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Gervasio Sánchez Fotoperiodista Y Corresponsal de Guerra

“Es un error creer que ha llegado la paz porque ETA ha entregado sus armas”

Décadas como corresponsal de guerra han conformado en Gervasio Sánchez una conciencia sobre lo que pasa en el mundo, haciéndole más solidario, más crítico, más desvinculado del poder político y económico, más sensible al dolor ajeno.

Julio Flor - Domingo, 30 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:13h

Gervasio Sánchez, fotoperiodista y corresponsal de guerra.

Gervasio Sánchez, fotoperiodista y corresponsal de guerra. (Javier Bergasa)

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Gervasio Sánchez, fotoperiodista y corresponsal de guerra.

GERNIKA- Este fotoperiodista, que ya es Premio Nacional de Fotografía, recibió el pasado miércoles en Gernika, en los actos del 80 aniversario del bombardeo, el premio Por la Paz y la Reconcialiación. Un galardón que también recibieron Manu Leguineche (uno de sus maestros), el forense Paco Etxeberria, el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra, la Fundación Petra Kelly o el psicólogo social Carlos Martín Beristain, entre otros.

80 años después, ¿existe hoy otro ‘Gernika’ en cualquier lugar del planeta?

-Hay muchos Gernikas, algunos más mediáticos que otros. Gernika está todos los días en Siria, en Yemen, en Afganistán, los seguimos viendo en Irak, y lo vemos en tantos lugares. Cuando terminé mi trabajo en el cerco de Sarajevo, me fui a Angola a realizar un trabajo sobre las minas y me encontré una ciudad que se llamaba Kuito que había sufrido un cerco aún más salvaje que el de Sarajevo.

“La paz no es olvidar que en Euskadi hubo actuaciones brutales de las Fuerzas de Seguridad del Estado, torturas y violencia”

¿Qué le han dado estas décadas de trabajo en el periodismo como corresponsal de guerra?

-Me han convertido en mejor persona. Enfrentarme a la violencia y a la guerra, a la incapacidad del ser humano por vivir en paz, a las atrocidades, al hombre que se convierte en una bestia cuando todo se desmorona, ver todo eso, y al mismo tiempo ver la dignidad, la supervivencia y la capacidad de los ciudadanos de defenderse de las tropelías más brutales, y actuar dignamente.

Están las primeras páginas de los periódicos del Estado llenas de noticias de corrupción.

-El lunes hablé con el director de un medio de comunicación importante. Me reconocía que en España nunca se ha hecho periodismo de investigación, que es la base del buen periodismo. Aquí se ha utilizado el buzoneo. Mis mejores amigos no han muerto ejerciendo el periodismo para que esto ocurra. Esa manera de comportarse entre políticos corruptos, banqueros corruptos y directivos de medios corruptos está golpeando duramente a la sociedad española.

“El buen periodismo es tan importante como la sanidad y la educación. Una sociedad sin buen periodismo está condenada a la manipulación”

¿Qué es el buen periodismo?

-El buen periodismo es tan importante como la sanidad y la educación. Una sociedad sin buen periodismo está condenada a la manipulación y al fracaso. Es sacar todos los trapos sucios en tiempo real. Yo quiero conocer hoy la corrupción de hoy, no dentro de quince años, como ahora está pasando. El buen periodismo muestra las graves contradicciones que vive este mundo en tiempo real con la intención de sanear la sociedad y promover el conocimiento entre los ciudadanos. Y eso cada vez se hace menos.

¿Qué es lo más grave de todo el entramado de la guerra?

-El problema grave son los que se lucran de las guerras, los que hacen negocios con la guerra, Estados, empresas, intereses bancarios, eso es lo más grave. En los conflictos en los que yo he estado es muy difícil encontrar a alguien que te diga por qué sufre. Al final nadie sabe el porqué de su guerra. En cambio hay gente que está haciendo negocios desde el primer disparo.

Existen en el mundo un sinfín de campos de refugiados, algunos de ellos están en Europa.

-El comportamiento de la Comunidad Europea ha sido lamentable. Europa se ha acabado riendo de sus propias decisiones. España apenas ha acogido a 1.000 refugiados y ha pasado un año y medio, cuando iban a venir 8.000 refugiados.

Gervasio, ¿qué le guía?

-Cuando era muy joven pensaba que mi trabajo serviría para cambiar las cosas, para mejorar el mundo, que el trabajo de un periodista era importante. Con el paso de estas décadas me he vuelto más pesimista.

¿Vale la pena continuar?

