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Una semana después de la trágica muerte de Scarponi

“Nos jugamos la vida a diario”

Una semana después de la trágica muerte de scarponi, cuatro ciclistas guipuzcoanos relatan cómo es la convivencia con los vehículos de motor en las carreteras del territorio: “no estamos mal, pero se puede mejorar”

Marco Rodrigo Javier Colmenero - Sábado, 29 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:14h

Eneko Lizarralde, corredor del Murias, relata los riesgos que viven todos los días. Foto: Javi Colmenero

Eneko Lizarralde, corredor del Murias, relata los riesgos que viven todos los días. Foto: Javi Colmenero

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Eneko Lizarralde, corredor del Murias, relata los riesgos que viven todos los días. Foto: Javi Colmenero

donostia- El atropello que se cobró la vida de Michele Scarponi el pasado sábado en Italia, como todos los accidentes de este tipo, supuso para la comunidad ciclista un tremendo impacto. NOTICIAS DE GIPUZKOA ha pulsado la opinión de cuatro corredores del territorio, para conocer cuál es la realidad de la convivencia entre bicicletas y vehículos de motor en nuestras carreteras. Markel Irizar, Ane Santesteban, Eneko Lizarralde y Amador Granados coinciden en que, en cierto modo, se juegan la vida a diario. Y también hay unanimidad en cuanto al análisis de la situación en Gipuzkoa: “Resulta mucho mejor que en otros sitios, pero siempre se puede mejorar”.

“Aquí se nos respeta más”

1. Sinceramente, no nos podemos quejar. Cuando salgo fuera, veo que por ahí las cosas están cien veces peor. Siempre te encuentras con algún camión o con algún coche que te pasa cerca, pero en Gipuzkoa, de 300 días en los que salgo a la carretera en un año, me llevaré un total de ocho bocinazos. Nos respetan muchísimo y, en líneas generales, se nos concede el metro y medio de distancia reglamentaria. En Bélgica y en Holanda, mientras, existe también mucha cultura ciclista, y hay además mucho carril bici. Es perfecto para ir de un lado a otro. Pero yo no puedo utilizarlo para hacer series a 40-50 kilómetros por hora. Y allí, en el momento en que te sales del carril bici, los conductores se ponen como locos. La gente no es consciente de que yo no puedo utilizar un bidegorri a más de 30 kilómetros por hora, porque me voy a cruzar con gente corriendo, con gente andando, con un carrito de bebé... Esto último también pasa aquí, ¿eh? Soy de Oñati, pero vivo en Arrasate. Hay un carril bici que une ambos pueblos. Pero no puedo entrenar ahí, y eso los conductores de la carretera general lo deben saber.


2. Recuerdo que en 2002, el año en que me diagnosticaron cáncer, tuve una caída seria en la rotonda de San Prudencio, entre Arrasate y Bergara. Unos chavales jóvenes iban en coche y entraron pasados de velocidad. El vehículo les empezó a culear y tuve que tirarme al arcén para que no me dieran, con tanta mala suerte que me golpeé con una señal de obras. Sufrí una fractura de húmero.


3. No vivo en una zona tranquila. De hecho, vivo en una de las peores zonas de Gipuzkoa para ir en bici, sobre todo porque suelo entrenar por la zona de la costa, donde me junto con Haimar Zubeldia y Amets Txurruka. Ir desde casa hasta allí, por la carretera de Bergara, supone convivir con muchos coches y camiones. Una vuelta bonita y sin tráfico que se puede hacer desde Arrasate supondría subir de inicio Arlaban, andar en Araba por la zona del parque de Landa, y bajar luego de regreso por Aramaio.


4. Tenemos que concienciarnos todos, y esto incluye también a los ciclistas, claro, porque al fin y al cabo somos los que podemos perder la vida. Debemos respetar las normas. Y, a los consejos que normalmente se suelen dar, yo añadiría el de llevar una luz en la bici. Ahora la pongo siempre y, si algún día no puedo por el motivo que sea, me siento como desnudo, casi como si no llevase casco. De hecho, esta misma semana he empezado a poner dos. La de delante es blanca, como la de los coches, y la de detrás es roja y parpadeante.

