Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
Ion Izagirre ciclista del bahrain merida

“Ganar la Vuelta al País Vasco es un sueño que voy a intentar cumplir”

Ion Izagirre (Ormaiztegi, 1989) conversa con NOTICIAS DE GIPUZKOA para analizar su temporada, sus opciones en la Vuelta al País Vasco y a sus rivales en la prueba

Marco Rodrigo Josu Chávarri - Lunes, 3 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Ion Izagirre, ciclista del Bahrain Merida.

Ion Izagirre, ciclista del Bahrain Merida.

Galería Noticia

Ion Izagirre, ciclista del Bahrain Merida.Ion Izagirre, durante la entrevista que concedió a NOTICIAS DE GIPUZKOA en Agurain, donde reside.

agurain- ¿Se puede tener más mala suerte en un inicio de temporada?

-Lo de Andalucía, por ejemplo, me dio mucha pena. Estando bien, con opciones de andar adelante, sufrí una caída en la crono.

¿Qué pasó? Por televisión no se vio nada.

-Hubo unos minutos de espera, ¿verdad? Qué le habrá pasado a este, os preguntaríais. En situaciones así, los que peor lo pasan son los familiares, desde casa. Muchos se han interesado por lo mismo que tú me comentas, por qué pasó. Al final, se trata de un momento tan rápido, sucede todo en tan pocos segundos, que uno casi no se da ni cuenta. Era una bajada en la que se cogía mucha velocidad. El asfalto no era el mejor. Llegué a una curva con una isleta de la que, de repente, me vi casi encima. Igual frené demasiado con la rueda delantera, porque se me fue y me pegué un leñazo importante.

¿Se asustó?

-Sangraba bastante del codo, y sentía mucho dolor. Temí que pudiera haber una fisura o alguna pequeña fractura, pero la cosa quedó en nada, afortunadamente. Como comentábamos antes, en casa lo pasan mal hasta que saben qué es lo que te ha pasado. Así que lo primero que hice fue llamar a mi madre.

Lo de la mala suerte con la que abríamos la entrevista iba también por la París-Niza.

-Era complicado estar donde estaba en aquella primera etapa. Logré coger el corte bueno. Y así entramos en el tramo final del día, una zona muy expuesta al viento. He leído que me pasó de todo: que si un pinchazo, que si una caída... Pero, simplemente, lo que ocurrió fue que una ráfaga de aire me sacó de la carretera. Justo en el mismo sitio, a Bardet y a Michael Schär, el del BMC, les sucedió lo mismo, en el grupo que venía por detrás. Tuve la mala suerte de que ahí la carretera limitaba con una zona de barro en la que entré de lleno. Logré salir, pero la rueda no giraba. Llegó mi compañero Grega Bole, que venía cortado, y me cedió su bicicleta. Pero ya era imposible enlazar. Lo que pierdes entonces es irrecuperable, en la etapa y, prácticamente, en la semana entera de carrera. ¿Dónde rascas ese minuto? Ya viste a Porte en la etapa reina. Ganó con apenas 20 segundos.

Usted lo intentó el día en que venció el australiano.

-Con el tiempo perdido que tenía en la general, lo probé para ver si me dejaban marchar en la subida final. Pero Porte también quería la etapa, y demostró ser el más fuerte.

¿Cuáles fueron sus sensaciones personales?

-Tras la caída de Andalucía, fui recuperándome poco a poco, y pienso que pude entrenar bien de cara a la París-Niza. Lo que pasa es que luego, en carrera, igual sí acusé algo la falta de competición. Ten en cuenta que me planté en la salida con Murcia, Almería y dos días de Andalucía en las piernas. Solo eso. Y encima las dos primeras etapas de la París-Niza fueron como fueron, una pasada. Tuvimos aire, viento, frío... El pelotón se cortaba a la más mínima. Notaba esa falta de ritmo que te comentaba, pero conforme fue avanzando la semana me encontré mejor, sintiendo que recuperaba bien de un día para otro. Terminé a gusto, viéndome competitivo en la pelea de las dos últimas etapas.

Ha tenido tres semanas de preparación adicional para ponerse a punto de cara a la Vuelta al País Vasco.

-Tres semanas para recuperarme bien de la París-Niza, física y mentalmente. Y para preparar la carrera de casa.

¿La afronta con más ganas si cabe después de lo del año pasado?

-Sí. Aquello se le queda a uno clavado. Estaba andando muy bien, tenía mucha ilusión, y no pude ni participar, por culpa de una gastroenteritis de última hora. Toco madera (lo hace con la mesa de la cafetería donde tiene lugar la entrevista). A priori, estoy bien de forma, sin problemas de salud, y espero estar adelante, en la pelea.

¿Qué le parece el recorrido?

-Diferente. Supone un giro respecto a otros años, se nota al primer vistazo. Ya no hay tantas emboscadas, ni tantos caminos de caserío. Sí que es cierto que a Arrate se volverá a subir por Matsaria, pero por lo demás...

¿Qué tipo de carrera espera?

-No creo que haya grandes diferencias entre los favoritos antes de esa etapa de Arrate, el viernes. No conozco la subida a Mendizorrotz del miércoles, el día con final en Donostia, pero por lo que me han contado no es tan complicada como Murgil Bidea, la de la Clásica. Y de cara al jueves en Bilbao, El Vivero tiene su dureza, pero no tanta como para que se rompa el grupo en su zona delantera. En cualquier caso, en el ciclismo todo es siempre muy relativo. Las cosas no dependen solo del recorrido. Mira lo que pasó en la Volta. En un día a priori tranquilo, salieron a mil y Froome perdió media hora.

