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La paz en 600 representaciones

San Telmo y el Koldo Mitxelena inauguran hoy la exposición ‘1516-2016. Tratados de paz’, que resume 500 años de historia a través de obras de insignes artistas cedidas por museos de todo el mundo

Un reportaje de Juan G. Andrés. Fotografías Ruben Plaza - Viernes, 17 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:15h

Dos trabajadores ultiman detalles de la exposición ante la recreación del Salón de Reinos diseñado por Velázquez, con obras de Zurbarán (a los lados) y Félix Castelo (en el centro).

Dos trabajadores ultiman detalles de la exposición ante la recreación del Salón de Reinos diseñado por Velázquez, con obras de Zurbarán (a los lados) y Félix Castelo (en el centro).

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Dos trabajadores ultiman detalles de la exposición ante la recreación del Salón de Reinos diseñado por Velázquez, con obras de Zurbarán (a los lados) y Félix Castelo (en el centro).El comisario Pedro G. Romero, ante una colorista obra de Roberto Matta prestada por el centro Pompidou de París.Imagen de ‘Combate de mujeres’, una cruenta obra de José de Ribera.Los reporteros captan imágenes de los relojes de Hiroshima, cuyas agujas se detuvieron a las 8.15 horas.Una recreación contemporánea del ‘Guernica’ junto a una pintura de Le Corbusier.Recreación de la exposición fotográfica ‘The Family of Man’.Espacio del Koldo Mitxelena dedicado al Holocausto judío.Entre las 600 piezas que componen la muestra de artistas universales están cuatro relojes cedidos por Hiroshima, marcando las 8.15, horas en la que explotó la bomba atómica.
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Tratado de Paz ha sido definida por sus responsables como la “principal propuesta” de la Capitalidad. En 2013, este proyecto que indaga en las representaciones de la paz en el arte, la cultura y el derecho ofreció un prólogo coincidiendo con el bicentenario de la destrucción de la ciudad, y desde mayo de este año se han puesto en marcha en distintos centros de Euskal Herria algunos de los siete casos de estudio o muestras de pequeño formato vinculadas con hitos y episodios históricos locales.

Pero el día D del proyecto -y también uno de los más importantes de toda la Capitalidad- es hoy, 17 de junio de 2016, fecha en la que abrirá sus puertas la exposición central, 1516-2016. Tratados de Paz. Reparte sus contenidos en dos sedes, San Telmo Museoa y Koldo Mitxelena Kulturunea, que hasta el 2 de octubre exhibirán 600 piezas de autores tan insignes como Goya, Rubens, Murillo, Ribera, Picasso, Kokoschka, Leger, Le Corbusier, Arteta, Sokurov, Jorge Oteiza, Maruja Mallo y Elena Asins, entre muchos otros. Sus trabajos han sido prestados a Donostia por museos internacionales de la talla del Louvre, el Pompidou, el Prado y el Reina Sofía, así como por numerosos centros vascos y españoles.

Aunque el ciudadano de a pie no podrá visitar la muestra hasta mañana, hoy tendrá lugar la inauguración oficial a cargo de los reyes de España, que no solo serán recibidos por las autoridades vascas y donostiarras, sino también por un grupo de ciudadanos que a las 11.00 horas ha organizado una concentración en el exterior del museo bajo el lema Monarkia kanpora!

En alguna ocasión, el comisario de la exposición, Pedro G. Romero, ha recomendado acudir sin prisas a disfrutar de esta propuesta. La visita guiada que ayer tarde ofreció la organización no se realizó en las mejores condiciones por lo intempestivo del horario y la gran cantidad de personas invitadas -los periodistas eran franca minoría-. Sin embargo, un rápido vistazo general a sus contenidos permite vislumbrar una oferta tan interesante como abigarrada, que a buen seguro precisará de varias visitas para disfrutarla y aprehenderla en su totalidad.

