Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa

Una desesperante inferioridad

DECEPCIÓN La Real se despide de gran parte de sus opciones de Champions al encadenar su tercer partido sin ganar en Anoeta y caer con justicia ante un Athletic que fue mucho mejor

Mikel Recalde - Lunes, 13 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Odriozola y Yuri se retiran cabizbajos mientras los jugadores del Athletic celebran la victoria al término del encuentro.

Odriozola y Yuri se retiran cabizbajos mientras los jugadores del Athletic celebran la victoria al término del encuentro. (Foto: Ruben Plaza)

Galería Noticia

Odriozola y Yuri se retiran cabizbajos mientras los jugadores del Athletic celebran la victoria al término del encuentro.Vela se lamenta tras fallar una ocasión, ayer en Anoeta.

DONOSTIA. El Athletic se llevó el derbi con absoluta justicia. Tan duro es reconocerlo como sufrirlo a lo largo de 90 minutos que se convirtieron en una sangrante tortura. Después de la excepcional temporada que está completando, resulta complicado digerir que el eterno rival, en una tarde tan señalada, se presente en Anoeta y se lleve los tres puntos sin que la Real ofrezca excesiva resistencia ni argumentos para reaccionar debido a su constante y desesperante inferioridad. No se puede llegar a entender lo que le sucede este año a este ilusionante equipo ante los rivales de la parte alta de la tabla, ante los que apenas ha sumado hasta ahora.

El resumen del derbi se limita a un análisis tan básico como corto. Raúl García se merendó a Illarramendi. No hay más. No le dejó hacer nada y cortó de raíz el origen del juego realista. No habla bien ni del canterano, que fue incapaz de encontrar su espacio para desplegar su fútbol, ni de Eusebio que, una vez más, no halló soluciones para intentar darle la vuelta a la hecatombe que se estaba produciendo, que pudo incluso desencadenar en una tragedia histórica dado que los blanquiazules se pasaron muchos minutos de la segunda parte sin saber por dónde les pegaba el aire.

Segunda cuestión importante en el análisis del derbi. En la Real siempre juegan los mismos. Y los cambios son siempre los mismos. Durante la semana, Illarramendi reconoció dos temas que saltan a la vista de cualquiera. En un mundo tan profesional, en el que se estudia hasta el más mínimo detalle de cada contrincante, a los blanquiazules ya les conoce toda la Liga y se han quedado sin secretos. El mutrikuarra, el mejor txuri-urdin en lo que llevamos de campaña, pero también el gran derrotado en el duelo de ayer, afirmó que con el 3-2 de San Mamés ya habían aprendido la lección. No lo demostraron. Es más, casi todos sus errores de ayer fueron reincidentes y calcados a los que cometieron esa otra mala tarde en Bilbao. Después de varias semanas con tres encuentros, en esta los donostiarras tuvieron muchas sesiones para preparar soluciones al planteamiento que iba a presentar el Athletic. Porque, no nos engañemos, tampoco sorprende ya a nadie. Juega siempre a lo mismo, aunque en esta ocasión, probablemente porque estaban saliendo de lesiones, Valverde optó por reservar a De Marcos y Aduriz para que no les atropellara la máxima exigencia con la que juegan siempre ellos y la que, en teoría, debería provocar cada derbi. Las preguntas son: ¿qué tenía preparado Eusebio para tratar de superar la presión adelantada rojiblanca, que la hacen a las mil maravillas porque la entrenarán hasta la saciedad en sus entrenamientos? Con Illarra absorbido por Raúl García, ¿quién tenía que venir para apoyar la salida? ¿Cuál era la táctica? ¿Que cuando Rulli no encontrara a nadie desmarcado le pegara en largo? Y, si apuestas por Juanmi, que es un buen delantero con habilidad para explotar los espacios, pero con dificultad para pivotar y actuar de espaldas, y vas a hacer que tu portero golpee por alto, ¿no hubiese sido mejor que saliese un 9 puro como Bautista? Y digo esto sin querer señalar ni responsabilizar de nada al malagueño que, sin recibir apenas balones en condiciones, estuvo muy cerca de firmar el empate con un buen cabezazo dentro del área. En resumen, si el duelo era a cara y pecho descubiertos, y todos sabíamos que la forma de jugar del Athletic le perjudica e incomoda a esta Real, como ya se comprobó en San Mamés, ¿no era un buen momento para inventar una opción B, aunque esta conllevase una pequeña traición al tan famoso y predicado estilo? Aunque no fuera de inicio, ¿acaso un buen entrenador no es el que cuando le están arrollando consigue cambiar el signo de la contienda con nuevas variantes? Y si lo que había en el banquillo da para lo que da, el director deportivo, ese que tiene la cesta repleta de elogios este curso, ¿no tenía que haber buscado alguna solución antes debido a que en realidad la plantilla se reduce a 13-14 futbolistas con nivel Europa?

