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Una justicia más humana

“Yo creo en esta justicia más humana que en la prisión o el pago de una multa”

Antonio fue condenado a seis meses de cárcel pero le sustituyeron la pena por trabajos para la comunidad, una de las opciones que da la Justicia Restaurativa

Alicia Zulueta Iker Azurmendi - Jueves, 16 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:11h

Antonio, en el centro de Donostia en el que realiza 288 horas de tareas de limpieza para cumplir su pena de seis meses de prisión.

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Antonio, en el centro de Donostia en el que realiza 288 horas de tareas de limpieza para cumplir su pena de seis meses de prisión.

donostia- Antonio fue condenado a seis meses de prisión o a pagar 3.600 euros que no tenía, así que recurrió y le conmutaron la pena por seis meses ejecutando Trabajos en Beneficio de la Comunidad (TBC). Esta sustitución de la condena se enmarca dentro de la Justicia Restaurativa, que tiene en cuenta “las necesidades de las personas involucradas en el conflicto” y busca la “reparación del daño sufrido por la víctima” o la inserción social positiva del culpado.

En el caso de Antonio es el de la reinserción, pues fue acusado de una infracción contra la seguridad vial, donde no hubo víctimas. A pesar de que Antonio mantiene que su castigo es “injusto”, la Policía le acusó de circular en dirección prohibida bajo los efectos del alcohol, con el agravante de que había perdido el carné de conducir en un hecho anterior.

Como consecuencia, le pidieron 3.600 euros o seis meses de prisión. Y él, “muy descontento por una pena injusta”, recurrió y consiguió que se la conmutaran por seis meses de Trabajos en Beneficio de la Comunidad. En total, unas 288 horas, que son lo que equivalen a la multa, de las que ya solo le quedan 50.

Desde finales de febrero, acude durante cuatro horas, tres días a la semana, al local de la asociación Romi Bidean en Donostia, un espacio de encuentro y empoderamiento de mujeres gitanas, donde cumple con sus labores y con la pena impuesta.

“Limpio las salas, los cristales, las mesas y lo tengo todo ordenado para que puedan desarrollar sus trabajos”, apunta Antonio. También hace algunos arreglos en grifos, puertas y hasta repara la cafetera.

“Aquí estoy encantado de la vida. Yo soy una persona fuerte y no me da miedo la cárcel. Pero me parece una buena opción (los trabajos en beneficio de la comunidad), sobre todo para los jóvenes”, opina. Mª José Rubio, trabajadora social de la asociación y responsable del seguimiento de Antonio, también está encantada con él.

Cada año, Romi Bidean acoge a una o dos personas para que realicen los TBC como una actividad añadida al trabajo ordinario porque, “de esta forma, a nosotros nos echan un cable y para ellos también puede ser beneficioso en lugar de cumplir otro tipo de condenas”, destaca Rubio. Desde 2010 participa con el Servicio de Gestión de Penas del juzgado en esta labor social de forma voluntaria.

tareas personalizadasEste servicio asigna a las personas y el número de horas que tiene que cumplir, y en Romi Bidean pactan el horario y las tareas a realizar, que se adecuan según los intereses y conocimientos del individuo.

“Hace poco ha estado uno que hacía apoyo escolar puntual, otros han pintado algo. No hay una tarea específica, sino que depende de cada persona”, apunta la trabajadora social, que cada día certifica con sus datos y su firma el cumplimiento de las horas.

La asociación Romi Bidean también brinda la oportunidad a estas personas de participar en los cursos formativos que ofrecen a sus propios miembros. Por ejemplo, a uno de los chicos le enseñaron a elaborar su currículo para que pudiera encontrar un empleo al terminar la condena. “Les damos una oportunidad, de alguna manera, y ellos nos aportan algo. Es mutuo”, destaca.

Después de seis años, Rubio califica la experiencia como “positiva”, a pesar de suponer un esfuerzo extra cada vez que llega una persona nueva y tiene que adaptarse. “Yo creo en esta justicia más humana que en la prisión o el pago de una multa. Hablarles y escucharles es importante y tratamos de que no lo vivan como algo negativo, sino con un trato humano”, añade. Así que invita a otras entidades a acoger a personas que ejecuten Trabajos en Beneficio de la Comunidad porque “hace falta”.

Esta alternativa de cumplir castigo, amparada dentro de la Justicia Restaurativa, se ofrece cuando las penas son leves o los delitos son faltas. Por el momento no son muchas las asociaciones que la practican, aparte de algunas parroquias del territorio, Cáritas o Cruz Roja.

El objetivo, además, es que los TBC estén relacionados con la infracción cometida. Es decir que si se comete un delito contra la seguridad vial, se realicen los trabajos en ese ámbito. No obstante, Rubio asegura que en la actualidad “no siempre se puede” conseguir.

Euskadi derivó el pasado año 1.700 procedimientos judiciales a la Justicia Restaurativa, según los datos de la memoria del Servicio de Mediación Intrajudicial, que es una de sus herramientas y el órgano encargado de aplicarla.

De hecho, se trata de la comunidad donde que más acude a este tipo de justicia. Esta tendencia va en aumento, pero todavía es mejorable. Queda mucho camino por recorrer para “humanizar la justicia”.


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