San TelmoEl recorrido comienza en San Telmo, donde el visitante es recibido por varias banderas que representan la paz: la de la ONU, la de la Cruz Roja, la multicolor, la de los gays y lesbianas, la bandera blanca... A modo de introducción, hay material alusivo a Francisco de Vitoria, personaje que en el siglo XVI fundó la Escuela de Salamanca, hoy conocida como la Escuela Ibérica de la Paz y considerada como la primera escuela de derecho internacional. Su figura vertebra la exposición, subdividida en los mismos temas que dicha escuela incluía en cualquier tratado de paz: territorios, historia, emblemas, milicia, muertos, población, economía, armas y tratados.

Así, en la primera sala se exhibe documentación y obras relacionadas con el nuevo marco surgido en el siglo XVI, época caracterizada por las guerras contra los herejes, la expulsión de moriscos y judíos y la colonización de América, de la que dan cuenta unas tallas peruanas y una escultura de Oteiza de inspiración indígena. También se recuerda la publicación de Utopía, el libro que Tomás Moro publicó en 1516 y que fue “el primer momento en el que se planteó políticamente la idea de la paz”, y se muestran los libros de Fray Bartolomé de las Casas, obras de denuncia de la “violencia extrema” contra los indígenas. En este primer apartado también cobran importancia los denominados Libros Plúmbeos, una falsificación histórica creada por los moriscos para intentar conciliar el cristianismo con el Islam en un intento de convivencia. Algunos llegaron a considerarlos una especie de quinto evangelio y durante un siglo la iglesia debatió su autenticidad: el Vaticano no los devolvió a Granada hasta hace escasos años.

Este material se exhibe en una de las partes más sugerentes de Tratados de Paz, cuyo recorrido aparece “salpicado” de estanciaso pequeños espacios que funcionan como sucursales de museos del mundo que, de un modo u otro, abordan la cuestión de la paz. Es el caso del centro dedicado a Tata Vasco o Vasco de Quiroga, el primer obispo de Michoacán (México), que impulsó la creación de escuelas, o el Salón de Reinos del Casón del Buen Retiro que Velázquez diseñó para Felipe IV en 1630 a fin de conmemorar las denominadas Pax Austriae. En San Telmo se ha recreado, por primera vez “en su disposición original”, uno de los muros de ese salón dominado por cuadros de Francisco de Zurbarán.

Gracias a los préstamos del Louvre, también se ha representado la Galería de los Espejos de Versalles, espacio que evoca la paz de los Borbones y que después fue escenario de hitos como el matrimonio de María Antonieta, la proclamación del Imperio Alemán en 1871 o la firma del Tratado de Versalles que puso fin a la I Guerra Mundial en 1919.

Asimismo, en el museo destacan Bufón Barbarroja, el grabado que Goya realizó a partir del conocido retrato de Velázquez, y Felipe II a caballo, un lienzo del Prado creado por Rubens, quien según recordó el comisario, además de pintor “fue diplomático y participó en diversos acuerdos de paz”. Otra de las joyas de la exposición es Muchachos jugando a soldados, considerado por el Prado como “uno de los más altos logros en la representación de la infancia de toda la obra de Goya”. Asimismo, La conversión de San Pablode Murillo está enfrentada a otra caída del caballo que lleva la firma de Maíno, mientras que Ribera participa con un brutal cuadro, Combate de mujeres, que Romero considera un “emblema feminista”.

Hay un apartado consagrado a las catástrofes de la historia en el que sobresale La caída de Barcelona, una pintura de Le Corbusier, más conocido por su trabajo en el campo de la arquitectura, o una versión del Guernica realizada por un colectivo artístico de los años 70. Precisamente, de Picasso se exponen Cabeza llorando(VI) y Cabeza de mujer llorando con pañuelo(I), ambas realizadas tras concluir el famoso cuadro del bombardeo. De la misma época es Pomozte baskickym detem! (¡Ayuda a los niños vascos!), cartel diseñado por Kokoschka en 1937 para anunciar una campaña de acogida a los menores que habían sobrevivido a Gernika. Según contaba el autor en sus memorias, el cartel era arrancado de las paredes por la policía de Praga y vuelto a colocar por la noche por colaboradores jóvenes afines a la iniciativa.