-Vale la pena continuar haciendo este tipo de periodismo, que muy pocas veces ves bien representado en los medios de comunicación. Yo no estoy en este oficio para ganar un gran salario orquestando intereses ajenos al periodismo. Yo estoy aquí para denunciar lo que ocurre. Al final te queda pensar que lo haces para salvaguardar tu propia conciencia, para que nadie te diga es que no sabíamos lo que estaba pasando. Mentira, lo sabíais y no hicisteis nada por evitarlo. Y lo haces por compasión, porque en el fondo te preocupa la gente que queda maltrecha, herida, con historias inconclusas de vida. Eso son las guerras, un concatenación de historias inconclusas.

Decía Zygmunt Bauman que todo apunta a que es una vana esperanza conseguir una sociedad mejor.

-Totalmente de acuerdo. Hemos mejorado desde un punto de vista científico, hoy la gente no se muere por cosas que se moría hace un siglo, sobre todo en las mayores potencias, pero en el mundo también hay miles de millones de personas que viven en condiciones muy duras, y centenares de millones de personas que viven en condiciones límite, y millones de personas que viven en situaciones inaceptables. Al final el mundo no ha mejorado.

No ha mejorado si somos incapaces de poner fin a la guerra…

-No hay un momento de la Historia sin matanzas, sin persecuciones, sin genocidios. Parece que el ser humano es incapaz de vivir sin violencia. Te lo digo con total claridad: he visto a muy poca gente en las guerras que prefiera morir antes que matar.

Hablamos del 80 aniversario del bombardeo de Gernika, y podríamos hablar del 81 aniversario de la Guerra Civil española.

-En España hubo 250.000 personas asesinadas en la retaguardia. Esas personas fueron asesinadas por unos mientras otros señalaron o denunciaron, otros miraron hacia otro lado o fueron incapaces de oponerse. Si empezamos a sumar encontramos que muy poca gente tuvo una actitud decente en nuestra guerra civil. Fue una guerra que duró la mitad de lo que ahora está durando la guerra en Siria. Y a pesar de ello todavía estamos pagando las consecuencias de aquella guerra.

¿Con qué se fortalece tu esperanza, la esperanza para seguir ejerciendo el periodismo?

-Con mis trabajos de las últimas décadas, desde que el año 1995 empecé a trabajar en el proyecto Vidas minadas o en el proyecto de Desaparecidos, mi trabajo en Sierra Leona, documentando historias de niños soldados en proceso de rehabilitación. O el último trabajo que he hecho de mujeres y niñas casadas a la fuerza en Afganistán. Ahí he buscado mis propios equilibrios emocionales. He querido mostrar que la guerra no se acaba cuando se firma un acuerdo de paz.

Eso dijo en Gernika ante el Gobierno y la guerrilla colombiana.

-No se puede pensar que un papel firmado es la paz. Tienen por delante en Colombia decenas de años para la paz. Será paz el día que no haya más desaparecidos en Colombia, el día que se desactiven todas las minas, el día que sean capaces de proteger a sus ciudadanos y de que todos los desplazados y refugiados puedan volver a sus casas y que en sus casas tengan una vida digna.

¿Cuándo se podrá hablar en Euskadi de paz verdadera?

-Estamos en las mismas. Creer que ha llegado la paz porque ETA ha entregado las armas, o porque los políticos que escondieron las vergüenzas de la violencia, que la obviaron, o miraron hacia otro lado cuando se estaba matando, es un error muy grande. La paz es reconciliación, memoria, verdad y justicia. La paz es aceptar las responsabilidades, es decirle a la víctima yo te maté injustamente, yo te herí injustamente, yo te negué injustamente, incluso te marginé injustamente. La paz no es olvidar que en Euskadi hubo actuaciones brutales de las Fuerzas de Seguridad del Estado, torturas y violencia. Aceptar que se cometieron esas barbaridades es también la paz. Lo contrario es pan para hoy y hambre para mañana. Es decir, la posibilidad de que todo vuelva a pasar. Hay que hacer bien el ejercicio de la paz.

En uno de sus escritos usted dijo que “la dignidad es lo que importa”.

-He visto envejecer a mujeres, a jóvenes chilenas convertidas en ancianas buscando a su familiares durante 40 años, en Argentina a chicas que han renunciado al amor, he conocido a una mujer cuyo marido desapareció el 3 de marzo de 1966, hace 51 años en Guatemala, a nietos que siguen luchando por la memoria de sus padres en España o en Argentina. La dignidad es lo que importa, lo demás es una instrumentalización de la memoria de las víctimas para golpear al contrario de una manera vergonzosa.


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