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Juventud eterna del gran capitán

heroica la real también ganó en el benito villamarín, en un partido en el que tiró de efectividad gracias a dos golazos espectaculares de prieto

Sábado, 4 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:15h

Los jugadores realistas celebran el gol de Jon Bautista, que abrió el marcador.

Los jugadores realistas celebran el gol de Jon Bautista, que abrió el marcador. (Foto: Efe)

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Los jugadores realistas celebran el gol de Jon Bautista, que abrió el marcador.Los jugadores realistas celebran el primer gol de Xabi Prieto, el segundo del equipo anoche. Foto: Efe

Lo decía Jokin Aperribay en la entrevista que concedió a este periódico. El presidente, poco dado a dejar titulares, se salió de su pausado y plano guion para ensalzar la figura de su capitán: “Xabi Prieto es uno de los jugadores más importantes de la era moderna de la Real. Al menos, de la que yo conozco. Si me apuras, el que más”. La contundencia de su declaración parecía más bien un intento público para convencerle de que no puede dejarlo ahora. Y lo sentimos por su familia y por el resto de placeres que tiene ganas de descubrir sin el fútbol, pero todavía van a tener que esperar un poco.

El donostiarra dio un triunfo épico a la Real con dos golazos para enmarcar. El primero, con un disparo con rosca desde fuera del área que fue buscando la escuadra;y el segundo, cuando peor pintaban las cosas tras el empate bético, con un cabezazo de futbolista inteligente. Porque, aparte de lo sobrado que siempre ha estado de talento, una de las cosas que mejor define a Prieto es su facilidad para interpretar el juego y su capacidad para reinventarse. Dejó su querida banda derecha, por la que campó a sus anchas durante muchos años como estrella txuri-urdin, para reconvertirse en un mediapunta, un 10 de toda la vida, de pincel fino. Si encima se pone a marcar goles, estamos ante un futbolista extraordinario, one club man, al que algún día habrá que rendirle los honores que merece.

Xabi Prieto lideró a una Real impresionante, que selló de forma heroica su séptima victoria en sus nueve últimas salidas. Todavía no conoce el empate, lo que pone de manifiesto su estilo ofensivo y su ambición. Los blanquiazules y su entrenador lo tienen claro, o enfermería o puerta grande. Y como este año, a su buen fútbol suma que se ha convertido en ganador, lo habitual en un intercambio de golpes, y sin ánimo de recordar los dos últimos accidentes en casa, lo normal es que la moneda caiga de su lado.

La operación renove de Eusebio se limitó a dar descanso a Mikel Oyarzabal y a colocar en punta a Jon Bautista por el sancionado Juanmi, que siguió el encuentro desde la grada. Fue más novedosa la variación táctica introducida por el técnico, ya que modificó su habitual 4-1-4-1 para actuar con un 4-4-2, con una medular que en varios momentos se situaba casi en posición de rombo.

Como viene siendo habitual, la Real saltó al campo sin complejos y jugando de la misma forma que lo hace en casa. A los quince segundos, Bautista ya había demostrado que merece la pena apostar por él, al estar a punto de marcar tras firmar un magnífico control orientado a un centro de Canales, pero Mandi se cruzó en el camino de su buen disparo con la zurda. El Betis también amagó con un remate de Castro que se marchó fuera. No tardó en llegar el gol de Bautista, que trazó una diagonal perfecta a la espalda de la zaga local que leyó a la perfección, con un preciso pase largo, Illarra. El delantero, en plena carrera, lo que multiplica la dificultad, y por ende su mérito, amortiguó el balón con el hombro y tuvo la sangre fría para anotar por bajo ante la salida de Adán.

No era la versión arrolladora de los blanquiazules, como la que ofreció en Gijón, Leganés o Cornellà. En esta ocasión su centro del campo sufrió mucho con la presión adelantada con la que le buscó el Betis, por lo que casi nunca se le vio cómodo. Los sevillanos reaccionaron bien al tanto y comenzaron a asediar el área realista con muchos centros. Es más, en el tercero seguido que botaron al cuarto de hora llegó la acción del empate. El servicio de Ceballos lo remató de forma espectacular Mandi, con una especie de medio tijera ante la que no pudo hacer nada el meta. Poco después, sin embargo, no atajó un suave disparo del 10 bético, y estuvo a punto de servirle el balón en bandeja a Sanabria, que no se lo esperaba.

Sin su mejor fútbol, si algo está demostrando la Real esta campaña es su facilidad para encontrar recursos que le lleven hasta la gloria. Ayer, el arma con el que marcó la diferencia, fue la efectividad. En una jugada aislada en el contexto de superioridad local en el que avanzaba el partido, Vela metió en largo a Yuri, cuyo centro demasiado largo parecía perderse hasta que apareció por el otro flanco Odriozola para asistir a Prieto, y el disparo del capitán a la primera adquirió tintes de obra de arte. El propio Yuri rondó el tercero con un gran disparo que salvó Adán. De ahí al entreacto, los verdiblancos dominaron y Ceballos, su mejor hombre, y Sanabria pudieron igualar. El zarauztarra salvó de milagro un centro del primero.

En la reanudación, la superioridad del Betis fue manifiesta. Su mejor jugada de la noche la culminó Sanabria con un disparo al larguero. Se veía venir el empate y llegó, en una jugada mal defendida, en la que Rubén Castro centró desde la línea de fondo superando a un mal colocado Rulli y Sanabria remató a dos metros de la portería. Otro equipo sin el alma, el carácter y la personalidad hubiese entregado las llaves del duelo, pero la Real seguía pensando que tenía opciones de ganarlo. Y lo hizo gracias a otra combinación eléctrica que acabó en un centro de Oyarzabal, que alojó en la red con la testa y precisión de cirujano Prieto. A partir de ese momento, y con la ayuda de un inspirado Granero, Illarramendi se adueñó de la pelota y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Los realistas gestionaron esta vez de forma excelsa los últimos minutos del partido, en los que incluso pudieron aumentar su ventaja y Rulli respondió con un paradón a tiro de Castro, en la única opción de los andaluces.

La temporada sigue siendo inmaculada, con una poderosa Real que avanza casi a ritmo de candidato al título. Por lo menos esta noche, a falta de doce etapas para el final, ha dormido cuarta y en Champions. Da gusto verle jugar. Y ganar. Tócala otra vez, Xabi.


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