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El indulto de la vaca ‘Carmen’

el malestar de nuestros baserritarras es creciente y con riesgo de que la herida supure por algún sitio en formas nada cordiales

Por Xabier Iraola - Domingo, 19 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Xabier Iraola

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Xabier Iraola

nel es un joven pastor asturiano que gobierna su rebaño en la majada de Soñín, en los Picos de Europa, donde se dedica a elaborar queso de Gamoneu. Pues bien, este joven pastor ha logrado ser todo un fenómeno viral en las redes sociales al difundir una serie de vídeos donde, con un lenguaje coloquial, hasta en algunos momentos vulgar, tirando de un extenso repertorio de palabrotas y cagándose hasta en lo más barrido, relata una serie de temas que van desde anécdotas cotidianas de la gente del campo hasta la más feroz crítica a ciertos montañeros, a los “pisapraus” y, cómo no, a los excesos de la Administración y de sus responsables políticos.

Entren en Facebook y podrán acceder a su perfil (Nel Cañedo), que cuenta con más de 12.000 seguidores y donde cuelga sus opiniones y vídeos que, dicho sea de paso, apasionan encendidamente y recaban la adhesión de la gente del campo que se ve, en cierta forma, identificada con el mensaje con que este deslenguado pastor incendia las redes sociales y que se expande por los guaxaps del sector más rápido que la pólvora.

En sus vídeos, en los que hasta nos deleita con su destreza gaitera, Nel clama contra lo que él considera abusos y desprecios que sufren los profesionales del campo. Especialmente duro aparece en un vídeo donde critica el sacrificio obligatorio de todo el rebaño de vacas al que fue sometido el ganadero cántabro Fidel González por un positivo en una única vaca que, por cierto, ha generado una inusitada solidaridad entre las miles de personas que han visto cómo Fidel estallaba en sollozos cuando su rebaño era dirigido al matadero y él, obviamente, a la ruina familiar.

La rabia contenida de Fidel provocó un estallido de impotencia en el sector al comprobar que otra vaca, igualmente positiva por brucelosis, ha cosechado un desigual trato por parte de las autoridades de la Comunidad Autónoma de Madrid que ha “indultado” a la vaca Carmen. La res se encontraba en el Santuario de Animales Wings of Heart de Madrid y, a consecuencia de una intensa campaña de movilización de los colectivos animalistas, ha logrado en poco más de 24 horas que la causa Evitemos que la Comunidad de Madrid mate a la vaca Carmen recabe 70.866 firmas en la plataforma Change.org y así, se ha librado de ir al matadero, mientras el rebaño completo de Fidel, un simple ganadero que -al parecer- no merece el apoyo de los animalistas, disfruta de la vida del más allá.

Este simple pero escandaloso ejemplo no hace más que reflejar los cientos de casos en los que los baserritarras y resto de gente del campo son tratados como gente de segundo nivel. Así se entiende el desdén con que son tratados por las diferentes áreas de las diferentes administraciones, bien sea en cuestiones de sanidad animal, en el retraso de los pagos de ayudas europeas, en la tramitación de proyectos de infraestructuras y urbanísticos, en los daños ocasionados por la sobrepoblación de fauna salvaje o en los procedimientos de aprobación de diferentes espacios naturales protegidos.

Unos y otros, sea el nivel que sea la Administración en cuestión y sin distinción de color político del gobernante de turno, se acercan al territorio, al campo como -dice el dicho- pensando que todo el monte es orégano y que el campo es una hoja en blanco donde ellos pueden dibujar y proyectar sus genialidades mientras el paisano de a pie, o sea el baserritarra, no tiene más remedio que plegarse ante la voluntad del que representa lo que algunos entienden por “interés general”.

Son cientos de casos pero, por comentar, hace unos pocos años la Diputación Foral de Gipuzkoa negaba a una explotación modificar su proyecto viario porque atender las demandas del baserritarra suponía un grave peligro para la seguridad vial pero, he aquí nuevamente el caso de la vaca Carmen, esa misma institución modificó dicho proyecto tras la reclamación de los vecinos chaletistas del casero. Similar abuso padeció otro ganadero, de otro municipio guipuzcoano, cuyas tierras se veían afectadas por la singular genialidad de crear una zona empresarial de bata blanca que requería dichos terrenos para que los lumbreras de dicho parque empresarial se inspirasen paseando por dichas praderas.

Actualmente, por finalizar con otro ejemplo de abuso y dispendio, tenemos sobre la mesa el incomprensible proyecto eibarrés de crear una zona protegida en la zona de Arrate-Santa Cruz-Kalamua, que abarca en total unas 320 hectáreas de suelo rústico, donde únicamente 17 son públicas, del Ayuntamiento para más señas, mientras las 303 hectáreas restantes son propiedad particular de los baserritarras de la zona que, como se podrán imaginar, están “encantados” con que algún ingenioso haya diseñado un parque temático público en terrenos privados para que los estresados vecinos puedan pasear por la red de senderos habilitados a tal fin y tomar la obligada salda el domingo por la mañana, eso sí, equipados con la vestimenta de marca requerida para ascender al K-2.

Lo vengo diciendo últimamente y lo vuelvo a repetir, a riesgo de repetirme más que los pimientos: el malestar y cabreo que sienten nuestros baserritarras y gentes del medio rural es creciente y con riesgo, tal y como sugiere el propio Nel, de que la herida supure por algún sitio en formas nada cordiales.


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