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Manuel Patarroyo Descubridor de la vacuna contra la malaria

“La vacuna contra la malaria abre las puertas a todo tipo de vacunas;todo se reduce a matemática”

Tras toda una vida dedicado a descubrir la vacuna definitiva contra la malaria, Patarroyo se muestra optimista en comenzar a distribuirla entre la población en tres años

Iraitz Astarloa Ruben Plaza - Domingo, 16 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:12h

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donostia- A las puertas de comenzar a probar la vacuna contra la malaria en humanos, este investigador colombiano ha visitado Donostia recientemente para buscar cómplices en el tejido empresarial que le ayuden a distribuir el fármaco de tal forma que este llegue a toda la humanidad.

¿Cuándo comienza su relación con la malaria ?

-Siempre quise desarrollar vacunas, desde niño. Con diez años me parecía fascinante descubrir algo que fuera para el bienestar de la humanidad. Hoy tengo 70, lo que significa que llevo los últimos 60 años dedicados a eso. Siempre he creído en eso. Tuve la fortuna, a los 20 años, de ir a estudiar a la Universidad Rockefeller de Nueva York, con un par de premios Nobel, uno de medicina y el otro de química. El de medicina me enseñaba a descomponer las moléculas y el de química a cómo fabricarlas nuevamente. Ahí fue cuando dije: Las vacunas pueden hacerse químicamente. ¿Cómo fueron los primeros años?

-Comencé con la tuberculosis, pero me quedé estancado porque el modelo no era el apropiado. En 1980, fui como invitado a una ceremonia de los Nobel en Estocolmo. Una de las personas que estaba allí, Peter Perlman, me dijo: Y tú, si estás empantanado, ¿por qué no trabajas en malaria? La idea me pareció buenísima y comenzamos en enero de 1981. Pero lo que he querido toda la vida es encontrar un método racional, lógico de desarrollar vacunas, siendo malaria el estándar.

En esa década de los 80 llega la primera vacuna: la SPf66

-Fue en 1986. Fueron seis años muy afortunados en los que, con ayuda del Nobel de Medicina Bruce Merrifield y su estudiante David Andreu, descubrimos la primera vacuna químicamente hecha en la historia.

Aquella vacuna tenía una capacidad protectora del 40%.

-Es importante explicar que esto significa que de 100 personas, 40 quedan protegidas, porque la gente se piensa que la gente queda protegida al 40% y no.

Con esa primera vacuna se gana muchos enemigos.

-Me topo hasta con la Iglesia. Fue una revolución conceptual grande y obviamente todo cambio implica una contrarrespuesta. Las multinacionales que producen las vacunas biológicas, las tradicionales, se sintieron amenazadas por un concepto nuevo. Además, hice algo que siempre quise hacer: donar la patente a la humanidad. No tengo ningún interés en adinerarme, pero el dinero solo lo necesito para trabajar y seguir haciendo cosas. Eso molestó a mucha gente. Y no entiendo por qué. Si es mi hallazgo, puedo hacer lo que me parezca.

También la Organización Mundial de la Salud (OMS) jugó un papel importante.

-Tuvo un papel absolutamente negativo. Cuando doné la patente en mayo de 1995 pensé que ellos iban a continuar con la idea y lo que hicieron fue engavetarlo(archivarlo), ni siquiera pagaron los costes de mantener la patente, que me ha tocado seguir pagando a mí, aun habiéndola donado. Eso muestra cuál era su interés en este asunto. Hoy en día no tengo ningún tipo de relación con ellos.

Ahora ultima la segunda vacuna.

-En 1996 paré de trabajar con la anterior, que como hemos dicho tenía una capacidad protectora del 40% y me dediqué a buscar el 60% que faltaba. Ya lo hemos encontrado. En este momento estamos en una vacuna que tiene un 81,7% de capacidad protectora en los monos. Ahora comenzarán los estudios en humanos para saber cómo funciona en África, en América Latina, en el sudeste asiático...

¿Qué camino queda hasta su distribución entre la población?

-No más de dos o tres años. Y lo importante es que abre la vía para todo tipo de vacunas, porque todo se reduce a fórmulas químicas y fórmulas matemáticas para ejecutar la química. Puedes aplicar el mismo método con las mismas fórmulas matemáticas para hacer una vacuna contra la tuberculosis, o contra el sida, o contra los cánceres... En esencia, encontramos el camino para hacer vacunas.

¿Eso significa que dentro de unos años habrá una vacuna para las distintas enfermedades?