Al igual que sucedió en la ida, el Athletic no ganó solo por su notable trabajo táctico en la contención. También lo hizo en fútbol, es decir con la pelota, y eso, tal y como hemos visto desenvolverse a esta Real, escoció más que nunca. Casi todos los hombres de importancia txuri-urdin fueron arrollados por sus marcadores y por la presión del mismo derbi. Fue una de las actuaciones más decepcionantes de toda la temporada, con varios jugadores que empiezan a emitir alarmantes señales de desgaste.

El Athetic no tardó en adueñarse del derbi. Navas había cabeceado a las manos de Kepa un córner de Vela, pero a los rojiblancos se les notaba mucho más sueltos, además de que ningún conjunto se viene más arriba que ellos cuando se sienten superiores en tardes señaladas. Williams, que fue una pesadilla constante, probó suerte desde lejos en un chut que desvió Rulli, quien, poco después, firmó la parada del mediodía al sacarle con el pie un mano a mano a Raúl García. Espectacular actuación del navarro, que lo hizo todo bien. Le sobran esos dejes provocadores que muchas veces no vienen al caso y esos constantes tramposos piscinazos, pero su calidad futbolística se encuentra fuera de toda duda. Enorme en la contención y pieza clave en la mediapunta. Un cabezazo suyo rozó la escuadra antes de transformar un penalti absurdo que Prieto cometió sobre Yeray. Rulli le adivinó el lado, pero se lanzó mal y el balón se le coló por debajo, de forma parecida a la del gol de Pedro León ante el Eibar. Pese a estar maniatados y sin encontrar soluciones a su penitencia, los blanquiazules estuvieron cerca de empatar en un cabezazo de Juanmi que salvó un buen Kepa;en dos oportunidades de Oyarzabal, que sigue gafado de cara a puerta;y en dos remates de cabeza de Illarra y Prieto dentro del área en la misma jugada.

gol regaladoEn la reanudación, Anoeta aún albergaba esperanzas de reacción. Pero no cambió nada. Todo siguió igual. Quizá los guipuzcoanos elevaron el listón de agresividad, pero eso solo les sirvió para progresar en la batalla en el barro de las trincheras, cuando lo que necesitaba era inspiración para recuperar su mejor fútbol. Esa iba a ser la única fórmula que le hubiese garantizado aspirar a la remontada. Odriozola, que era el realista que más empujaba y que había despertado a la grada con una cabalgada antológica con caño incluido en plena carrera, sufrió la desgracia de que una mala cesión provocase el segundo tanto visitante. Un caso parecido a lo que le sucedió en el derbi de filiales en el que anotó en propia meta. Esta vez la pelota se le quedó corta, Iñigo no la protegió y Rulli tardó demasiado en llegar, lo que provocó que Williams se adelantara para casi sentenciar el choque. A los pocos segundos el recién entrado Bautista casi recorta distancias de cabeza, pero lo cierto es que el tanto noqueó a la Real, que estuvo cerca de encajar una sonrojante goleada al repeler la madera un desvío de Navas hacia su portería y un disparo de Aduriz. Las últimas oportunidades para meterse en el choque de los locales fueron un gol legal mal anulado a Navas por falta y un testarazo al larguero de Iñigo. El sevillano saltó antes y no tocó con los brazos ni a Aduriz ni Bóveda. Y, en el caso de que eso se considerase falta, que insisto no lo fue, la acción fue exactamente igual al cabezazo que ganó Laporte en la acción previa al penalti de Prieto a Yeray. Pero, bueno, ninguna excusa, ya que si la Real perdió ayer fue única y exclusivamente porque el Athetic le superó.

Tercer partido seguido sin ganar en Anoeta y la Champions se aleja. Ahora no queda más remedio que levantar la cabeza, ser conscientes de lo mucho bueno que se está haciendo y preparar a conciencia otras fórmulas de juego que permitan competir ante adversarios que le buscan con la presión adelantada. La Real no aprendió la lección de Bilbao y también suspendió la recuperación de marzo. La derrota de ayer y la forma en que se produjo escuece y mucho.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902