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José Luis de Castro Ruano Prof. de relaciones Internacionales de la UPV/EHU

“Reino Unido y la UE tienen que destejer una relación de 43 años”

El profesor y director del Departamento de Derecho Internacional Público y RRII, José Luis de Castro Ruano, explica el proceso negociador que se abre en la UE

Entrevista de Marta Martínez - Sábado, 25 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:12h

José Luis de Castro Ruano.

José Luis de Castro Ruano.

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José Luis de Castro Ruano.

donostia- Los británicos han votado a favor del ‘brexit’. ¿Qué viene ahora?

-Hay que aplicar el articulo 50 del tratado de la UE, el Tratado de Lisboa, que establece que el Reino Unido tiene que notificar de forma oficial al consejo su decisión de abandonar la UE. Es un formalismo, pero es un formalismo necesario. Una vez que se ha producido esa notificación, hay que empezar a negociar los términos en los que se produce el divorcio y para hacerlo hay un plazo de dos años. Si en dos años no se ha materializado el acuerdo, porque tampoco es tan fácil, el tratado dejará de aplicarse, pero existe la posibilidad de que se pueda aprobar una prórroga. Ahora lo que parece es que la posición de Juncker es de forzar la máquina.

Sin embargo, David Cameron quiere dejar la notificación para octubre.

-Cameron quiere posponerlo, también quiere posponer su dimisión a octubre, habrá que ver si es capaz de aguantar, primero la presión de su propio partido. Juncker ha dicho, yo creo que con bastante buen criterio, que hay que empezar a negociar ya. Los plazos no tiene por qué controlarlos Cameron, que es un líder caído. Cameron está tratando de adaptar los tiempos a sus propios intereses.

¿Qué se va a negociar en estos dos años?

-Lo que hay que negociar en principio son los términos de la ruptura. Una vez que se ha producido la ruptura, podrá negociarse el nuevo marco de relación, que eso puede hacerse simultáneamente o no. No es fácil. Reino Unido tiene que construir no solamente las relaciones con la UE, tiene que construir las relaciones con el resto del mundo. La Unión Europea tiene más de 50 acuerdos comerciales con terceros países;todos esos acuerdos comerciales dejan de aplicarse ahora en el Reino Unido.

¿Cuáles son esos términos?

-Cómo se desteje una relación tejida a lo largo de 43 años, todas las políticas comunes, una finanzas comunitarias conjuntas, todo el entramado político que se ha ido tejiendo. Hay un cúmulo ingente de interconexiones entre la UE y Reino Unido.

¿Cómo va a afectar el ‘brexit’ a los propios británicos? ¿Qué va a cambiar?

-A partir de ahora tendrán libertades de todo para establecer su propio marco normativo, no van a tener que compartirlo con nadie. Básicamente han sido dos los puntos que han jugado más fuerte en toda esta campaña. El tema de la inmigración que, me atrevería a decir, ha jugado de una forma tramposa. El Reino Unido tiene prácticamente el mismo número inmigrantes comunitarios que no comunitarios, simplemente con ese dato nos damos cuenta de que han tenido plena capacidad de decisión hasta el día de hoy para negar el acceso a todos los ciudadanos que no son comunitarios y no lo han hecho.

¿Y el segundo punto?

-La cuestión de la financiación. Esta cuestión también es un arma de doble filo, porque si el Reino Unido quiere participar en el mercado interior comunitario tendrá que contribuir también en la financiación como contribuyen países que no son comunitarios. Noruega, por ejemplo. El símil que más están utilizando algunos tories es mantener una relación como la que tiene Noruega, ¿no? Noruega contribuye prácticamente con la misma financiación que Reino Unido. Además, el referéndum ha creado una serie de fracturas internas que habrá que ver cómo evolucionan, está el tema escocés, el tema irlandés. Ahora hay que reconstruir la frontera entre Irlanda del Norte e Irlanda, con lo que eso implica para el proceso de paz, el largo proceso de reconciliación en Irlanda, es un paso atrás.