En el tramo final hay curiosidades hilarantes como la pieza cedida por el Museo del Ejército, una paloma mensajera hoy disecada que en vida prestó servicio a los guardias civiles sitiados en el Monasterio de Santa María de la Cabeza. No muy lejos hay un tapiz pop del Equipo Realidad que ilustra el momento en que el coche del almirante franquista Carrero Blanco voló por los aires en el atentado perpetrado por ETA. Entre los diferentes audiovisuales expuestos se encuentra una película “lírica y poética” de Sokurov sobre las tropas rusas en Afganistán. “Dura seis horas así que quien desee verla necesitará un poco de tiempo”, bromeó Pedro G. Romero.

La despedida de San Telmo llega con una estancia que evoca el Museo del Porrajmos, nombre con el que se conoce el holocausto gitano. Los paneles con información se ubican cerca de los grabados de Callot, en el espacio dedicado a los muertos que sirve de enlace con la continuación de la muestra en el Koldo Mitxelena.

Koldo MitxelenaTratados de pazprosigue en el Koldo Mitxelena con una estancia dedicada al Memorial del Holocausto, cuyo centro ha prestado piezas originales de Auswitch y distintas obras como las pinturas “optimistas” que el “héroe del alpinismo” Bronislaw Czech realizó en el campo de concentración o las conocidas fotografías clandestinas captadas por los sonderkommandos. También hay “dibujos grotescos” sobre la muerte cuya autora es la superviviente Maryan.

Pedro G. Romero llamó la atención sobre el que considera su cuadro favorito de la exposición, Las ciencias y las artes, de Adriaen Van Stalbent, y también elogió la belleza de La urraca sobre el cadalso, un lienzo de Pieter Brueghel que resume la esencia de este proyecto de Donostia 2016 por cuanto representa las formas complejas que ha atravesado la paz. La versión que descansa en el Koldo Mitxelena, sin embargo, no es la original, sino una copia “probablemente hecha por uno de sus hijos” y que ha sido prestada temporalmente por una galería suiza.

Un apartado importante está centrado en la cuestión de las armas con piezas de Farocki, Oteiza, Arteta, Michau, Equipo 57 e incluso un cañón apresado por el ejército español en la Guerra de África (1860), que es el único que no se fundió para forjar los leones del Congreso. Por otro lado, en el rincón consagrado a la población hay una reconstrucción de la célebre exposición The Family of Man, un gran proyecto fotográfico de Edward Steichen que se vio por primera vez en el MoMa de Nueva York en 1955. Otra obra que impone, sobre todo por sus dimensiones, es Prisionero pidiendo paz, uno de los bocetos que José Vela Zanetti hizo cuando preparaba el gran mural que dos años antes inauguró en la sede de la ONU. Hacia el final, el comisario se detuvo en un rincón dominado por Canto de las espigas, un lienzo de Maruja Mallo que constituye una “celebración de la alegría” alejada de la política.

Uno de los instantes que mayor expectación mediática suscitó ayer fue el de la apertura de las cajas, cuidadosamente embaladas, procedentes del Memorial de Hiroshima. Con suma precaución, varios operarios extrajeron de ellas cuatro relojes parados a las 8.15, hora en la que explotó la bomba atómica. El museo japonés ha colaborado de muy buen grado con Donostia 2016 e incluso realizaron unas oraciones en un templo sintoísta deseando suerte a Tratados de pazy pidiendo que los relojes, que tienen unos índices muy bajos de radiactividad, regresen en buen estado.

lA EXPOSICIÓN

‘1516-2016. Tratados de paz’. Desde hoy y hasta el 2 de octubre, San Telmo y el Koldo Mitxelena acogen la exposición central del proyecto Tratado de paz, cuyo objetivo es atender “a las formas y representaciones complejas que la paz ha atravesado históricamente” en el arte.

Obras. La muestra, repartida en ambos centros, incluye más de 600 piezas de artistas de la talla de Goya, Rubens, Murillo, Ribera, Picasso, Le Corbusier, Maruja Mallo, Elena Asins y Nancy Spero, entre muchos otros.

