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Macedonia: absurdo máximo

Por Valentí Popescu - Lunes, 27 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:12h

El dicho judío de que el dinero es de quien lo posee se ha transformado en los Balcanes en el axioma político de que el poder es de quien lo detenta… por las buenas o por las malas.

El caso más flagrante de ese secuestro antidemocrático del poder lo representa en estos momentos Macedonia, donde el jefe del Estado -Jorge Ivanov- no reconoce la victoria electoral de los socialdemócratas en las parlamentarias del año pasado porque estos quieren formar coalición gubernamental con un partido de la minoría étnica albanesa.

Evidentemente, el argumento es un pretexto para mantener en el poder al Gobierno saliente -el conservador-populista VMRO-, afín a Ivanov, pero es un pretexto de un absurdo sin precedentes. El presidente arguye que tal coalición pone en peligro la existencia de la nación porque el partido macedonio-albanés es fruto de una alianza hecha en Tirana -la capital de Albania- y bajo el patrocinio del jefe del Gobierno albanés, Edi Rama, por tres de los cuatro partidos parlamentarios de la minoría albanesa de Macedonia, una minoría que representa la cuarta parte de la población del país.

El trasfondo social del problema viene de antiguo. Ya en la extinta Yugoslavia la minoría albanesa constituía un serio problema porque, con un idioma y unas tradiciones muy diferentes a las eslavas del resto de Yugoslavia -entre ellas, Macedonia-, no solo no se dejaba asimilar, sino que era un problema creciente dada su tasa de natalidad mucho mayor que la del resto de las etnias del país.

Ese problema objetivo se ha salido de madre en el caso macedonio actual porque los partidos parlamentarios de la minoría albanesa han formulado un programa político que recoge más los resentimientos y complejos de una minoría discriminada que las metas realmente a su alcance.

Así, ese programa -redactado bajo el pretendidamente neutral patrocinio de Rama- contiene reclamaciones maximalistas desde la declaración del albanés como segundo idioma oficial de Macedonia (con el consiguiente rediseño forzoso de la moneda nacional, impresa actualmente sólo en macedonio y escritura cirílica, mientras el albanés usa el alfabeto latino), presencia obligatoria de observadores internacionales en los juicios en que intervengan sujetos de la minoría albanesa, modificación de la bandera y el himno nacionales…

Las ambiciones maximalistas de la minoría incomodan al mismísimo Rama quien en diversas declaraciones ha dicho que el programa parlamentario de esos partidos albano-macedonios no es un ultimátum, sino una base de negociación… siempre y cuando se negocie dentro del espíritu de los acuerdos de Ohrid. Y es que en Ohrid se puso fin en el 2001 a la guerra civil entre macedonios y albaneses con un acuerdo, supervisado por los Estados Unidos, y que ha servido hasta ahora siempre como última referencia en las disputas entre la mayoría macedonia y la minoría albanesa.


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