Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa

La hora del impaciente

Autor en la prórroga del gol que coloca a Portugal en cuartos, Ricardo Quaresma hace gala, a sus 32 años, de la serenidad que le faltó en su juventud para triunfar en conjuntos de primer nivel como Barça, Inter o Chelsea

Un reportaje de Luis Miguel Pascual - Lunes, 27 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:13h

Ricardo Quaresma celebra su gol ante Croacia.

Ricardo Quaresma celebra su gol ante Croacia. (Foto: Efe)

Galería Noticia

Ricardo Quaresma celebra su gol ante Croacia.

He tomado decisiones muy malas en momentos claves de mi carrera. Lo quería todo y todo deprisa, me he quemado las alas demasiado pronto”, aseguraba hace unos años el portugués Ricardo Quaresma, convencido de que su trayectoria refleja mucho menos de lo que con su calidad podía haber logrado. Autor del tanto providencial que en el minuto 117 dio a Portugal el pase a cuartos de final de la Eurocopa frente a Croacia, el jugador del Besiktas turco aparece en estos momentos como la conciencia calmada de una selección demasiado pendiente del talento del madridista Cristiano Ronaldo.

El joven apresurado, apodado en su día Mustang, mejor futbolista del Europeo sub’17 en 2000, estrella del Sporting de Lisboa campeón de Liga y Copa portuguesa en el 2001 y el 2002, fichaje estrella del Barcelona en 2003, el hombre que se moría por triunfar en un club grande, es ahora un veterano paciente de 32 años, que aguarda los momentos de acción que le deja el seleccionador, Fernando Santos, para contribuir al triunfo de la seleçao. Amigo, cómplice de Ronaldo desde que juntos recalaron en el Sporting a temprana edad, sus carreras se bifurcaron en aquel año 2003 en el que uno puso rumbo a Inglaterra y el otro a Catalunya. Pero no fue solo una distancia geográfica. Mientras el de Madeira fue escalando peldaños y convirtiéndose en una estrella pese a toda la presión que crecía en su entorno, Quaresma no fue capaz de responder a la gran expectativa que se generaba en torno a su prodigiosa pierna izquierda. El uno crecía y el otro se estrellaba contra la realidad: sus sueños eran demasiado grandes y su mente no era capaz de asimilar su talla.

De puntillas por Barcelona Encajonado en un Barça lleno de holandeses, con Ronaldinho como estrella, Quaresma pasó de puntillas, 28 partidos en dos años, un gol, una decepción y una salida silenciosa, coronada por unas declaraciones suyas que atribuía a sus orígenes zíngaros la poca confianza que le dieron en Catalunya. Retorno a Portugal, esta vez a Oporto, donde su carrera se relanza como si en casa todo fuera más sencillo. Y, tras dos años, de nuevo el salto a la constelación, esta vez de la mano de su compatriota Jose Mourinho, que le hizo aterrizar en el Inter de Milán por 20 millones de euros. Apresurado de nuevo, Quaresma marcó en la segunda jornada, pero pronto volvió a verse absorbido por la presión. No volvió a celebrar un gol y fue elegido como el peor fichaje de la temporada en Italia.

Ahí comenzó su caída en picado. Cedido al Chelsea seis meses, traspasado al Besiktas en una primera aventura que terminó con una disputa dura con sus directivos que le llevó a abandonar Turquía con destino a Dubai y, de nuevo a Oporto. Demasiadas turbulencias en la carrera del jugador para que los diferentes seleccionadores lusos le entregaran responsabilidad del equipo nacional, tomado para entonces por su amigo Ronaldo.

Secundario con Portugal Ricardo Quaresma no fue convocado para ningún Mundial y en las tres anteriores Eurocopas solo logró un tanto, en 2008 contra la República Checa. Fernando Santos no pudo pasar de largo por su maravillosa temporada y le convocó, aunque nunca le consideró un titular. Pero, justo antes de viajar a Francia, en un amistoso contra Estonia, marcó dos de los siete goles de Portugal, dio dos asistencias y fue el autor de un centro que acabó en un tanto contra su portería de un jugador rival.

Fue su mejor partido con la camiseta rojiverde y Portugal creyó haber recuperado a una estrella, el complemento perfecto para Ronaldo. El madridista no parece descontento con tener a su lado a su cómplice de juventud y en los entrenamientos se les ha visto muy cercanos. Algo tocado a su llegada a la concentración portuguesa en Marcoussis, el lisboeta ha jugado los cuatro partidos, pero solo fue titular frente a Austria.

Fernando Santos prefiere usarle como el revulsivo del equipo. La receta no ha sido positiva en cuanto a juego, pero ante Croacia fue providencial. Ahora, el hombre impaciente saborea al fin la calma del éxito.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902