Punto de partida. La exposición toma como punto de partida la figura emblemática de Francisco de Vitoria, inspirador de la primera escuela de derecho internacional, la Escuela Ibérica de la Paz, en el nuevo marco del siglo XVI, época marcada por las guerras contra los herejes, la expulsión de moriscos y judíos y la colonización del continente americano. Las obras están distribuidas en ámbitos argumentales propios de los asuntos en los que dicha escuela dividía cualquier tratado de paz: las piezas de San Telmo hablan de territorios, historia, emblemas, milicia y muertos. Esta última cuestión se repite en el Koldo Mitxelena, donde también se abordan la población, la economía, las armas y los tratados.Cesiones. Más de 20 museos de todo el mundo han prestado obras al proyecto, entre otros, el Louvre y el Pompidou de París;el Reina Sofía y el Prado de Madrid, y centros vascos como el Bellas Artes de Bilbao o Artium de Vitoria.

Estancias. La exposición reproduce varias estancias de museos y exposiciones que han abordado cuestiones relacionadas con Tratado de Paz, como la Galería de los Espejos de Versalles, el Memorial del Holocausto o el Memorial de Hiroshima.

Obras destacadas

EN SAN TELMOFrancisco de Goya. Muchachos jugando a soldados, cedida por el Museo del Prado.

Jorge Oteiza. Figura comprendiendo políticamente, cedida por el Museo Oteiza.

José de Ribera. Combate de mujeres, cedida por el Prado.

Oskar Kokoschka. ¡Ayuda a los niños vascos!, cedida por el Bellas Artes de Bilbao.

José Echenagusia. La pacificación de los bandos oñacino y gamboino ante el corregidor Gonzalo Moro en 1394, cedida por el Bellas Artes de Álava.

Richard Hamilton. The State, cedida por el MACBA.

Bartolomé Esteban Murillo. La conversión de San Pablo, cedida por el Prado.

Franciso de Zurbarán. Hércules lucha con el león de Nemea / Hércules separa los montes Calpe y Abyla, cedida por el Prado.

Fernand Lèger. Composición, cedida por el Bellas Artes de Bilbao.

Le Corbusier. La caída de Barcelona, cedida por el Reina Sofía.

Pablo Picasso. Cabeza llorando (VI)yCabeza de mujer llorando con pañuelo (I), cedidas por el Reina Sofía.

Pedro Pablo Rubens. Felipe II a caballo, cedida por el Prado.


EN EL KOLDO MITXELENAAurelio Arteta. Ezpatadantzaris, cedida por el Bellas Artes de Álava.

Bandera de la II República. Cedida por el Museo Zumalakarregi.

Maruja Mallo González. Canto de las espigas, cedida por el Reina Sofía.

Elena Asins. Shalom Elechen, cedida por el Reina Sofía.

Eugènia Balcells. For/Against, cedida por el MACBA.

Txaro Arrázola. Campo de refugiados, cedida por Artium.

Carlos Sáenz de Tejada. El explorador Manuel Iradier, cedida por el Bellas Artes de Álava.

Raoul Michau. La bataille des pommes de terre, cedida por el Centro George Pompidou.

Christian Boltanski. Vitrine de référence, cedida por Frac Aquitaine.

On Kawara. Today Series, cedida por Frac Aquitaine.

Información práctica

HORARIOSSan Telmo. De martes a domingo de 10.00 a 20.00 horas. La entrada cuesta 6 euros pero los martes es gratuita. El lunes hay descanso semanal.

Koldo Mitxelena. De martes a domingo de 10.00 a 20.00 horas. Entrada gratuita y descanso el lunes.


VISITAS GUIADASSan Telmo. A partir del día 25 habrá visitas de una hora los sábados a las 12.30 (euskera) y a las 17.30. Información y reservas en stm_erreserbak@donostia.eus y en el teléfono 943 48 15 61.

Koldo Mitxelena. Habrá visitas guiadas en euskera los jueves de la primera y la tercera semana del mes, y en castellano los jueves de la segunda y cuarta semana. Serán gratuitas, comenzarán a las 18.30 y tendrán una duración de una hora. Información y reservas en kmk@komazk.com y en el 943 11 27 56.

Recorrido por la exposición general. Comenzarán a las 17.00 horas y se realizarán dos días al mes: el segundo martes del mes en euskera y el cuarto martes en castellano: la visita a San Telmo durará 40 minutos, se realizará un recorrido de 20 minutos hasta el Koldo Mitxelena, y allí habrá explicaciones durante otros 20 minutos.


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