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Desde la Avenida de Tolosa

Lágrimas de reportero

Por Adolfo Roldán - Lunes, 17 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

En Siria todos los días se vierten millones de lágrimas. Son expresiones del dolor injusto que padecen hombres, mujeres y niños. Suelen ir acompañadas de sangre, heridas, explosiones, largas agonías y finalmente, la muerte. A mí me duelen todos los llantos, pero me resulta insoportable el de los niños. Cualquiera que tortura o hace sufrir a un menor no merece perdón ni de Dios, ni de los hombres, porque no hay nada que lo justifique. Ayer me sobresaltaron otro tipo de lágrimas, las de un cineasta y reportero gráfico sirio Abd Alkader Habak. Su sollozo llenó de silencio Al Rashidín, un barrio a las afueras de Alepo, en Siria. El viernes salió un convoy de evacuados de los pueblos chiíes de Fua y Kefraya con destino a un lugar seguro, donde pudieran rehacer sus vidas fuera del fuego cruzado entre enemigos irreconciliables. La caravana repleta de niños se había detenido en Al Rashidín, a la espera de la llegada de otros refugiados. De pronto, un coche se introdujo entre los camiones del convoy con el pretexto de entregar ayuda humanitaria. Las risas, los juegos, las canciones de los pequeños;las voces de sus padres y madres, quedaron silenciadas por una terrible explosión. La muerte asesina, cruel e inmisericorde segó la vida de un centenar de evacuados, entre ellos 68 niños, y dejó malheridos a muchos más. El reportero Abd Alkader Habak, con la cara y los brazos ensangrentados, no lo pensó dos veces. Cogió al primer niño que vio malherido en el suelo y corrió hacia el hospital de campaña, luego llevó al siguiente y al tercero. La cámara de fotos colgaba de su costado, era el periodismo o la vida de las personas. Él eligió lo segundo. No se puede ser periodista, sin ser antes persona. Vio el cuerpo de un niño destrozado por la metralla y no pudo más, el corazón le salió por los ojos en forma de lágrimas. Su sollozo, el de un reportero arrodillado junto al cadáver de un niño ha dado la vuelta al mundo. Lloró por las víctimas de Al Rashidín y por los asesinados con bombas químicas en Khan Sheikhoun, según contó por Twitter.


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