¿Qué me dice de la crono final?

-En el tramo inicial se sube Karabieta, lo que sobre el papel favorece a ciclistas como Contador o Valverde. Pero desde Bergara hasta Eibar hay un terreno de potencia, con los repechos de Osintxu y Soraluze, que a mí y a gente como Kwiatkowski nos viene mejor.

¿Su ambición es vestirse de amarillo en Eibar el sábado?

-Llámalo como quieras. Ambición, sueño... No me gusta obsesionarme con los objetivos. Creo que, a la larga, no conduce a nada bueno. Pero tampoco te voy a esconder que quiero intentar ganar.

¿La general le va a pesar más que los triunfos de etapa a la hora de moverse en carrera?

-Eso lo veremos sobre la marcha, en función de las situaciones que se vayan dando. Habrá que analizar cómo están los rivales, cómo estoy yo, cómo está el equipo para trabajar... Pienso que hay otras escuadras que quizás tengan que asumir el peso de la carrera en mayor medida.

¿A quién le va a tocar?

-Pues no lo sé. Viendo cómo está Valverde, quizás al Movistar. El Sky, por su parte, nunca se esconde, teniendo los líderes que tiene. Y con Contador sucede más de lo mismo. Si tiene que poner a alguien del Trek a trabajar, lo pondrá. En líneas generales, creo que estos tres equipos serán los que más responsabilidades asumirán.

¿Cómo es el bloque que trae el Bahrain Merida?

-Cambia un poco respecto al que me ha acompañado hasta ahora. Terminé satisfecho en la París-Niza. Los compañeros trabajaron muy bien. Esta semana, mientras, tendré a Brajkovic al lado en las etapas de montaña. Estarán también en el equipo el checo Cink, que ha tenido días buenos en la Volta, y el etíope Grmay, con el que he contado ya de compañero de habitación. Bole y Arashiro vienen para protegerme del viento, ayudarme en cuanto a colocación... Creo que traemos un buen bloque.

¿Qué ambiente se respira en un equipo creado de la nada, de un año para otro?

-Vamos conociéndonos poco a poco, pero el ambiente es muy bueno. Y eso que todavía es pronto, ¿eh? Ten en cuenta que se han formado, en líneas generales, dos bloques, dos grupos, y que los de un lado hemos coincidido poco con los del otro, exceptuando las concentraciones de pretemporada, claro.

El italiano, idioma oficial.

-Más o menos. Sí. Cuesta hacerse. En la París-Niza, por ejemplo, fui cogiéndole el truco a medida que pasaban los días: en la cena y en el desayuno, en las charlas... A veces se hace duro. Porque quieres entenderlo todo, y para eso tienes que terminar preguntando sí o sí. Pero, bueno, al fin y al cabo hay muchas palabras parecidas al castellano. Me defiendo.

¿Qué calendario le espera después de la Vuelta al País Vasco?

-Mi 2017 va a ser muy parecido al año pasado. Primero, estaré en las clásicas de las Ardenas. Vamos con Gasparotto y Colbrelli, que tendrán sus opciones. A mí no sé todavía qué papel me tocará desempeñar. Después correré en Romandía, y luego tocará un pequeño descanso antes del segundo bloque de la temporada. Lo empezaré en la Vuelta a Suiza, y en julio estaré en el Tour. A partir de ahí, todavía no hemos hablado nada. Se trata de un calendario que me gusta, porque disputo varias pruebas de una semana y además arranco en febrero, no en enero. Así el año no termina haciéndose tan largo.

¿Le dio pena no correr el sábado en Estella, donde ganó el año pasado?

-Sí, mucha. En el equipo lo estuvieron intentando. Los organizadores nos comentaron que era una cuestión de presupuesto y que esperásemos a que todo quedara cerrado, para ver si podían invitarnos. Pero claro, hay cosas como los viajes, la logística o el alojamiento que tenemos que gestionar con cierta antelación. Así que los directores del Bahrain Merida no pudieron aguardar tanto. Ha sido una pena, porque se trata de una carrera bonita, que además siempre viene bien antes de la Itzulia. Por lo menos, este año tenemos dos etapas iniciales, hoy y mañana, que se presentan más tranquilas de lo habitual. Me van a permitir ir adquiriendo ese ritmo de competición que, como te decía antes, igual me faltó en la París-Niza.

En enero sostenía usted que todavía no era el momento de buscar una buena clasificación general en citas de tres semanas. Pero me consta que hay cambio de planes.

-Te refieres al Tour, ¿no? Pues sí, me va a tocar ser el hombre del equipo para la clasificación general. Vamos a ver... Yo tengo muy claro que no soy un Froome o un Quintana. Una carrera de tres semanas no es como una prueba de seis o siete días. La gente me dice: Ya, pero tú has ganado una etapa en el Tour. Lo que pasa es que no es lo mismo. Yo aquel día me pude beneficiar de que tenía mucho tiempo perdido, de que en las semanas previas había podido levantar el pie después de cumplir con mi trabajo... El estrés de tener que estar adelante sí o sí, esa tensión de no poder ceder minutos o segundos, lo cambia todo por completo. Y más en una carrera como el Tour, cuyas primeras etapas son una locura.

Pero el equipo necesita un líder...

-Claro, es que es eso. Hablamos de un proyecto importante como el del Bahrain Merida. Nibali se ha centrado en el Giro y no podemos permitirnos ir a nuestro primer Tour de Francia simplemente a ver qué pasa. Para mí es un reto. A ver qué tal rendimos allí, pero todavía falta mucho. Empezando por esta Vuelta al País Vasco. Tengo mucha ilusión.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902