modo de verde esperanza, el Etna -negra la dermis, chamuscada por las erupciones, la carretera gris, agrietada, desalentadora-, no dejó que nadie prosperara. Pello Bilbao trató de que el celeste del Astana tiñera la montaña cuando Rolland, verde chillón, desbrozó algunos metros. El Bahrain, el Movistar y el FDJ les barrieron el entusiasmo. Igor Antón también quiso ganarse algún plano. A sus piernas les faltó dinamita en una montaña burlona, tendida pero larga, y con el aspecto desalentador de los paisajes vacíos, inanimados. Un comecocos.

el amago de nibaliDeshabitadas las cunetas, las piedras volcánicas por guardarraíles, Polanc continuó su ejercicio agonístico en medio de una visión apocalíptica. El esfuerzo de Polanc resultaba conmovedor. Arañaba cada palmo con el hambre de los hambrientos. Alimentó el pedal con las migas de la moral. A falta de sacudidas y descargas eléctricas entre los mejores, el aire retiró algunos puñados de arena de los pulmones del esloveno. Se estiró Nibali bajo la frontera de los tres kilómetros. El Tiburón enseñó su aleta dorsal en la isla que le vio nacer. Se despegó unas brazadas hasta que le cayó encima la red de Amador, al que envió de pesca Quintana. Enjaulado Nibali, Polanc recobró el aliento. La calma de los jerarcas era un trampolín del esloveno.

Solo Ilnur Zakarin, que había acumulado un puñado de segundos de retraso en Cerdeña, zarandeó la pax romana en Sicilia. El tártaro olvidó las fumarolas que ondean sobre el volcán y quiso cazar al esloveno. Jan contra el volcán. Versión moderna de Goethe, que ascendió en burro el Etna tiempo atrás. Azotados por el viento de cara, de costado en ocasiones, los favoritos formaron un abanico frente a una colina chamuscada. Con las laderas ahumadas, se refugiaron los favoritos en el calor del grupo como en esas imágenes de las familias felices que se cuentan el presente de la vida y el futuro de los sueños. Polanc, que ganó en el Abetone en 2015, podrá contar sobre las brasas del recuerdo que un día de mayo tuvo más fuego que el Etna.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902