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Beñat Larruket Estudiante de Ingeniería de Irun

Una auténtica lección de vida

Un traumatismo craneoencefálico casi le arranca la vida a Beñat Larrukert, irundarra de 20 años y ‘youtuber’. El joven confiesa que el motivo del susto pudo ser su “gran ambición”, algo que está aprendiendo a medir

Un reportaje de Alicia Zulueta Fotografía Iker Azurmendi - Domingo, 5 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:14h

Imagen de Beñat Larrukert junto a una captura del vídeo que subió a su canal de ‘Youtube’, ‘Larrusketch’, contando su historia.

Imagen de Beñat Larrukert junto a una captura del vídeo que subió a su canal de ‘Youtube’, ‘Larrusketch’, contando su historia.

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Imagen de Beñat Larrukert junto a una captura del vídeo que subió a su canal de ‘Youtube’, ‘Larrusketch’, contando su historia.Beñat

el irundarra Beñat Larrukert nació el 21 de noviembre de 1996, pero este año celebrará su cumpleaños el 18 de junio. Ese día festejará su vuelta a la vida, alabará la profesionalidad de los médicos que lo trataron, aplaudirá el apoyo de su familia y sus amigos, y exprimirá el resto de su existencia. Cientos de personas ya conocen su historia porque la hizo pública a través de un vídeo que acumula más de 37.700 visualizaciones en su canal de Youtube, Larrusketch. Se trata de una de sus aficiones a la que dedica más tiempo. Crea contenido audiovisual, como cortos o parodias, una pasión heredada de su abuelo, el fotógrado y cineasta Fernando Larruquert, autor, entre otros filmes, del célebre Ama Lur, y fallecido el pasado 20 de octubre.

NOTICIAS DE GIPUZKOA ha tenido la oportunidad de reunirse con este joven para que dé cuenta de su experiencia y que contagie con su energía a personas en su misma situación.

“Perdí el habla, olvidé el nombre de mis padres y mis tres idiomas, no podía andar ni sentir lo que tocaba, y mi carácter se vio alterado”, recuerda Beñat, conocido como Larru. Son los terroríficos resultados de un accidente que sufrió, posiblemente motivado por el estrés y por su voraz ambición, que le empujó a intentar hacer demasiado al mismo tiempo.

Aquel 18 de junio, este estudiante de segundo de Ingeniería Electrónica estaba inmerso en un frenético ritmo de exámenes, once pruebas en once días. “Mis amigos me recomendaron no hacerlos todos, pero yo suponía que podría”, indica. Llegó a clase, se sentó para comenzar el ejercicio y el paso del tiempo le hizo mella. Hacia el final del examen sufrió un síncope y tuvo tan mala suerte que su cabeza se golpeó contra el suelo.

La falta de sangre o heridas dificultaron el diagnóstico a primera vista. De hecho, una sola ambulancia de la DYA fue incapaz de estabilizarlo, por lo que fue necesario un segundo vehículo medicalizado para trasladar al joven desde el campus donostiarra de la UPV hasta el Hospital Donostia. “Los médicos valoraron mi situación y tomaron la decisión de operarme urgentemente, ya que mi vida estaba en un grave peligro”, relata Beñat.

Sufrió un traumatismo craneoencefálico severo, con fractura en el hueso temporal izquierdo, que provocó la rotura de una arteria y una hemorragia epidural. “Mi cráneo se estaba llenando de sangre, presionando el cerebro y eso podía provocar lesiones irreversibles e incluso la muerte. Afortunadamente... No me acuerdo de nada”, dice aliviado.

Le operaron al instante para corregir la hemorragia, pero las complicaciones no terminaron aquí. Necesitó una segunda intervención para colocarle un sensor de presión intracraneal, que indicó que era demasiado alta, por lo que los médicos le extirparon un segmento del cráneo para liberar la compresión.

Al cabo de unas semanas, y tras recolocarle el hueso, apareció un coágulo de sangre que motivó la quinta y última operación, para limpiarlo. Todo este proceso arrancó con 10 días en coma inducido y un vaivén entre la UCI y la planta del hospital, del que Beñat solo recuerda el final. “Me acuerdo que notaba cuando movían la camilla, y a mí me gustaba la sensación. No asimilaba lo que había pasado”, completa.

En agosto fue ingresado en el centro Aita-Menni de Arrasate, donde trabajó tres meses en su rehabilitación. “Hice fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional para recuperar la sensibilidad de las extremidades y neuropsicología, con ejercicios cognitivos”, describe Beñat, para quien “el mejor momento” fue cuando empezó a andar porque se describe a sí mismo como un “culo inquieto”. La mejoría no tardó en aparecer y su recuperación resultó inmejorable. De hecho, el centro de investigación donostiarra Basque Center on Cognition, Brain and Language cuenta con él para un estudio. “Hoy en día, llevo cinco meses haciendo rehabilitación ambulatoria, natación y continúo con la terapia ocupacional”, añade.

“Al principio, no era del todo consciente, no razonaba, no asimilaba la realidad y ni sentía miedo. Quizás influido por mi estado y por la medicación. Tenía la idea clara de volver a los estudios en septiembre, lo cual era completamente inviable”, describe Beñat. Estaba convencido de que se recuperaría, que hablaría, andaría y que volvería a completar la Behobia San Sebastián, algo que, efectivamente, logró aunque andando.

Beñat participará en un estudio del Basque Center on Cognition, Brain and Language para examinar su extraordinaria recuperación

Director de cine

El peor trago lo soportaron sus familiares y amigos, cuya angustia y “gran sufrimiento no se puede definir”. No les quedó más remedio que confiar en los profesionales que trataron la salud de Beñat. “Tenían una delicadeza, sensibilidad y respeto increíble”, agradece sinceramente su madre. Además de valorar su esfuerzo, Beñat destaca la importancia de la sanidad pública en casos graves como el suyo. “Si llego a tener ese accidente en Estados Unidos me arruino. La salud privada debería ser ilegal”, critica.

Este enorme susto no ha hecho más que reavivar su pasión por la vida. Pero Beñat también lo entiende como una lección de vida: “El que mucho abarca poco aprieta”. Su ritmo de vida no le permitía descansos entre las clases, el deporte, el violín, hacer de monitor en campamentos y sus innumerables aficiones. Trataba de planificar cada segundo para poder hacerlo todo y satisfacer su ambición y su enorme curiosidad. Pero ahora ha caído en que todo no se puede. Por ello, ha decidido apartarse de la carrera y centrarse en el mundo audiovisual. Posiblemente siga los pasos de su abuelo, y estudie para ser director de cine.

operaciones

5

El accidente de Beñat Larrukert requirió de cinco operaciones para devolverle la salud.

1. Le limpiaron la hemorragia epidural.

2. Le colocaron un sensor de presión intracraneal (PIC).

3. Al ver que la presión era muy alta, le extirparon una sección del cráneo para descomprimir.

4. Cuando se recuperó, se lo recolocaron.

5. Apareció un coágulo, que tuvieron que limpiar.


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