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La victoria del ‘Brexit’ obliga al primer ministro a anunciar su dimisión

Cameron cava su propia tumba

La victoria del ‘Brexit’ obliga al primer ministro a anunciar su dimisión, que será efectiva en octubre, y se abre el melón de la sucesión: Boris Johnson o Theresa May

Sábado, 25 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Partidarios del ‘brexit’ celebran la victoria en el referéndum, ayer en Londres.

Partidarios del ‘brexit’ celebran la victoria en el referéndum, ayer en Londres.

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Partidarios del ‘brexit’ celebran la victoria en el referéndum, ayer en Londres.

El primer ministro británico, David Cameron, cavó su propia tumba. Y ayer llegó el anunció del funeral, su salida política. Lo que pensó que resultaría una consulta fácil de ganar, finalmente supuso su final. Había conseguido imponerse en unas segundas elecciones generales con mayoría absoluta, cuando todas las encuestas lo dudaban, y cuando el Reino Unido cuenta con los niveles de desempleo más bajos de los últimos años.

Cameron tiró por la opción del referéndum porque la consideró la más fácil para hacer frente a la división en las filas de su partido. Quería evitar así una desbandada de diputados al euroescéptico UKIP, como ya le había pasado en algunas circunscripciones con mayor tasa de desempleo entre los británicos. Quería la unión de los tories, pero la división fue inevitable. Además, deja como legado un futuro económico lleno de luces y sombras para el Reino Unido, dos años de negociaciones y de incertidumbre para el bloque, y una generación que no perdonará lo que hizo.

“Yo fui absolutamente claro acerca de mi creencia de que el Reino Unido es más fuerte, más seguro y mejor dentro de la UE. He dejado claro que el referéndum era sobre esto, y no sobre el futuro de ningún político, incluido yo mismo”, dijo ayer, intentando echar balones fuera. Cameron ya había sufrido con el apretado resultado del referendo independentista de 2015 en Escocia, llevándole a hacer concesiones imprevisibles de última hora y a sufrir más de lo esperado.

“He luchado de la única manera que sabía, de forma directa y apasionada por lo que creo y lo que siento con alma y corazón”, recalcó Cameron, haciendo una defensa de su trabajo de seis años como primer ministro. “La voluntad del pueblo británico es una instrucción que debe ser cumplida. Quiero a este país y me siento honrado de haberle servido y haré todo lo que pueda en el futuro para ayudar a este gran país a prosperar”, subrayó.

Cameron creyó que tirando de una presentación de un escenario de pánico económico, de la seguridad de los bolsillos de sus ciudadanos y con los votos laboristas y los llegados de Escocia, finalmente ganaría en las urnas. No fue así. La campaña del referéndum desde el sector más conservador de la política británica centró su discurso en controlar la inmigración y recuperar las fronteras, superando en ocasiones la línea racista y xenófoba, que Cameron no consiguió frenar a golpe de amenazas para la economía y con el respaldo de toda la City y los empresarios.

Tampoco tuvo de su lado a muchos tabloides, con portadas día tras día centradas en la inmigración. El mensaje de “recuperar el control” de la campaña por el brexit tuvo mucho calado. A muchos les hizo sentir que el Reino Unido volvía a recuperar el poder, como si del imperio británico de antaño se tratase. O tal vez ponía de relieve que nunca se habían sentido 100% europeos y ésta era la ocasión de dejarlo claro al resto del mundo.

“Los ciudadanos británicos han votado salir de la Unión Europea y su voluntad debe ser respetada”, dijo Cameron. “La voluntad del pueblo británico es una instrucción que debe ser seguida”, explicaba mientras confirmaba que había informado de su decisión a la Reina. Así, reconocía que no era el capitán para manejar el barco británico tras el brexity anunciaba su renuncia a continuar como primer ministro, dejando la decisión de quién será su sucesor en manos del congreso de su partido en octubre.

Su sustituto tiene todas las papeletas de ser el exalcalde de Londres y líder de la campaña del brexit, Boris Johnson. Si bien muchos también ponen sobre la mesa el nombre de la ministra del Interior, Theresa May, por tener un perfil que podría conseguir la unión del partido conservador, totalmente dividido por la relación de Londres con Unión Europea. Lo cierto es que tanto Johnson como May, o el que finalmente salga elegido, comenzará su cargo con la difícil negociación con Bruselas e invocando el artículo 50 del Tratado de Lisboa, teniendo un margen de dos años para producirse la salida definitiva.

Corbyn, también en apurosMientras, el líder laborista, Jeremy Corbyn, que en este referéndum pidió a Reino Unido permanecer en la UE frente a la salida que defendió en la consulta de 1975, fue acusado de no entrar con pasión en la campaña. Ayer, explicó cómo el brexit se producía porque las comunidades más pobres estaban “hartas” de recortes económicos de los conservadores y se sintieron “marginados por los gobiernos de turno”.

“Es evidente que hay algunos días muy difíciles por delante”, predecía el líder de la oposición, alegando que “habrá consecuencias en los puestos de trabajo como resultado de esta decisión”, a la par que lamentó cómo la inmigración no había sido tratada adecuadamente. Corbyn, desde que fuese elegido como líder de la oposición el pasado mes de septiembre por las bases de su partido, pero sin respaldo del grupo parlamentario, no deja de salir de una crítica para meterse en otra.

Tras el referéndum, el liderazgo de Corbyn quedó una vez más en entredicho y vivió otra nueva rebelión en sus filas. De hecho se presentó una moción, promovida por los diputados Margaret Hodges y Ann Coffey. Será debatida si la presidencia del partido la admite a trámite, pero varios parlamentarios han hecho declaraciones diciendo que su líder “está completamente loco” y que “sufre delirios” si piensa que es el mejor político para ayudar a superar las diferencias a nivel nacional.

Para Hodges, la única solución decente de Corbyn pasa por su dimisión. “El referéndum europeo era una prueba a su liderazgo y creo que Jeremy suspendió ese examen”, declaró su compañera de partido. “Salió demasiado despacio, fue poco entusiasta en la campaña y los votantes laboristas, simplemente no entendieron el mensaje”, dijo, criticando así su campaña para defender la permanencia en Europa. Así las cosas, el liderazgo de los dos principales partidos británicos queda en el aire y Reino Unido no solo se enfrenta a una sociedad totalmente dividida tras el referéndum y a una negociación con la Unión Europea que presenta muchas dudas. Tiempo de incertidumbre, quizá lo mejor será tirar del dicho británico: “Manten la calma y sigue adelante”.


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