-Sí.

¿En qué se diferencian las vacunas biológicas o tradicionales de las químicas con las que usted trabaja?

-Las vacunas clásicas utilizan todo el microbio matado o mutado, sea virus, bacteria o parásito. Yo pensé que era importante reconocer cuáles son las partes fundamentales de los microbios que son críticas para la invasión y la infección. Hice las moléculas pedacito a pedacito para encontrar cómo se agarran esos microbios a nuestros cuerpos. Todos los microbios tienen manos que son diferentes, el de la tuberculosis para pegarse al pulmón, el de la hepatitis para pegarse al hígado... Pero si miras esas manos que son distintas, nos damos cuenta de que tienen la misma forma, una elipse. Eso es matemática pura.

Y eso, ¿cómo se traduce en la práctica?

-No importa si es una elipsita pequeña o una elipsota gigante, ya sabes cuáles son las reglas de juego. Esas son pura matemática, no tiene nada de biología.

¿Estas vacunas químicas que ha desarrollado acabarán con los efectos nocivos de las vacunas biológicas o tradicionales?

-Sin duda alguna. Una vacuna biológica la tienes que producir en sistemas biológicos;las químicas no. Las químicas tienen la molécula pura y no tienen nada más. En cambio, las biológicas tienes el virus, la bacteria, el parásito, el medio de cultivo en el cual la creciste...

¿Puede contribuir eso a frenar la tendencia en auge de dejar de vacunar a los niños?

-Absolutamente. Creo que no es afortunado decir a las familias que dejen de vacunar a los niños, independientemente que yo estoy luchando en contra de las vacunas biológicas. Eso no significa que no hayan hecho una muy buena labor en el pasado.

¿Ha pensado en cómo va a distribuir su vacuna contra la malaria?

-Hay un panel de multimillonarios del mundo que quieren distribuir las vacunas, con lo cual ya no me preocupan las farmacéuticas multinacionales. Ellos lo van a hacer. A mí me da igual cómo;lo importante es que se vacune la gente, porque hay que vacunas a 4.000 millones de personas.

¿Qué papel van a jugar las empresas en este proceso?

-Deben pensar en lograr reducir los costes de producción. Y aún así es regalada: a nivel experimental nos cuesta diez céntimos de euro. Si se pudiera producir a un coste más bajo se podría vacunas a toda la humanidad en segundos.

¿Cómo va a cambiar la vida de esas personas?

-Va a ser muy grato saber que los niños no se mueren de malaria o de tuberculosis.

En todo este tiempo también se ha topado con colectivos animalistas que han criticado duramente su trabajo.

-Ha sido como una peste. Pero quiero aclarar que nosotros ni matamos ni maltratamos a los animalitos. Hay que tener un respeto a su dignidad y a su propia vida, y yo lo tengo. A mí no me acusaron ni de maltrato ni de muerte de animales, sino de tráfico ilegal en un sitio que queda a 320 metros de la frontera de Brasil, a 420 metros de la frontera de Perú. Aguanté el porrazo y lo llevé al límite de la ciencia, demostrando que los monos peruanos, colombianos y brasileños eran exactamente los mismos y que no había ningún tráfico.

¿Tiene la sensación de que hay circunstancias en las que existe una mayor sensibilidad hacia la raza animal que hacia la humana?

-Es que eso no puede ser. He llegado a oír que lo que importa es que los monos salten de rama en rama. Es algo totalmente absurdo, no tiene lógica.

Siempre ha defendido que la vacuna contra la malaria habla castellano, pero creo que también entiende algo de euskera.

-En el año 2004, el Gobierno de Colombia me suspendió todo el apoyo económico, me vine para acá y a través de la Universidad Pública de Navarra y de la Fundación Sadar, y luego a través de la Agencia Vasca para el Desarrollo, nos mantuvimos vivos. Estábamos muertos, con cero presupuesto, y me mantuvieron vivo. En eso jugaron un papel crítico Ibarretxe, Patxi López y Urkullu.

¿Seguirá investigando una vez consiga distribuir esta vacuna?

-Yo ya no puedo resolver más problemas, dentro de mi plan vital ya he hecho lo que quise y lo que me correspondía hacer;luego ya le toca tomar la antorcha a otros.

las claves

“Si las empresas consiguen un coste de producción más bajo se podría vacunar a toda la humanidad en segundos”

“En 2004 Colombia suspendió el apoyo económico y gracias a la Agencia Vasca para el desarrollo nos mantuvimos vivos”


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