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“No he descartado postularme como president de la Generalitat. Lo decidiré en su momento”

Viernes, 24 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:11h

BILBAO- Durante su mandato de president de la Generalitat, Artur Mas fue el gran artífice de la consulta participativa del 9-N de 2014, lo que le ha llevado ante los jueces por un supuesto delito de desobediencia. Se expone a la inhabilitación de cargo público, aunque alberga un hilo de esperanza en los jueces. La decisión judicial puede marcar su futuro político ya que será uno de los factores que determinarán si se presenta o no como candidato a presidir de nuevo el Govern.

¿Espera una condena dura de los tribunales en la causa contra usted por la consulta de 2014?

-Deseo la absolución y en parte lo espero, pero soy consciente de que es un juicio de corte político. Ahora bien, pienso que si estamos en manos de jueces que priorizan el derecho por encima de todo y son independientes, en el fondo saben que no cometimos ninguna desobediencia. Otra cosa es que le plantamos cara al Gobierno, pero no es lo mismo eso -que es un tema político- que desobedecer voluntariamente a un Tribunal Constitucional.

¿Y si el Gobierno español les aplica el artículo 155 de la Constitución y les suspende la autonomía o algo similar?

-Depende de ellos. Tendrán que modular y decidir su nivel de intervención. El que conocemos hasta ahora se basa en judicializar la política y la guerra sucia. ¿Pueden ir más lejos? Pues sí, pueden llegar hasta suspender la autonomía, pero tienen que calcular bien cuál será la reacción en Catalunya. Siempre hemos luchado por nuestro autogobierno. Si se arrasa, el pueblo catalán no se va a quedar inerme.

¿Se refiere a movilizaciones masivas?

-Claro, estamos hablando de que no vamos a aceptar que se suspenda la autonomía sin más.

Si los tribunales le absuelven o la condena es leve, podría tener una oportunidad para presentar su candidatura a president del Govern. ¿Aspira a ello?

-No lo sé. Solo sé que no he dicho que no vaya a presentarme, pero tampoco he dicho que sí. Por lo tanto, es una posibilidad que está encima de la mesa. A diferencia del president Puigdemont, yo no la he descartado, pero eso no significa que yo me postule como candidato porque dependerá de las circunstancias, del momento, del tipo de elecciones, de la dinámica que se abra en nuestro partido y en el país. Cuando llegue el momento, tomaré la decisión.

¿Se siente con fuerzas?

-La fuerza la tengo y ganas de ayudar también, pero se puede ayudar de muchas formas.

¿Ha tocado fondo su partido?

-Dentro del mundo soberanista creo que las urnas nos darán bastante apoyo porque nadie se la ha jugado más que nosotros. Los únicos que en este momento estamos en tribunales por la vía penal somos la gente de nuestro partido.

¿Por qué a su partido le llegó tan tarde el arreón soberanista? ¿Estuvieron décadas en otro registro?

-Es así porque nuestro proyecto básico no era éste, y no hablo solo de Convergència (la antigua marca de PDeCat) sino también de Esquerra Republicana y del Partido Socialista de Catalunya. Nuestro proyecto era alcanzar un buen entendimiento entre Catalunya y el Estado y que dentro del marco del estatal, a través de estatutos de autonomía, Catalunya pudiera ir teniendo cada vez más cotas de autogobierno. Eso se frustra en junio de 2010 cuando el TC se carga las partes más sensibles de un Estatuto aprobado en referéndum por el pueblo catalán cuatro años antes. A partir de ahí nos damos cuenta de que, si el árbitro que interpreta la Constitución nos fija un techo de autogobierno tan bajo, nos está diciendo que de ese tope no pasaremos. Y es tan bajo para nosotros que lo tenemos que hacer saltar.

Si en la negociación de la Constitución hace 40 años, Catalunya hubiera apretado más y logrado un Concierto económico como el vasco, ¿las cosas serían distintas ahora?

-Creo que lo serían, pero también es verdad que la Constitución de 1978 era la prueba de superación del franquismo y, por tanto, de la dictadura. Ese era el nervio de la Constitución, cómo se cerraba una etapa de cuarenta años de dictadura. Era una Constitución bastante abierta en sus planteamientos que permitía ir adaptándola a través de su interpretación con el paso del tiempo. Así fue durante veinte años, hasta el año 2000 de la mayoría absoluta de José María Aznar y del PP.

¿Fue el punto de inflexión?

-Desde entonces esto se tuerce y en vez de ir profundizando en el autogobierno se empieza a desmontarlo. Hay una reconquista del poder por parte del Estado y esto se acentúa aún más con la llegada de Rajoy a La Moncloa. Así pues, estamos ante una agresión del Gobierno español que está recuperando las competencias y el poder en detrimento de aquellos que las teníamos a través del Estatuto. Y como no podemos hacer un nuevo Estatuto de Autonomía porque ya nos han dicho que el techo es muy bajito, tenemos que construir un Estado catalán.


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