Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
atraco a mano armada

“Según saqué la pistola ya me estaba arrepintiendo”

El atracador de la joyería de Donostia revela a NOTICIAS DE GIPUZKOA sus problemas de adaptación en el territorio

Se trata de un joven brasileño de 21 años “en busca” de dinero para ir a su país

Jorge Napal Gorka Estrada - Martes, 21 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:11h

La joyería que fue atracada el martes pasado.

La joyería que fue atracada el martes pasado. (Gorka Estrada)

Galería Noticia

La joyería que fue atracada el martes pasado.

irun- “Se me ha hecho muy difícil hacer amigos. Las personas aquí son muy cerradas y no me he podido adaptar”, relata a este periódico, visiblemente arrepentido, el autor confeso del atraco a mano armada a una joyería del centro de Donostia la semana pasada. Se trata de un joven brasileño de 21 años, ingeniero civil, que reside en Gipuzkoa desde hace cinco meses.

“Quería irme a Brasil a toda costa. Necesitaba dinero y mi madre no me lo quería dar. Ese día perdí la cabeza”. El joven, cinturón marrón de taekwondo y cuya identidad responde a las iniciales R.A. reside desde hace tres días en un piso compartido de Irun, cerca de las dependencias policiales de la Ertzaintza donde se entregó la tarde del viernes. “Según saqué la pistola y salí corriendo de la joyería ya me estaba arrepintiendo. Aquel día estaba desesperado, no sabía ni lo que estaba haciendo. Buscaba dinero para irme a mi país”. Dice que apoyo económico no le falta, que su madre, quien reside con su padrastro en Azpeitia, siempre le ayuda en todo lo que necesita. “Pero el problema es que no aguanto más. Ella siempre me dice que espere, que en el plazo de dos meses tendré la nacionalidad para rehacer mi vida en cualquier país europeo”. Según su testimonio, su llegada a Gipuzkoa se produjo tras una ruptura matrimonial en su país que le dejó “muy mal anímicamente”. Fue su madre la que le animó a venir para conseguir la nacionalidad. “He aguantado, hasta que el martes estallé”.

contacto cercanoEl encuentro con este periódico tiene lugar en la escalera de su casa. La charla continúa en un bar cercano. El chico no quiere saber nada de fotos, pero tiene muchas ganas de hablar. Apenas lo ha hecho durante los últimos meses y echa de menos un contacto más cercano con la gente. “En Brasil sales a la calle y te pones a hablar con cualquiera. Enseguida hay alguien que te ofrece jugar un partido de fútbol. Aquí mira, todos son grupos cerrados”, dice señalando a la entrada del bar donde charla una cuadrilla de amigos. “Yo en cambio me paso el día mirando al techo de la habitación”, lamenta, en un perfecto castellano.

También habla inglés y catalán. Ha pasado muchas horas en la biblioteca y muestra facilidad para los idiomas. El día del atraco, que tuvo lugar el martes pasado en una joyería de la calle Legazpi de Donostia, había discutido con su madre. Él insistía en lo de siempre, que se quería marchar, pero necesitaba dinero. Ella que aguantara un poco más. “Siempre me dice que llegará el momento en el que haré amigos, pero ese momento no llega nunca. Aquel día no podía más. Me fui directo a una tienda de la Parte Vieja y me compré una pistola simulada. Estaba desesperado, muy nervioso. No había cometido un atraco nunca y la verdad es que ni lo preparé. No sabía ni lo que estaba haciendo. Cuando entré en la tienda le dije a la chica que me enseñara una joya, pero no tenía el coraje suficiente para cometer el atraco, y le insistí hasta tres veces que la sacara de la vitrina. Al final me decidí. Hubo un forcejeo. Salí corriendo y le oí cómo gritaba ¡al ladrón, al ladrón! Tuve que sacar la pistola para abrirme paso entre la gente y me marché de ahí. Lo primero que hice fue quitarme la cazadora. Luego fui a un bar y dejé en el baño la sudadera con la pistola debajo”.

Cuenta que salió corriendo del bar y se dirigió a un piso ubicado en la calle Txurruka en el que había residido hasta entonces. “Me puse unos pantalones verdes y cogí el autobús para irme a Azpeitia. Estaba muy nervioso, el autobús no venía y cogí el primero que vino, que me dejó en Zarautz. Desde ahí me fui a casa de mi madre. Eran las nueve de la noche. Se lo conté todo y me dijo que me fuera a Donostia, que ya hablaríamos al día siguiente con la cabeza más fría”.

Su padrastro, que no sabía nada de lo ocurrido, le trajo de nuevo a casa. Fue la tarde del viernes cuando decidió acudir por su propia voluntad a las dependencias policiales de Irun en compañía de su madre.

Posteriormente, fue trasladado a la comisaría de Donostia, donde fue identificado y prestó declaración, haciendo entrega del anillo sustraído. “Leí la noticia y se hablaba de varios anillos pero yo solo cogí uno valorado en unos 6.000 euros. Lo he entregado a la policía, y ahora estoy a la espera, no sé que pasará”. Tras realizar las oportunas comprobaciones policiales, el acusado ha quedado en libertad a la espera de una citación judicial, acusado de un delito de robo con violencia e intimidación.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902