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reconoce el daño causado

Majarenas vivirá con su hija en un centro de acogida en Madrid

La presa reconoce el daño causado y se desvincula de ETA en un escrito dirigido al juez Castro, que decreta un segundo grado “flexibilizado” para que pueda permanecer junto a Izar

Txus Díez - Viernes, 3 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Miles de personas participaron ayer en Donostia en la manifestación en demanda de libertad para Sara Majarenas.

Manifestación anterior en Donostia en demanda de libertad para Sara Majarenas.

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Miles de personas participaron ayer en Donostia en la manifestación en demanda de libertad para Sara Majarenas.

gasteiz- Sara Majarenas podrá seguir viviendo junto a su hija Izar. El juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional José Luis Castro autorizó ayer la salida de prisión de la presa donostiarra tras concederle el segundo grado y permitirle cumplir lo que le resta de condena en el centro que la fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos tiene en Madrid. Esta ONG fue fundada hace treinta años para trabajar con personas en situación de marginación, principalmente presos con permisos penitenciarios o recién excarcelados.

El juez Castro señala en su resolución haber tenido en cuenta la carta que Majarenas le remitió, en la que aceptaba los requisitos que se exigen a los presos de ETA para acceder a beneficios penitenciarios. En este escrito del 6 de febrero, señala Efe, Majarenas reconoce el daño causado, se desvincula de la organización, y destaca que su prioridad y objetivo ahora es el cuidado de su hija. Además, la reclusa, que cumple trece años de pena, ya había superado los tres cuartos de condena y no se le han impuesto expedientes disciplinarios en prisión. La decisión judicial se basa en el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario que permite flexibilizar los segundos grados, y en un informe técnico del juzgado que destaca la necesidad de que madre e hija permanezcan juntas.

Izar, que el pasado 15 de enero fue apuñalada por su padre en la localidad valenciana de Benifaió, y que estuvo ingresada de gravedad en el hospital La Fe de Valencia durante varias semanas, cumplía ayer tres años. A partir de esa edad los menores no pueden continuar en prisión junto a sus madres, y por ello su abuela, Kontxi Ibarreta, se había trasladado hasta la cárcel de Picassent para hacerse cargo de la menor, mientras otros familiares de la presa acudían al Parlamento Vasco para recabar el apoyo de los grupos, que se posicionaron unánimemente en favor de que la madre y la niña sigan juntas. “Estamos tocando todas las puertas, y no nos importan las palabras o los términos que se empleen, solo queremos que apoyen la liberación de Sara Majarenas”, señaló la portavoz de la plataforma de apoyo a Izar, Araitz Zubimendi. Aún no se había conocido la decisión de la Audiencia Nacional, y alertó sobre la situación de la pequeña, que aunque ya se ha restablecido casi totalmente de las heridas físicas sufridas, padece secuelas psicológicas. “Solo con su madre puede reparar sus terrores, que los tiene”, afirmó Polo, quien agradeció el apoyo recibido por la sociedad, las instituciones y las formaciones políticas. Tras la rueda de prensa, se reunieron también con el PP, el único grupo con el que aún no habían contactado. El parlamentario Carmelo Barrio trasladó a la familia su “solidaridad” y avaló las palabras del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, quien afirmó que haría “todos los esfuerzos posibles” para que madre e hija sigan juntas.

Según explicaron Polo y Zubimendi, los psicólogos han constatado que este es “un momento clave” para la menor, pues tras vivir tres años en la cárcel prácticamente sin separarse de su madre, y tras el trauma sufrido, el que siga con Majarenas o no puede marcar la diferencia entre que “crezca como una niña feliz” o arrastre “problemas de autoestima y sentimientos de culpabilidad”.

La decisión del juez Castro llegó de improviso, pues el magistrado había solicitado la redacción de un informe psicosocial para conocer el estado de la pequeña y decidir si concedía a Majarenas el tercer grado solicitado por sus representantes legales en virtud del artículo 104.4 del reglamento penitenciario, que prevé esta clasificación “por motivos humanitarios” para enfermos muy graves con padecimientos incurables.

manifestación Antes de la manifestación que ayer pidió en Donostia la libertad condicional de Majerenas, su abogada Onintza Ostolaza explicó que seguirá trabajando para conseguir que salga en libertad y pueda vivir junto a Izar en Donostia. Ostolaza no concretó si lo hará mediante un recurso al auto del juez o si el trámite será volver a solicitar la progresión de grado, ya que las clasificaciones penitenciarias “no son estancas” y se pueden pedir y conceder en cualquier momento.

Los jóvenes piden "soluciones compartidas"

paz y convivencia.El Consejo de la Juventud de Euskadi (EGK) destacó ayer la importancia de ofrecer “espacios de reflexión y diálogo a la juventud” que ayuden a buscar “soluciones compartidas” para consolidar la paz. “Solo así conseguiremos asegurar que lo sucedido en el pasado no se repita”, señaló ayer Maialen Olabe, presidenta de EGK, durante la presentación de un libro y un documental publicados por el Consejo con la participación de decenas de jóvenes. En el acto también participó el secretario de Paz y Convivencia, Jonan Fernández. Foto: Gorka Estrada

carta de sara majarenas

al juez castro


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