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Jean René Etchegaray alcalde de baiona y presidente de la mancomunidad de iparralde

“Francia entendió la situación;el desarme no hubiera sido posible sin el visto bueno del Estado”

Se siente tan cómodo portando el testigo de la Korrika como participando en actos de Gure Esku Dago. También estuvo en la ‘cocina’ del desarme de ETA

Martes, 18 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Etchegaray se implicó en el desarme de ETA.

Etchegaray se implicó en el desarme de ETA. (Foto: Javier Colmenero)

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Etchegaray se implicó en el desarme de ETA.

Jean René Etchegaray (Beskoitze-1954) se ha convertido en los últimos años en uno de los políticos clave del panorama actual en Iparralde. Tras aparcar su carrera como abogado para dedicarse a la política, Etchegaray fue durante varias legislaturas primer teniente de alcalde de Baiona junto al conservador Jean Grenet, y accedió en 2014 a la alcaldía de la capital labortana por una ventaja de tan solo 25 votos frente a su adversario socialista. En enero, el político centrista fue elegido presidente de la nueva Mancomunidad Vasca, la primera institución de Iparralde.

¿Por qué decidió abrir las puertas del ayuntamiento y del teatro de Baiona para los actos organizados el pasado 8 de abril con motivo del desarme?

-Soy un cargo electo de la República y, por lo tanto, tengo que contribuir a que el proceso de paz avance. Poner la casa consistorial a disposición de los Artesanos de la paz para que pudieran dar la información sobre los zulos de ETA a los miembros de la Comisión Internacional de Verificadores fue un acto simbólico. Hay que facilitar los contactos entre unos y otros. Aquel día es el resultado del empeño y de la energía de muchas personas de buena voluntad.

Tenía claro que era un acto arriesgado. ¿Qué le motivó a involucrarse en el desarme de ETA?

-El pasado 20 de marzo mantuve una entrevista en Pau con el primer ministro francés Bernard Cazeneuve y entonces entendí que la situación podía evolucionar y avanzar. Noté que el Gobierno entendía la situación y que estaba dispuesto a dar pasos. Nada hubiera sido posible sin el visto bueno del Estado.

Tras el éxito del desarme, ¿cómo se siente ahora?

-Totalmente aliviado, dado que cualquier granito de arena hubiera podido bloquear todo el proceso. Incluso pocos días antes habrían podido aparecer obstáculos.

A la hora de hacer balance de la jornada del desarme, ¿qué podría haber salido mejor?

-Me hubiera gustado que el Gobierno vasco participase por lo menos en los actos de la mañana en el ayuntamiento. Invité personalmente al lehendakari Iñigo Urkullu pero existen motivos perfectamente comprensibles. Estamos en el País Vasco a ambos lados de la muga, pero no vivimos en el mismo mundo. La situación y las posiciones son distintas en cada lado, el sufrimiento también. Respeto su decisión y él la mía. Seguiremos trabajando juntos porque, además del respeto institucional que nos debemos los unos a los otros, se da la casualidad de que tenemos la misma sensibilidad democristiana y esto facilita las relaciones.

¿Se planteó la posibilidad de que fracasara el proceso de desarme?

-Si no hubiera salido bien, tal vez no estaría aquí. Adopté muchas precauciones pero, al convertirme en una de las partes del proceso, no descarté acabar detenido. Lo hubiera asumido hasta el final. Yo no tuve relación directa con ETA, pero sí los mediadores con los que trabajé. Algunos de ellos fueron detenidos en Luhuso. En esta ocasión la entrega tuvo lugar en ocho sitios distintos con la presencia de 172 observadores, conozco a la mayoría y muchos son amigos.

¿Y ahora qué puede ocurrir?

-Tras aquella multitudinaria jornada, en la que se tuvo en cuenta a todas las víctimas, tenemos que seguir avanzando. En 2011 participé en la Conferencia de Aiete cuya declaración cuenta con cinco puntos. Han pasado seis años y solo hemos avanzado en dos etapas, por lo tanto queda mucho camino. Esperamos la disolución de ETA. Y hay que abordar la reconciliación, poner a las víctimas en el centro del proceso, debatir sobre nuevas políticas penitenciarias y conseguir el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco.

‘Txetx’ Etcheverry y Michel Berhocoirigoin han desempeñado un papel destacado tanto en Luhuso como en Baiona. ¿Qué relación mantiene con ellos?

