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Colaboración

Una consulta para establecer un suelo común

Por Imanol Esnaola - Jueves, 16 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:12h

las consultas ciudadanas convocadas para este 19 de marzo en los municipios de Oarsoaldea se desarrollarán sobre un suelo poco habitual. Cierto medio se apresuró a calificar la convocatoria como independentista, lo que seguramente tranquilizó a muchos de los habitantes de la comarca, pero también disuadió a otros muchos. La intencionalidad del titular era evidente.

Sin embargo, el calificativo de independentista no dejaba de estar muy alejado de las intenciones del grupo promotor. El desarrollo de la la campaña durante los 18 meses desde que arrancaron las primeras conversaciones, lo certifica. Los promotores de la consulta apostamos por establecer un suelo democrático, tanto en la forma (una consulta metodológicamente bien estructurada y con amplio respaldo social) como en el contenido (plantear la cuestión del estatus para este pueblo significa devolver a la ciudadanía lo que le corresponde, la decisión).

Durante estos 18 meses hemos conseguido logros importantes que desde hoy constan en el haber de la sociedad vasca, pero especialmente en la de Oarsoaldea.

Pueden destacarse varios aspectos del proceso. Seguramente, el primero sea con respecto al contenido de la pregunta formulada. Bien es cierto que cada municipio ha formulado la pregunta según la determinación de su proceso participativo. Por tanto, hay varias preguntas y, sin embargo, todas ellas permiten al elector manifestar su opinión sobre algo que los estados español y francés niegan a la ciudadanía de Euskal Herria: que decidan sobre el estatus que desean para su pueblo. Además, en el caso de Errenteria-Orereta la pregunta es doble, lo que permite que encuentren su respuesta no solo independentistas y unionistas, sino también federalistas. Por tanto, el ejercicio ha permitido que personas con distintos anhelos políticos hayan podido expresarse.

No obstante, además del contenido, cabe destacar el hecho de que en el proceso se han implicado cientos de personas, muchas anónimas y otras muchas comprometidas y conocidas en la vida social de cada municipio por su compromiso en los más diversos ámbitos. Han sido precisamente estas personas quienes han adoptado el papel de garantes del proceso, puesto que, si bien el grupo promotor ha organizado la consulta, el protocolo a seguir, el control del proceso, así como el resultado final, han quedado en manos de dichas personas. Un compromiso de lujo para quienes hemos sido promotores y que habremos de recordar en el futuro. La consulta de Demoarso contó con una estructura social autónoma formada por personas de prestigio encargada de garantizar la transparencia y la fiabilidad del ejercicio.

A nadie se le escapa que integrar la diversidad política y social en un ejercicio de consulta en una comarca como la de Oarsoaldea no deja de ser llamativo. Sin embargo, aun reconociendo que queda mucho para superar el sufrimiento vivido por sus habitantes actuales con respecto a ejercitar con libertad los proyectos políticos de cada uno, la consulta de Oarsoaldea ha conseguido que el debate sobre ejercitar el derecho a decidir haya llegado a todas las sensibilidades políticas y la mayoría haya visto en este ejercicio una oportunidad para expresar sus ideas, sin hacer dejación de sus principios. No es poco.

Tampoco se nos escapa el hecho de que Oarsoaldea, además de su tradicional diversidad de orígenes, ha sido una de las comarcas con peores índices socioeconómicos en Euskal Herria y lo viene siendo desde lejos, pero especialmente durante la última década. Aunque los especialistas en procesos electorales y participativos nos indiquen que cuanta menor es la renta menor es también la participación política, hemos conseguido demostrar que no siembre se cumple dicha máxima. Tal vez haga falta una mejor pedagogía política y mayores opciones de participar en lo que realmente interesa.

Sin embargo, el logro más importante de todos no deja de ser el hecho de que Demoarso ha facilitado una agenda y una oportunidad para que la gente se exprese con libertad sobre la cuestión del estatus político. Más alla de la vehemencia con que cada uno pueda defender sus opiniones el hecho de que personas de toda condición hayan podido expresar ante conocidos o desconocidos sus anhelos, sus miedos, sus certezas o dudas resulta ser un hecho extraordinariamente importante.

Tal vez al lector le resulte exagerada esta valoración con respecto al alcance de la campaña que hemos desarrollado. Podemos asegurar, con conocimiento de causa, que la campaña ha contado con los suficientes elementos como para que el debate haya llegado al parque, a la empresa o la cena de familia. Que han opinado simpatizantes de todas las sensibilidades, incluida la de los más incrédulos. Y todo ello en una ambiente distendido y normalizado, con escucha mutua, pero sobre todo interiorizando un respeto profundo con respecto a opiniones divergentes

Y esto lo podemos decir en Oarsoaldea, que cuenta con una trayectoria muy marcada de compromiso social, pero también de vulneraciones graves de derechos fundamentales que no han facilitado la expresión de las opiniones políticas ante personas de otra ideología.

Nos sentimos profundamente orgullosos de haberlo conseguido y de haberlo conseguido entre un grupo muy numeroso de personas de todas las sensibilidades, en este ejercicio no hay héroes, pero hay un resultado positivo de carácter colectivo digno de subrayar, reconocer y conservar.

Quien tenga la habilidad diletante de abstraerse del suelo que pisamos, también los hay, y no pocos, el balance no sea suficiente en una sociedad del siglo XXI, pero consideramos que 80 años después de que los electos de la comarca aprobaran el Estatuto de Lizarra (1931) o que el Estatuto de Gernika (1933) fuera aprobado por abrumadora mayoría para ser a continuación bombardeados en castigo por ejercitar el derecho a decidir, no deja de ser un hecho de primera magnitud en nuestras vidas como ciudadanos conscientes de nuestra derechos y nuestras responsabilidades.

No imaginamos un futuro donde la sociedad vasca no pueda ejercer el derecho a decidir con respecto a su estatus u otras cuestiones que le atañen. Tampoco imaginamos un futuro donde la opinión de nadie, sea independentista, federalista o unionista pueda ser cercenada o pueda ser motivo de escarnio. Seriedad en las propuestas y respeto con respecto a las ideas del prójimo pueden ser los mimbres que nos facilitarán transitar hacia otro estadio político y social.

No cabe duda de que este ejercicio ha marcado dicho tránsito y lo ha hecho con buena nota. Para la ciudadanía de Oarsoaldea, cuando se trate decidir el estatus ya no caben los tabús políticos, ni las injerencias externas, tampoco las prácticas violentas. Hemos dado el paso de reconocernos y ejercitar el derecho de mayoría de edad. Quien vaya a realizar sus propuestas deberá mantener este estatus. Sin duda, un logro político donde los haya.Miembro de Demoarso


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