¿Y cómo puede afectar al resto de la Unión Europea?

-El efecto emulación es peligroso, ese es un temor serio. Creo que la negociación va a ser dura para el Reino Unido, de lo contrario estarían mandado un mensaje al resto de países más o menos euroescépticos como los Países Bajos, Dinamarca, Suecia o cómo, por supuesto, Hungría o Polonia, con gobiernos en estos momentos muy euroescépticos o claramente eurófobos. No podemos permitir que Reino Unido esté con un pie dentro y otro fuera cogiendo lo mejor de los dos mundos, brexit es brexit;se van, se van. Yo creo que esa es la primera consecuencia. Luego, a mí me gustaría que se aprovechara esta oportunidad, la marcha del Reino Unido, para soltar lastre y avanzar hacia un unión fiscal, una unión bancaria, para luchar de manera eficaz contra los paraísos fiscales, gran parte de ellos británicos. La salida del Reino Unido no era algo deseable, pero ya que se ha producido igual hay que convertirlo en una oportunidad.

¿Tendrá consecuencias también para el ciudadano europeo, aquí en Euskadi, por ejemplo?

-Un poco sí. Cuando todavía no hemos salido de la crisis, un aldabonazo de este tipo afecta. La caída de las bolsas ha sido bastante espectacular, todos somos un poquito más pobres. Los mercados no son favorables a incertidumbres de está índole, la economía se resiente. Y esta incertidumbre no se va a solucionar en dos años, va a durar más. Tenemos un factor de inestabilidad que probablemente va a dificultar la recuperación económica. Desde el punto de vista del proceso de integración, en una clave más política, no es bueno, obviamente, es una derrota del proyecto europeo. Todos perdemos, es indudable. Pero hay que ver si somos capaces de hacer de la necesidad virtud.

Proceso negociador

Sin precedentes. Como recuerda José Luis de Castro Ruano, “entramos en territorio desconocido porque no hay un precedente”. El artículo 50 del tratado de la Unión Europea permite la desanexión de un país miembro. El proceso que establece dicho artículo es el siguiente:

Notificación. En primer lugar, el país miembro que desee abandonar la UE tiene que notificarlo al Consejo Europeo de manera formal y es a partir de ese momento cuando arranca el proceso. Los dirigentes de la Unión Europea han reclamado que la notificación británica llegue “lo antes posible” para poder negociar “rápidamente” la salida y acortar la incertidumbre. Sin embargo, Cameron ha dejado entrever que ese formalismo podría retrasarse hasta octubre, momento en el que abandonará el cargo.

Relevo. En octubre tendrá lugar el congreso del Partido Conservador, que elegirá a un nuevo líder. También deberán convocarse elecciones y será el nuevo gobierno elegido en las urnas el que tenga que negociar con la UE el ‘divorcio’.

Negociación. Tras la notificiación formal, el plazo para negociar la salida del Reino Unido será de dos años. Transcurrido ese plazo, los tratados dejan de aplicarse a Reino Unido. Aunque, en caso de que no haya acuerdo, existe la posiblidad de prórroga por unanimidad (descontado Reino Unido). El proceso, en este punto, no está muy claro porque no hay ningún precedente. En principio, Londres y Bruselas tendrán que “destejer una relación tejida a lo largo de 43 años, todo el entramado político que se ha ido tejiendo”, explica De Castro Ruano. Cómo lo harán es todavía una incógnita.

¿Y después? Una vez materializado el ‘divorcio’, la Unión Europea y Reino Unido deberán negociar un nuevo marco de relación. Una parte del Partido Conservador mira a Noruega como espejo en el que reflejarse, otros hablan de Suiza. Todavía no está claro el modelo de relación que desean los británicos. Sin embargo, no son ellos quienes tienen la última palabra. El proceso negociador se prevé duro.


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