-Los dos son amigos desde hace años y sé que son hombres de paz. La trayectoria de ambos está marcada por el rechazo claro a la violencia. Fui el abogado de Beroko cuando el gobierno francés le llevó a juicio por crear en 2005 la cámara agraria alternativa de Iparralde, Euskal Herriko Laborantza Ganbera, al considerar que este organismo pretendía sustituir e invadir las competencias de la cámara oficial de Pirineos Atlánticos. Por su parte, Txetx ha evitado la radicalización de muchos jóvenes en Iparralde. Estoy convencido de que le debemos mucho porque, gracias a su trabajo en los ámbitos sociales y culturales, hemos evitado derivas. Es algo que habrá que analizar con detalle algún día.

En Hegoalde algunos sectores tienen dudas sobre el pasado de los mediadores de Luhuso. ¿Paris aceptó el plan porque fue propuesto por estas personalidades de Iparralde?

-Txetx hubiera podido ser encarcelado pero los jueces se dieron cuenta de que no era un terrorista. Claro que no lo es, por eso le dejaron en libertad en diciembre. Es la fuerza del Estado de derecho y por ello me siento orgulloso de ser francés. La trayectoria de Berhocoirigoin es igual de brillante. Ha sido miembro de las Juventudes Agrícolas Cristianas, y fue uno de los fundadores del movimiento Confédération Paysanne, el sindicato Euskal Laborarien Batasuna y la feria Lurrama. Sin estos dos hombres, no estaríamos donde estamos ahora. Han sido piezas clave en esta parte del proceso. A mí no me resulta difícil apoyarles, siempre lo haré. Cuando alguien trabaja por la paz, no hay otra elección.

Además de alcalde de Baiona, desde hace unas semanas preside la primera institución de Euskadi Norte. ¿Son cargos compatibles?

-Es totalmente compatible si tenemos una agenda organizada y si no se añaden más responsabilidades. No seré candidato para ningún otro puesto, por ejemplo, en las elecciones legislativas de junio. Con 48.000 habitantes, Baiona es la capital de un territorio que cuenta con 300.000. Dedico todo mi tiempo a la ciudad y al territorio cuyos cimientos estamos construyendo. Existe unidad en torno a mi persona porque un 73% votó para que fuera presidente frente a otros dos candidatos. Además, no gobierno solo porque cuento con la colaboración de 15 vicepresidentes y 9 representantes.

La mancomunidad acaba de aprobar su primer presupuesto de 293 millones de euros. ¿Cuales son sus retos en este momento?

-Tenemos que mantener los servicios que ofrecían hasta diciembre las diez mancomunidades que se han unido. Por ejemplo, la gestión de residuos y del agua y el desarrollo económico. Vamos a crear nuevas guarderías infantiles en pequeñas localidades rurales y trataremos de conectar los autobuses públicos de la comarca de Baiona con los del sur de Lapurdi. En la actualidad existen dos servicios distintos pero hay que crear conexiones coherentes y billetes únicos. Además de impulsar la construcción del Trambus, un híbrido entre el tranvía y el autobús en la comarca de Baiona, tampoco descartamos crear un nuevo servicio de trenes de cercanías utilizando antiguas vías férreas industriales entre la estación de Baiona, el hospital y los centros comerciales. También hemos aprobado una partida de 860.000 euros para fomentar el euskara.

Los proyectos se concentran en Baiona. ¿Qué relaciones mantiene con el resto de las comarcas?

-Nuestro reto es crear políticas públicas para todo Iparralde. También es evidente que los transportes públicos no podrán llegar hasta la última urbanización de Arancou, al norte de la baja navarra. Pese a que el departamento de las Landas no aporta ninguna ayuda económica, hemos mantenido las líneas de autobuses entre Baiona y Tarnos. Hemos creado una mancomunidad, no construimos muros como entre Estados Unidos y México, tal y como afirman algunos de nuestros detractores.

Junto con el empleo, la vivienda es uno de los mayores problemas. ¿Tendrá capacidad para mejorar la situación?

-Vamos a reflexionar sobre nuevas herramientas para que todo el mundo pueda encontrar una vivienda. Este tema centra todas nuestras políticas. Vivimos en un territorio atractivo, ya que cada año 3.000 personas se instalan en Iparralde. Algunos tienen un poder adquisitivo muy alto, lo que provoca una subida espectacular de los precios, entre seis y siete mil euros el metro cuadrado en algunos casos.

Desde que fuera elegido presidente son muchos los que le llaman lehendakari. ¿Qué prefiere, presidente o lehendakari?

-Lehendakari, zergatik ez? ¿Por qué no? (risas) Suena muy bien, así que prefiero este título en euskera.

las claves

“Tomé muchas precauciones pero no descarté acabar detenido;lo hubiera asumido hasta el final”

“Invité a Urkullu a los actos de Baiona, pero es comprensible;el sufrimiento es distinto a cada lado de la muga”


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