“Cuestión de cultura”

1. Creo que en Gipuzkoa, y en Euskadi en general, la situación es muy buena. A la carretera sale cada día mucha gente, y siempre vas a tener opciones de cruzarte con algún conductor que no te respete, pero son los menos. Yo puedo comparar lo que tenemos aquí con otras dos zonas. La primera, Palencia, de donde es mi madre. Me ha tocado salir a entrenar por allí varias veces y llama la atención que en carreteras vacías, en las que durante una sesión de cinco horas igual te cruzas solo con cuatro coches, te toque vivir aquello. En rectas desiertas, sin tráfico, no te creas que aprovechan todo el ancho. Normalmente te pasan literalmente pegados. Y luego está Francia. Tienen mucha cultura ciclista, pero si se da una situación complicada ya puedes hacer tú por apartarte...


2. Me enteré del accidente de Scarponi el sábado por la mañana, antes de iniciar un entrenamiento de cinco horas. Imagínate cómo salí, dándole vueltas a la cabeza... El caso es que cuando estaba ya cerca de terminar, en Antzuola dirección Bergara, me pasó un coche a escasos metros de una rotonda. Él tuvo que frenar bruscamente para abordarla, cosa que yo no necesito hacer, porque en bici siempre voy a tener una mayor maniobrabilidad. De repente me vi encima suyo y tuve que parar casi en seco. Le recriminé su acción y el tío se puso como loco.

3. Vivo en Bergara, y todo lo que suponga coger la carretera general, desde Eskoriatza hasta Deba, va a estar complicado. Si subes Arlaban, puedes andar tranquilo por la zona de Landa. Pero yo lo que suelo hacer es quedarme en Gipuzkoa y recurrir mucho a los puertos del interior, yendo hacia la zona de Azpeitia. Por ahí están las ascensiones a Gorla, a Azurki... Subidas muy tranquilas. Lo que pasa es que muchas veces, pasar por allí supone coger la carretera de Aizpurutxo, entre Azkoitia y Zumarraga, que a mí no me gusta nada.


4. El otro día salimos a entrenar con dos chavales jóvenes y, en cuanto se nos colocaba un coche detrás, esperando para adelantarnos, ellos se ponían nerviosos y en fila india, para facilitar la maniobra. Yo les decía que no hicieran eso, que la forma más segura de circular en grupo es colocándonos dos en paralelo. Así te proteges más. Luego está el asunto de la ropa, que tiene que ser clara y visible, aunque pienso que estamos, más bien, ante una cuestión de cultura y de conciencia por parte del conductor. La semana pasada, llegando a Deba, nos pasó un coche a centímetros, rápido y con la bocina a tope. No nos tiró de milagro. Luego tuvo que parar en un semáforo y, llegados a su altura, vimos que iban dentro cuatro chavales de mi edad, que parecía que volvían de fiesta. ¿Qué vas a discutir con ellos en ese momento?

“Estamos retrocediendo”

1. Comparándonos con sitios como Italia, donde viví durante un año, estamos mucho más avanzados en materia de respeto al ciclista. Pero todavía existen muchos progresos pendientes, también aquí. Tras el accidente que sufrí el mes pasado, ahora salgo a la carretera mucho más atenta a las maniobras de los coches, con más tensión, y me estoy dando cuenta de que se cometen bastantes infracciones. Siento en cierto modo que, en vez de mejorar, estamos retrocediendo, y que perdemos poco a poco nuestra cultura ciclista. Eso sí, salimos ganando respecto al resto del Estado. Este invierno estuve entrenando en la zona de Benidorm y es todo mucho más complicado. En Italia ya he comentado que están peor las cosas. Y en Brasil ya ni te cuento. Durante los días previos a los pasados Juegos de Río, teníamos que salir a la carretera con vehículos de seguridad, por delante y por detrás. Si no, era imposible.


2. El mismo sábado, día en que falleció Scarponi, tuve dos problemas en la carretera durante mi entrenamiento largo. El primero ocurrió en Orio, en un semáforo que estaba en rojo. Paramos a esperar. Y, según se puso en verde, durante el segundo que tardamos en meter la zapatilla en la cala, el conductor de detrás se puso nervioso y empezó a tocar el claxon. Luego, a la hora de adelantarnos, lo hizo de manera bastante peligrosa. El segundo problema lo tuvimos volviendo a casa, en la zona de Oiartzun. Iba circulando con un compañero, los dos tranquilos, y un coche que nos adelantó dio en plena maniobra un volantazo intencionado hacia la derecha, para cerrarnos. Luego empezó a hacernos gestos despectivos a través de los retrovisores.


