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Festival de cine y derechos humanos

El trabajo como espectáculo

David Macián debuta con la adaptación de ‘La mano invisible’, atrevido acercamiento a las miserias del mundo laboral

Juan G. Andrés Javi Colmenero - Sábado, 1 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:13h

El director de ‘La mano invisible’, David Macián, sentado junto al actor Christen Joulin.

El director de ‘La mano invisible’, David Macián, sentado junto al actor Christen Joulin.

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El director de ‘La mano invisible’, David Macián, sentado junto al actor Christen Joulin.

Donostia- En una nave industrial acondicionada como teatro, once personas realizan a diario las tareas propias de su oficio sin una finalidad definida: un albañil construye una pared que más tarde derribará, una chica coloca piezas en una cadena de montaje sin saber para qué sirven, un carnicero despieza animales que tira a la basura, un mecánico desmonta un coche para luego volverlo a montar… Han sido contratados por una enigmática empresa y trabajan observados por un público que unas veces les aplaude y otras les abuchea. Poco a poco irán aflorando los conflictos entre los protagonistas…

“Todo esto, dicho así, suena muy marciano y parece una especie de Gran Hermano, pero se asemeja bastante a la realidad que solemos encontrar en los entornos laborales”, aseguró ayer el debutante David Macián, autor de la adaptación cinematográfica de la novela de Isaac Rosa, La mano invisible, que hoy se proyectará en el Victoria Eugenia a las 19.00 horas dentro del Festival de Cine y Derechos Humanos. Las endiabladas entrevistas de trabajo, las primeras fricciones en la plantilla, la voraz exigencia de la empresa, la traición entre compañeros, la indiferencia social ante un drama común… Estas y otras miserias del mundo laboral se representan en el escenario de la película, una enorme nave de 3.000 metros cuadrados donde los personajes trabajan a cierta distancia, lo cual incrementa su sensación de aislamiento.

Los espectadores que asisten a las representaciones diarias quizá sean también trabajadores y tengan los mismos problemas que ven en escena, pero sus reacciones muestran una absoluta “falta de solidaridad y empatía” hacia los actores y actrices. En la sociedad actual, lamentó Macián, prima el individualismo, y lejos de luchar unidos por nuestros derechos, “lo más fácil parece evadirse de la realidad con la televisión y demás entretenimientos”. A su juicio, “la película tiene un tono pesimista pero no pretende dejarte hundido, sino invitar a la reflexión y generar preguntas” como las siguientes: ¿Por qué trabajamos? ¿De qué sirve el trabajo? ¿Nos ennoblece, lo hacemos para realizarnos, alcanzar metas o sueños, para triunfar, para vivir o para sobrevivir? “La novela me produjo esa sensación de revolverme muchas cosas que terminaron siendo positivas”, señaló.

También reconoció que la atrevida puesta en escena, “marcada por la sobriedad y la desnudez”, podría “apartar” a mucha gente, pero “el tema es muy pertinente y la forma elegida se presta a generar debate en los coloquios. El realizador murciano escribió el guion junto a Daniel Cortázar en una labor que no resultó fácil porque la novela es “muy ensayística” y apenas utiliza los diálogos porque se centra más en las reflexiones de los personajes. Por ello, el director se sirvió de su propia experiencia en “trabajos feos y aburridos” en los que ha conocido diversos conflictos, y los incluyó en la trama, en algunos casos en forma de “conversaciones literales” de su día a día.

Mención aparte merece el “espectacular elenco”, una especie de “dream team” de secundarios del cine español en el que destacan Josean Bengoetxea, Christen Joulin, Eduardo Ferrés, Marina Salas y Bruto Pomeroy, entre otros. “Buscaba personas cercanas y no especialmente conocidas ni encasilladas para que el espectador se los creyera en sus respectivos oficios”, afirmó el cineasta, que llegó a la mitad de ellos tras seguir su trabajo en películas, cortometrajes y obras de teatro, y al resto mediante las recomendaciones de los primeros intérpretes que entraron en el reparto.

En lo relativo a la producción, al principio Macián lo intentó por los cauces “tradicionales” de productoras y cadenas de televisión, pero con un filme “de este calibre fue misión imposible”. Con el apoyo de Isaac Rosa, crearon una cooperativa para gestionar el capital humano, material y financiero de las personas -un centenar de mecenas- y empresas -unas 20- dispuestas a colaborar. El equipo técnico y creativo capitalizó sus sueldos y se organizó en asambleas que dieron forma al diseño de financiación y de producción, así como a otras estrategias. “Optamos por un modelo de relaciones humanas distinto al habitual en el cine, más transparente, participativo y cooperativo”, señaló el director.

De momento, la cinta solo se ha visto en festivales de cine y en sesiones especiales, pero a partir del 28 de abril, en vísperas del Día del Trabajador, La mano invisible llegará a las salas comerciales. El autor de la novela original, Isaac Rosa, está “encantado” con la adaptación y la ha apoyado “desde el minuto uno”. Tras la proyección de hoy en el Victoria Eugenia, el hasta ahora cortometrajista David Macián participará en un coloquio junto a los actores donostiarras Josean Bengoetxea y Christen Joulin.

Otras proyeccionesPor otro lado, la infancia frente a la burocracia del asilo es el tema de The Wait (2016), una película de Emil Langballe que narra la historia de Rokhsar Sediqi, una chica afgana de 14 años que vive en Dinamarca bajo la amenaza continua de la deportación. El filme se proyectará a las 16.30 horas en el Victoria Eugenia, cuya última sesión a las 22.30 horas permitirá ver Últimos días en la Habana(2016), producción hispano-cubana dirigida por Fernando Pérez. En ella se cuentan las vidas de Miguel, un lavaplatos que anhela huir a Nueva York, y Diego, que sueña con vivir, postrado e inmóvil por el sida.

Finalmente, y a modo excepcional, el festival ofrecerá hoy una cuarta proyección, que tendrá lugar en Tabakalera a las 19.00 horas. Se trata de Austerlitz(2016), un documental del ucraniano Sergei Loznitsa que observa a las personas que visitan hoy los campos de concentración nazis, convertidos en centros de conmemoración y peregrinaje, abiertos al público y con miles de turistas cada año.

HOY sábado‘The Wait’. (Dinamarca, 2016) de Emil Langballe (16.30). Rokhsar Sediqi es afgana, tiene catorce años y vive en Give con su familia bajo la amenaza continua de la deportación.

‘La mano invisible’. (España, 2016) de David Macián (19.00). En una nave de un apartado polígono industrial, once personas de distintos sectores laborales desempeñan diversas tareas.

‘Austerlitz’. (Alemania, 2016) de Sergei Loznitsa (19.00 horas). Documental que observa a las personas que visitan los campos de concentración nazis: ¿por qué van allí, qué están buscando?

‘Últimos días en la Habana’. (Cuba-España, 2016) de Fernando Pérez (22.30 horas). Centro Habana, el corazón de la Habana de hoy. Miguel sueña con huir a Nueva York. Mientras espera un visado que nunca llega, trabaja como lavaplatos en un restaurante particular.


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