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El que pega primero

MANO | Irribarria y Rezusta certifican su buen estado de forma en el Ogueta, donde volvieron a mostrar brillo para tumbar a Altuna III-Merino

Igor G. Vico - Domingo, 19 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:12h

Iker Irribarria terminó con catorce tantos el choque de ayer.

Iker Irribarria terminó con catorce tantos el choque de ayer. (Foto: Mikel Saiz)

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Iker Irribarria terminó con catorce tantos el choque de ayer.

Duración 47:51 minutos de juego.

Pelotazos 329 pelotazos en juego.

Tantos en juego 14 de Irribarria, 3 de Rezusta, 6 de Altuna III y 1 de Merino.

Errores 3 de Irribarria, 2 de Rezusta, 1 de Altuna III y 4 de Merino.

Marcador 1-0, 1-1, 2-1, 4-2, 5-6, 6-6, 7-7, 8-7, 9-8, 10-8, 11-9, 12-9, 15-10, 16-11, 17-11, 19-12, 20-12 y 22-12.

Botilleros No hubo al ser ambas parejas de Aspe.

Incidencias Partido de la duodécima jornada de la liguilla cuartos de final del Campeonato de Parejas de Primera de la LEP.M disputado en el frontón Ogueta de Vitoria. Buena entrada.

Iker Irribarria y Beñat Rezusta, a estas alturas del Parejas de Primera, no perdonan y no lo hicieron ante Jokin Altuna y Miguel Merino, que sustituía a Abel Barriola en la cita en el Ogueta de Vitoria, a los que arrollaron en la segunda mitad de la contienda. No hubo ni piedad ni partido. De nuevo, el guion establecido de antemano para el dueto de Aspe -dos pegadores unidos en una combinación exagerada desde su concepción- se cumplió a rajatabla, dejando al mayor de la saga de Villar de Torre trasquilado por el camino. Miguel, voluntarioso, acabó pagando una tarde con la espalda en el rebote del Ogueta, observando las letras sobre los hombros de sus adversarios. Si bien el riojano aguantó el tirón en los primeros compases;después, el cambio de pelota, la tralla y el paisaje le sacaron de foco, esperando recados en el cuadro nueve, desdibujado. Ante tal circunstancia, Jokin Altuna no pudo más que enredar en algunos instantes y aprovechar pocos regalos de los líderes del Parejas, que jugaron a placer, con el viento a favor y argumentando una pegada hipervitaminada que es un ariete más que esencial.

Apenas hubo encuentro por la diferencia entre las dos parejas, protagonista de una programación que los rectores de las empresas jamás deberían de montar. No obstante, con un guion destacado los vientos tarifeños de la pegada guipuzcoana, la contienda se deshizo como un hombre de arena en tierra de huracanes. Ni siquiera el amezketarra, hombre de diabluras, genéticamente dotado para la marcha en los cuadros alegres, supo componer una melodía distinta después de las igualadas en los primeros compases.

Bien es cierto que, a pesar de que musculatura del partido era desigual y el inicio fue colorado de modo claro -Irribarria metió tres ganchos hasta el 4-1-, los azules pudieron poner algo de pimienta en el compromiso. Fueron sus mejores momentos. Se debieron a instantes de zozobra de los líderes, que acumularon varios errores propios, y la percusión de Altuna III en el txoko, donde sufre más en defensa el zurdo de Arama. Tal fue la reacción que, incluso, Jokin y Merino se pusieron a mandar, cerrando su reacción un derechazo cruzado de Miguel que se le envenenó por pared a su homólogo en los cuadros largos (4-6).

Así las cosas, donde parecían pintar bastos para los líderes, las cuarenta se les aparecieron tras un par de golpes de sondeos. Un yerro de Merino devolvió el saque a Irribarria, que repitió miel con un pelotazo rápido por el txoko (7-6). La alternativa le duró lo mismo que una volea que se le cayó al suelo. La igualada a siete cartones fue la última del partido, que murió de inanición competitiva.

Un pelotazo cruzado atrás del campeón del Manomanista alumbró el poder del colorado. Era la tecla. ¡Clack! El engranaje encajó como en un reloj suizo y Merino pagó los platos rotos. No hubo más pimienta, salvo un gancho de Altuna III, que puso el 9-8. Después, se vino el paso militar colorado. Se escaparon 12-9 en el primer descanso largo los líderes y no dejaron que el partido tomara tintes dramáticos. Esbozaron la cruda ley del martillo pilón en día de fábrica.

Irribarria y Rezusta, dominador, mandón, eliminaron fuera del objetivo de las cámaras a Merino, le quitaron su cuota de pantalla, situándole en el nueve de modo perenne. Y Altuna se perdió en soledad. La distancia física y numérica se alargó. El saque de Irribarria fue fundamental, también el golpe de los dos y, por supuesto, la finalización a favor de corriente de Iker. También Rezusta acabó tres tantos brutales. El 22-12 es la distancia entre ambos bandos. El que pega primero...

La previa

Parejas de primera


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