3. Para mí, que vivo en Errenteria, la zona más tranquila para entrenar es la de la carretera que une Oiartzun y Lesaka, con los puertos de Aritxulegi y Agina. Si, en cambio, voy hacia la costa, siempre voy a sufrir más tráfico. También tengo relativamente cerca Iparralde. Pero mi aita, que lleva toda la vida saliendo en bicicleta, dice que allí antes se respetaba muchísimo más al ciclista. De hecho, las propias normas de circulación que tienen son más estrictas. No se puede ir en paralelo. Y sé que a unos compañeros les multaron hace poco por hacerlo.


4. Destacaría que aquí todo el mundo está más que mentalizado con el tema del casco. Porque en Italia, por ejemplo, te cruzas con mucha gente que va sin él. Y, por otra parte, nos toca reconocer también que hay ciclistas que no respetan las normas de tráfico. Al fin y al cabo, estamos hablando de convivencia en la carretera y, si nos quejamos de determinadas maniobras de los conductores, nosotros también tenemos que dar ejemplo. Nuestras vidas están en juego.

“Se nota el estrés”

1. Hasta hace un tiempo vivía en Andoain. Ahora me he trasladado a Hondarribia y, en cuanto a tráfico, he salido perdiendo. Hablamos de otro mundo. Estando tan cerca la muga con Iparralde, hay mucho camión en la carretera, y salir a entrenar se hace complicado. El mismo sábado pasado, coincidiendo con la muerte de Scarponi, vi en Gaintxurizketa que también habían atropellado a un cicloturista. ¿Comparativa con otros sitios? A nivel de Estado no estamos nada mal. Y a nivel internacional, también creo que salimos ganando. Aquí tenemos una cultura de las dos ruedas bastante más arraigada. Lo que pasa es que no sé si esto último tiene mucho que ver en el asunto. Porque Italia está considerada como una de las cunas del ciclismo, y si sales allí a la carretera te juegas literalmente la vida. Así que en Gipuzkoa y en Euskadi estamos mejor que en otros sitios. Pero también es cierto que, de un tiempo a esta parte, estoy detectando un cambio a peor entre nuestros conductores. En su día, cuando se pasó al carné por puntos, hubo una mejoría, y ahora me parece que estamos retrocediendo. No sé si será el estrés de la vida actual... Nadie quiere llegar tarde a ningún sitio. Y últimamente me estoy sintiendo bastante inseguro.


2. Yo he sufrido dos atropellos, uno entrenando y otro en carrera, al ser arrollado por una moto. Y el otro día, por ejemplo, me llevé un buen susto en la carretera que va de Irun hacia Navarra. Fue en la rotonda de la zona de la ITV. Una furgoneta salió de la misma con bastante velocidad y, a la hora de enderezarse para tomar ya dirección a Bera, invadió medio metro de arcén. Me pasó muy muy cerca. Levanté los brazos para recriminarle la maniobra. Me acuerdo perfectamente de todo. Era una furgoneta gris cuya matrícula terminaba en GWK. Para que veas cómo andamos.


3. Cuando vivía en Andoain, me acercaba hasta Alegia. Allí hay un circuito de 30 kilómetros que te permite subir a Larraitz por Orendain, por Gaintza, por Zaldibia, por Amezketa... Viendo dónde he pasado a residir, lo de aquella zona me parece un lujo. Ahora suelo ir por la carretera de Irun hacia Navarra. Y estoy pendiente de que un par de compañeros me enseñen algún circuito tranquilo en Iparralde. Lo que pasa es que los conductores con los que más problemas acostumbro a tener son los franceses. No se por qué, pero al volante se comportan de forma diferente. Se te arriman más, te pitan...


4. Siempre recomiendo a los cicloturistas que circulen en paralelo, pero que lo hagan bien arrimados entre sí. Es decir, que no vayan ocupando todo el carril, ya que esto suele generar tensión en la carretera: los coches no pueden adelantarte, los conductores se ponen nerviosos... Otro aspecto que creo que hay que cuidar si vas solo en bicicleta es el de generarte tú mismo un margen de seguridad. Yo abogo por ir siempre al menos medio metro dentro de la carretera, con distancia respecto a la línea blanca, para tener así una vía de escape si se da algún problema. Y claro, también subrayaría que los ciclistas tenemos que respetar las normas de tráfico.


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