Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
Colaboración

El dilema Schulz

Por Fátima Frutos - Jueves, 13 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:11h

La prensa alemana, durante los últimos meses, no ha cesado de repetir en editoriales y columnas lo que parecían señalar varias encuestas: una enorme popularidad de Martin Schulz en su carrera hacia la Cancillería. El llamado efecto Schulz, según mi modesto criterio, puede quedarse tan solo en un dilema Schulz pasada la contienda electoral. Ciertamente, las informaciones que maneja el SPD muestran el gran conocimiento y simpatía que tienen los alemanes por el actual líder socialdemócrata. El mismo Sigmar Gabriel, vicecanciller y ministro de Economía y Energía en la Große Koalition entre SPD-CDU, anunció a Stern su intención de dejar el camino expedito a Schulz, ya que le veía con “más ganas y más posibilidades”. El congreso de la socialdemocracia alemana ha entronado sin duda como cabeza visible e indiscutible del SPD al antiguo librero de Würselen, que destacó como alcalde y presidente de la Eurocámara por su estilo directo y firme.

Sin embargo, no toda la clave del éxito electoral se puede confiar a un liderazgo afable (lo acabamos de ver en las elecciones de Sarre), sino que, tal y como declaran muchos politólogos en las universidades alemanas, el SPD tiene que explicar al electorado qué ha logrado en la última legislatura como parte de la coalición con la derecha. Y es aquí donde aparece uno de los grandes agujeros negros que aquejan a la socialdemocracia alemana: tan sólo pueden esgrimir el establecimiento del salario mínimo interprofesional o la defensa de derechos de ciudadanía, que sus socios quisieron eliminar con la excusa de la lucha antiterrorista. Poco más existe en su haber, aun teniendo seis importantes carteras ministeriales, incluida la vicecancillería.

En la sociedad alemana no extrañan los liderazgos duraderos como el de Merkel (recuérdese a Adenauer (1949-1963) o a Köln (1982-1998), ya que se valora mucho la experiencia política y son poco amigos de cambios reseñables. ¿Para qué variar el rumbo de un gobierno como el actual de Merkel en una Europa donde han espantado cambios como el brexit o la llegada de Trump a la Casa Blanca? La líder de la derecha sigue conectando con la clase media alemana de pleno y aunque los jóvenes se quejan de sus salarios, siguen teniendo oportunidades de empleo que en España, por ejemplo, serían impensables. Otro de los colectivos más desfavorecidos es el de los pensionistas, a los que Schulz se dirige con ahínco por la pérdida de capacidad adquisitiva que han tenido, rozando muchos de ellos la pobreza. Pero quizá estos apoyos no sean suficientes para sobrepasar el 33% de votos que le dan los sondeos a la derecha. Se estima que AfD, la ultraderecha populista alemana, tan solo pueda llegar a un 12 % de votos y, de todas formas, sería un incómodo socio para la actual canciller. Aunque Die Grünen y Die Linke ya han manifestado, más o menos expresamente, su apoyo a Schulz si a éste le diesen los números para llegar a formar gobierno, mucho me temo que el dilema está ya meridianamente planteado. O una unión de la socialdemocracia que, con suerte, se planta en un 26% de los votos, más todos los partidos a su izquierda junto a los liberales… o la vuelta a la Große Koalition, que tan buenos resultados le ha dado a la derecha del CDU y tanto ha desdibujado a la socialdemocracia alemana, por mucho que ahora muestren entusiasmo ante su nuevo y flamante líder. Ni qué decir que Alternative für Deutschland no ha llegado aún a tener la fuerza que le permita hablar cara a cara al CDU y se mantiene como un partido-protesta que despierta demasiados fantasmas del pasado en la conciencia colectiva.

El dilema Schulzservirá de nuevo de campo de pruebas para toda la socialdemocracia europea: quedarse de permanente bastón de la derecha o intentar nuevas fórmulas de progreso. El PSOE, siempre muy atento a sus homólogos alemanes, podría justificar así su más que previsible subordinación al PP de Rajoy con la líder andaluza al frente del declive socialista, si se repite la coalición entre SPD y CDU para poner a Martin Schulz como simple vicecanciller de una Merkel dispuesta a seguir con el timón de Alemania.

Ella lo ha dejado claro con su conocida y confiable frase, recientemente pronunciada: “A mí ya me conocéis”. O sea, que es capaz de llevarse al huerto una vez más a los socialdemócratas y consolidar las políticas que ha venido desarrollando. Ese probablemente sea su legado, ya en su último mandato. Keine Überraschung. Nada nuevo bajo el sol teutón.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902