Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
Madrilgo Gortetik

Rajoy alivia sus temores

Las primeras grietas de calado en el ‘procés’ y el avance en los presupuestos despejan el horizonte más comprometido del presidente

Juan Mari Gastaca - Domingo, 16 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:12h

Juan Mari Gastaca

Galería Noticia

Juan Mari Gastaca

desde el monasterio de Armenteira, Mariano Rajoy bendice su suerte política. Hasta cuando

está de vacaciones gana las batallas. En su descanso tiene tiempo de relamerse con las primeras grietas de calado en el procés que agrietan la unidad del bloque soberanista hasta el extremo de verse en los juzgados. Con sus desavenencias proyectan dentro y fuera de Catalunya una imagen poco creíble de que se pueda sostener el pulso hasta el final. En el PDeCAT, de hecho, se temen lo peor o simplemente su histórico nacionalismo burgués y moderado se han dado cuenta de que nunca debió ir tan lejos. Y todo sucede apenas una semana después de que quedara al desnudo el cacareado anuncio en Barcelona del presidente de que va a invertir 4.200 millones cuando, en realidad, no hay dinero para semejante dispendio como se temía la Generalitat. Da igual. Es ahora cuando cobra toda su fuerza intimidatoria los juicios por el anterior referéndum de cartón piedra. Nadie quiere poner su huella para desafiar al Estado por muy independiente que sea. Así las cosas, Rajoy lleva camino de ganar otra vez por desistimiento del contrario y de salir ileso del riesgo más comprometido que pudo imaginarse como presidente. Eso sí, la agitación soberanista seguirá pendiente de una respuesta siquiera mínimamente satisfactoria. Le ocurre lo mismo al desarme del ETA. Rajoy sabe que es un tema amortizado para la inmensa mayoría de la sociedad española y en gran parte de Euskadi. Que no se siente obligado ni urgido y que le basta con remitir a los presos al cumplimiento sin recovecos del Código Penal para deshacerse de las presiones del PNV, a quien atiende, y de la izquierda abertzale, a quien jamás escuchará. Hasta la disolución de la banda desarmada, el PP no va a mover un dedo porque sabe que al hacerlo tiene el respaldo unánime de su feudo electoral.

Es mucho más perentorio para el Gobierno central deshacer el nudo de los presupuestos. Al empeño acude, paradójicamente, en una incómoda situación con Ciudadanos, su principal soporte. Rajoy mira por el encima del hombro a Albert Rivera. Quizá no llega al desprecio, pero tampoco le importaría. No se entienden más allá del oportunismo político que representa su complaciente acuerdo de investidura, convertido en un apurado libro de ruta multidisciplinar que también le hubiera valido a Pedro Sánchez si Podemos llega a estar por la labor de auparlo a presidente. Lo suyo responde a un desencuentro de raíz, propio de dos generaciones políticas opuestas que puntualmente tapan sus elocuentes desafectos por medio del dichoso pragmatismo político que todo lo cura. El PP rumia su rabia por la renuncia del acorralado Pedro Antonio Sánchez como presidente de Murcia, exigida a modo de ejemplo profiláctico contra la corrupción por el líder de Ciudadanos, a quien no le ha temblado el pulso hasta conseguir la ansiada decapitación. A Rajoy le ha dolido, y mucho, que Rivera se cobre esta pieza porque le cuesta doblar la cerviz sobre todo en un tema tan proceloso y de impacto social. Como al resto de su partido, poco acostumbrado a hincar la rodilla posiblemente por falta de costumbre en los últimos cinco años, aunque en estos últimos meses empiezan a acumular las bofetadas parlamentarias.

Esta sonora derrota en Murcia coincide con el inmediato debate de las enmiendas presupuestarias, pero el PP no puede jugar con fuego si maquina una pequeña vendetta contra Rivera. Tendrá que dejarlo para mejor ocasión porque Rajoy se mueve al filo de la navaja. Sabe el presidente que todavía no le salen las cuentas para llegar, que llegará, a los 176 votos. Es ahí donde guiña el ojo al PNV con muchas posibilidades de arañar finalmente el acuerdo salvador. Ahora bien, tampoco debería prodigar en exceso su generosidad con el nacionalismo vasco si quiere evitar posibles celos políticos de un Rivera temeroso de que las principales contrapartidas entre ambos partidos no se recojan en documento alguno pero que, en cambio, contemplen un compromiso verbal del Gobierno sobre el final de la violencia.

Rajoy se está arremangando en la negociación silenciosa de los presupuestos porque sabe que la aprobación abrillantará su imagen de dirigente sólido y pertrechado en esa UE temerosa por su creciente fragilidad. No solo aparecería como el político capaz de implantar las duras exigencias de la economía liberal ante la crisis sino que consigue frenar los populismos en las urnas y, por si fuera poco, se asegura el control de la legislatura mediante unas cuentas curiosamente reñidas con el expansionismo, criticadas por miles de ayuntamientos pero que carecen de una oposición consistente. Por todo ello, Rajoy sigue paseando sin alterar su ritmo.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902