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Itsasondo, el pueblo de la pizarra

Itsasondo vivió su época dorada en cuanto a la explotación de la pizarra durante la segunda mitad del siglo XIX. Aunque es algo desconocido para muchos, quieren informar a la ciudadanía para poder preservar su historia y patrimonio.

Un reportaje de M. Aranburu - Domingo, 12 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:12h

Algunas de las máquinas que utilizaban los trabajadores de la empresa Sarasola para trabajar y transformar la pizarra. Fotos: Archivo municipal

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Algunas de las máquinas que utilizaban los trabajadores de la empresa Sarasola para trabajar y transformar la pizarra. Fotos: Archivo municipal

Poco queda en Itsasondo de aquellos años en los que la pizarra era el gran protagonista, material por la que la localidad llegó a tener una subida importante de habitantes que venían desde fuera para trabajar con este material, y que fue conocido en toda la zona por su exportación y trabajo realizado.

La localidad contaba con dos grandes empresas que trabajaban la explotación de la pizarra: Hijos de Juan M. Sarasola y Echeverría, Luluaga y Cª - a mediados del siglo XX pasó a llamarse Altuna y Cª-. Estas dos empresas estuvieron funcionando durante más de un siglo, y aquello marcó indudablemente la trayectoria y la historia del pueblo. Los dos negocios tenían concesiones e instalaciones para transformar la pizarra, y la trayectoria que tuvieron también fue parecida, aunque en distintas localizaciones. Por una parte, la empresa Echeverría se instaló a la derecha del río Oria, entre las localidades de Itsasondo y Altzaga. Por otra parte, la empresa Sarasola se quedó en la zona izquierda. Pero en cuanto a los paralelismos, los dos comenzaron su historia en la segunda mitad del siglo XIX, alcanzaron su punto más alto en las primeras décadas del siglo XX, los dos sufrieron las consecuencias de la crisis de los años 30, después volvieron a resurgir con la Guerra Civil, y al final los dos tocaron hondo con la crisis de los años 50, para que años más tarde, en los 70, cerrasen los dos el negocio.

Aun así, la importancia o el peso que tuvo cada empresa fue distinta. La empresa Echeverría, Luluaga y C.ª solamente tenía un taller de transformación en el que trabajaban alrededor de 30 personas. En cambio, la familia Sarasola llegó a tener tres empresas en las que trabajaban cerca de 148 personas antes de que comenzase la Guerra Civil. “La gente venía desde Valladolid, Extremadura... en aquella época vivían unas mil personas en Itsasondo, y ahora cerca de los 600. Era un trabajo muy duro el de la mina, muy peligroso. Pero al final era un trabajo, y muchos venían porque por lo menos ganaban algo de esta manera”, cuenta el biólogo itsasondoarra Iñaki Aizpuru.

“Es posible que muchos, sobre todo los jóvenes de hoy en día no recuerden aquella época, pero fue muy importante para la localidad. La pizarra se utilizaba para crear las mesas de billar”, recalca el biólogo. De hecho, el único material reconocido por todos los organismos oficiales que regulan el juego del billar para las mesas que se utilizan en los campeonatos es la placa de pizarra. Es imprescindible, pues, que la placa de pizarra sea totalmente plana y uniforme, lo que requiere un trabajo de mucha precisión. Cuentan que “aquellas mesas de billar las llevaban hasta América, por lo que quizás uno se encuentre jugando al billar en una mesa que lleva pizarra de aquí”.

Durante los últimos meses se han organizado algunas salidas para que los ciudadanos conozcan las minas que hoy en día están en Itsasondo. “La verdad es que es un patrimonio un tanto desconocido”, dice Aizpuru. Hoy en día, es la empresa Ondartez la que está trabajando para dar a conocer todo lo que se encuentra en Itsasondo. “Hay un montón de galerías, todavía algunas que no han sido del todo descubiertas. No podemos saber con una simple mirada el alcance de todas las minas que hay”, subraya entusiasmado el itsasondoarra. Afirma que hay algunos agujeros de más de 150 metros, y que algunas de las galerías se encuentran llenas de agua en las que no se puede entrar andando. “Las galerías son impresionantes. En algunas hay gran cantidad de agua, y se puede pasar de un lado hasta el otro utilizando una txalupa. La dimensión de las minas es increíble”.

El Ayuntamiento de Itsasondo también muestra interés en recaudar todo el patrimonio para conservarlo y que todos los ciudadanos puedan saber algo más de su historia. Para ello ha puesto en marcha un proyecto que analice la relación de la villa con la pizarra, para que todos conozcan la historia que se encuentra dentro del monte, en las galerías.


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