Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
Bertako gaia

¡Cómo molaban las piscinas de Ezkizu!

Las piscinas de Ezkizu están en el recuerdo de todos los urretxuarras y zumarragarras mayores de 40 años. Sus frontones, su tobogán, su parque infantil... eran el no va más. El paraíso en la tierra.

Un reportaje de Asier Zaldua - Sábado, 18 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Unos niños posan para la cámara en las piscinas de Ezkizu, a mediados de los años 80.

Unos niños posan para la cámara en las piscinas de Ezkizu, a mediados de los años 80.

Galería Noticia

Unos niños posan para la cámara en las piscinas de Ezkizu, a mediados de los años 80.

No había móviles ni ordenadores. La televisión era en blanco y negro y solo había dos canales. No sabíamos lo que era un centro comercial. No se compraba ropa de marca. Ni siquiera sabíamos que existían las marcas. Muchas familias no iban de vacaciones. En ese contexto, en 1972, un vecino de Ezkio abrió un complejo de ocio con piscinas, frontones, merendero, bar, terraza, bolera, sociedades, juegos infantiles... El paraíso en la tierra. Punta Cana en Ezkio-Itsaso. Para los niños y jóvenes de los 70 y 80 ir a las piscinas de Ezkizu era como para los de hoy en día ir a Disneyland París.

El artífice del primer resort de Gipuzkoa fue José Arsuaga. Este hombre nació en el caserío Etxeberri Bizkardo de Zumarraga. Esta casa se quemó y la familia se trasladó al caserío Igartza de Ezkio. ¿Y cómo se le ocurrió a un baserritarra hacer un complejo de ocio? “De chaval solía ir a nadar a la piscina de la Cerrajera de Arrasate, en bicicleta. Me gustaba mucho el agua y me prometí a mí mismo que algún día haría unas piscinas”.

Para ello, aprovechó un terreno de la familia. Por aquel entonces no había muchas piscinas y tomó las de Gamarra como modelo. No escatimó en gastos: él y sus socios (entre los que estaban varios hermanos suyos y el frutero Goyo González) invirtieron 12’7 millones de pesetas. “Con poco dinero, no hay calidad. Contraté a un ingeniero y como aparejadores estuvieron el zumarragarra Antón Arbulu y el ormaiztegiarra Fermín Osinalde. Acababan de acabar la carrera, pero sus padres eran amigos y los contraté como aprendices”.

El ezkiotarra fue un pionero. “Cuando fuimos a Sanidad, supimos que todavía no había una normativa. En cuanto a la depuradora, la trajimos de Alemania. Después, abrieron piscinas en otros muchos pueblos y todos compraron la misma máquina. Los alemanes me invitaban a todas las inauguraciones, pues les había abierto las puertas de esta zona. Estuve en la inauguración de unas 20 piscinas”.

Las de Ezkizu también tuvieron su inauguración, por supuesto. “Tuvo lugar después de sanjuanes. Vinieron todos los alcaldes de la zona y dimos una comida en el restaurante Aran-tzazu. El párroco me dijo que si solía ir a bendecir establos, cómo no iba a venir a bendecir unas piscinas. En Gipuzkoa no había otras iguales. Después abrieron las de Zarautz, Beasain, Ormaiztegi, Durango, Bergara... Toda la corporación de Bergara vino a visitar nuestras piscinas”.

No era para menos, Ezkizu era un lugar espectacular. Además, Arsuaga y sus socios cuidaron todos los detalles. “La labor de socorrista la ejercían los hermanos Otzarreta. Eran campeones de Gipuzkoa de natación y venían desde Donostia. A cambio de trabajar como socorristas, les dejaba impartir cursos de natación y se llevaban todo el dinero de los cursos. También necesitábamos a alguien en el botiquín y solían venir Manolo Viedma y Usoa Busca”.

El vicario comentó que si tenía costumbre de bendecir establos, cómo no iba a acudir a la inauguración de unas piscinas

Muchas mujeres aprendieron a nadar en las piscinas de Ezkizu. “Los chicos aprendían a nadar en las pozas, pero las chicas no íbamos a los ríos. Muchas aprendimos a nadar en Ezkizu. Para las jóvenes de mi época, aquel lugar simbolizaba la libertad”, recuerda la urretxuarra Marisa Iturbe, una de las asiduas a estas piscinas de Ezkio.

Ezkizu contaba incluso con servicio de transporte. “Compré un autobús Supercomet en Logroño. La de viajes que hizo... Salió muy bueno. La entrada incluía el transporte en autobús desde Zumarraga”, comenta Arsuaga.

Respecto al autobús, Iturbe recuerda que en la iglesia de Zumarraga se formaban colas parecidas a las que se forman para subir a La Antigua el día de Santa Isabel. “Muchas veces íbamos a dedo. La gente que iba a trabajar a las fábricas de Santa Lucía se desviaba para llevarnos a la piscina”.

Ezkizu tuvo, pues, una gran acogida. “Había mucha gente que nunca había pisado una piscina y llegamos a tener más de 1.000 socios. Venía gente hasta de Francia. Teníamos parque infantil, piscina infantil, piscina olímpica, dos frontones, arboleda con mesas... Para aquellos tiempos, mucho. Muchas mujeres venían con sus hijos y sus maridos se les juntaban a la hora de la merienda, tras salir del trabajo. Por las noches también venía gente, a tomar una cerveza en la terraza. Incluso organizamos bailes”.

Peligro El cruce de las piscinas estaba al comienzo del puerto de Eitzaga y por aquel entonces en este puerto había mucho tráfico. Los coches que bajaban de Zumarraga tenían que cruzar el carril de subida para entrar a las piscinas y Arsuaga tenía miedo de que algún día hubiera un accidente. Por ello, pensó incluso en ensanchar la pista que iba por los caseríos y cambiar el autobús por un tren txu-txu, para evitar el puerto. “La entrada a las piscinas era muy peligrosa y, además, los camiones de la empresa Orbegozo solían bajar el puerto con los frenos al rojo vivo. Le pedía a la gente que bajara hasta la gasolinera y cambiara allí de sentido. Incluso pensé en habilitar un cruce con un stop a la derecha del carril de bajada”.

No le dio tiempo a ello, pues enseguida vio que el negocio no iba a ser rentable. “En Euskadi las piscinas son una ruina, pues el tiempo no acompaña. Al año de abrir, vimos que aquello no iba a funcionar”. A pesar de ello, aguantaron hasta 1980. Aquel año vendieron el complejo a otro particular. A este tampoco le funcionó el negocio y las piscinas de Ezkizu cerraron definitivamente sus puertas a finales de los años 80.

Después vinieron las piscinas de Urretxu, los parques acuáticos del Mediterráneo, las playas del Caribe... Pero para los niños y jóvenes de los 70 y los 80 no hay nada como las piscinas de Ezkizu. Las primeras. Las únicas que ocupan un lugar en su corazón.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902