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Las familias vascas miran a Francia para crear comedores escolares sanos y locales

El modelo del departamento de Isére demuestra que es posible que la Administración impulse jangelas “sostenibles”

Idoia Alonso - Viernes, 24 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Imágenes del viaje de la plataforma Gure Platera/Gure Aukera al departamento francés de Isére, donde han implantado un modelo de comedor sano, cercano y justo.

Imágenes del viaje de la plataforma Gure Platera/Gure Aukera al departamento francés de Isére, donde han implantado un modelo de comedor sano, cercano y justo. (Foto: Ehige)

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Imágenes del viaje de la plataforma Gure Platera/Gure Aukera al departamento francés de Isére, donde han implantado un modelo de comedor sano, cercano y justo.Logo de la campaña a favor de comedores escolares de cercanía.
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donostia- Las familias vascas miran a Francia para lograr un nuevo modelo de comedores escolares más sano, cercano y justo. Una delegación de la Confederación de Padres y Madres de la Escuela Pública Vasca (Ehige) y la ONG Justicia Alimentaria Global (VSF) que promueve la soberanía alimentaria han viajado al departamento galo de Isére que desde 2008 gestiona los comedores de 98 college a través de políticas de circuito corto y ofrece más de 20.000 menús diarios. “La principal conclusión de la visita es que sí es posible que las Administraciones públicas promuevan un modelo de comedor más cercano con productos de nuestros baserritarras y ganaderos”, afirma la portavoz de Ehige, Lurdes Imaz.

Resulta casi hasta lógico que Francia, país proteccionista por antonomasia, haya dado con la fórmula para superar las directivas europeas que prohíben a las Administraciones primar la compra de producto local en la licitaciones públicas, que es uno de los argumentos esgrimidos por el Gobierno Vasco para no explorar la posibilidad de extender las jangelas sostenibles en Euskadi, como piden las miles de familias que se han adherido a la campaña Gure Platera/Gure Aukera.

Respetando los criterios básicos de la normativa europea, el departamento francés fragmenta la licitación de los lotes de materia prima por convencional y ecológico. La normativa sí permite puntuar el circuito corto y los criterios medioambientales. Por ejemplo, se valora que el productor pueda acoger visitas escolares a su explotación, algo que no suelen ofrecer las grandes multinacionales.

Además de llevar producto local (25%) y ecológico (16%) hasta los menús elaborados en los college o en siete cocinas centrales con personal público, el modelo implantado en Isére ha propiciado la reestructuración del sector primario de este rico departamento galo (1,2 millones de habitantes). Por un lado, a través de la Cámara de Agricultura se ha agrupado en torno a los comedores a productores locales que en un principio preferían ir por separado para fijar los precios de forma directa. También se ha impulsado Magenz bio, una cooperativa formada por 50 productores ecológicos que ofrecen 150 productos (lácteos, verduras, carne, fruta, etc.) y venden a los comedores las tres cuartas partes del género. Calculan que cerrarán este año con unos ingresos de dos millones de euros. El circuito se cierra con el matadero público de Grenoble y Legumerie AB Epluche, una sociedad limitada que limpia, corta y envasa la verdura de los productores locales en un espacio de 300 metros cuadrados que ha alquilado al matadero.

Isére es un departamento con déficit de verduras pero rico en fruta, carne bovina y leche. El sistema se apoya en un mercado paralelo al local. Y son los y las cocineras quienes deciden comprar en un circuito u otro. Por eso, los responsables de la iniciativa hacen hincapié en la sensibilización del personal de comedor sobre las ventajas de la producción sostenible, sobre todo en lo que a seguridad alimentaria se refiere.

Entre otras iniciativas se han creado dos sellos (Bio e Isére) para que los estudiantes puedan identificar qué productos son locales y cuáles ecológicos. Los menús se suelen servir enself service (compuesto por una pieza de fruta, un postre y un plato principal). Y se trata de concienciar al alumnado en cuestiones como no desperdiciar la comida, la salud y el cuidado medioambiental.

El coste de la materia prima de las cocinas colectivas asciende a 1,95 euros, 7,30 con personal, mientras que las familias abonan 3,05 euros y el resto lo subvenciona el Gobierno de Isére. “La clave de este proyecto es la colaboración entre los departamentos de Educación y Agricultura”, subraya Eneko Viñuela, coordinador de Justicia Alimentaria Global en Euskal Herria (VSF). En este sentido, afirma que el sistema desarrollado en Isére demuestra que “aplicar una política integral e integrada en la restauración colectiva apoyada en una red local en la que, además, sale fortalecido el sector primario es posible y positivo”. Y además aclara que la implantación de este modelo de comedor es ajeno a colores políticos. “Un comedor sano, cercano y justo no es de izquierdas ni de derechas, ya que en Isére los conservadores han mantenido el sistema implantado por el Partido Socialista Francés”.

Contactos con las institucionesLa Agencia para el Desarrollo Rural, Litoral y Alimentario del Gobierno Vasco (Hazi) se ha puesto en contacto con la plataforma Gure Platera/Gure Aukera para conocer de primera mano la experiencia. Por ahora no hay noticias del Departamento vasco de Educación que este mismo año ha licitado el servicio de comedor, recayendo en las empresas de siempre.

La visita a Isére se produjo tras estallar la polémica por la que siete empresas de catering que han suministrado a los comedores escolares a lo largo de los últimos doce años deberán pagar una multa de 18 millones tras quedar probado que habían pactado para repartirse un mercado tan jugoso como el de las jangelas. Gracias a este negocio, han ingresado 800 millones de euros (un 65% ha sido costeado por las familias y el 35% por el Gobierno Vasco).

“Teniendo en cuenta que este cartel de empresas tenía pactados los precios, podemos afirmar que este fraude ha repercutido negativamente, tanto en las familias como en las arcas públicas”, afirman desde Ehige, que califica el hecho de “muy grave” ya que “estamos hablando de una contratación pública para la alimentación de nuestras hijas e hijos”. Por este motivo, desde la plataforma solicitan que los 18 millones de la multa reviertan en los propios comedores escolares afectados “para poder desarrollar diferentes iniciativas”, así como una modificación en el decreto del año 2000, incluyendo la posibilidad de que “los centros que así lo demanden puedan tener su gestión propia del comedor, facilitándoles para ello una transición”.


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