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"Antes el sexo era pecado y ahora parece que el pecado es que no te guste"

Un spot de colchones ha visibilizado a los asexuales, quienes no sienten deseo por nadie. En Euskadi hay personas con esta tendencia, según los sexólogos.

Aitor Anuncibay - Lunes, 13 de Junio de 2016 - Actualizado a las 09:39h

Un estudio expone que cerca del 1% de la población es asexual.

Un estudio expone que cerca del 1% de la población es asexual.

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Un estudio expone que cerca del 1% de la población es asexual.

"Prescindir del sexo no tiene por qué ser un problema si no se ha tenido ningún trauma" javier madina Sexólogo

"Hay parejas con una relación tan rutinaria y degradada que se van volviendo asexuales" marian machín Sexóloga

El problema viene cuando quieren mantener una relación sentimental con otra persona y esta última necesita tener sexo

Las dificultades surgen cuando una persona ha tenido un deseo sexual normal y, por algún motivo, empieza a dejar de tenerlo

"A mí el sexo no me interesa. No es una enfermedad, algún tipo de trastorno. Es simplemente un gusto. Antes el sexo era pecado y ahora parece que el pecado es que no te guste. No me gustan ni las chicas ni los chicos. Los asexuales no vemos el resto de personas como una fuente de placer. Nos enamoramos románticamente. No sentimos deseo. La cama es el último bastión de libertad que nos queda". Una conocida marca de colchones ha puesto en el foco público una tendencia sexual escondida hasta ahora en la trastienda social. Las frases de su anuncio de televisión reproducidas más arriba sintetizan el sentir de unos 70 millones de seres humanos en el mundo el 1% de la población, según un estudio de la universidad canadiense de Brock. Se trata de personas asexuales, es decir, que no sienten deseo por nadie, ni hombres ni mujeres. ¿Eso es posible? Sí, con matices. ¿Entre los vascos, con fama de fríos en esto de las relaciones, se dan casos? Sí, con matices. Tres sexólogos guipuzcoanos desbrozan y aclaran qué se han encontrado en sus consultas durante los últimos años. Un adelanto: en ninguno de los casos han tratado a personas a las que no les atrajese el contacto sexual con otros por motivos biológicos.

La psicóloga Elisa García avanza que por su consulta de Donostia no ha pasado nadie que diga "soy asexual". "Me encuentro con gente que no tiene deseo, que no disfruta con las experiencias de intimidad sexual que ha tenido y que renuncia a ellas. Te dicen que no les hace falta, pero quizá vienen porque están teniendo ansiedad, pasando una época de dificultades. Empiezas a escarbar y te encuentras con muchas cosas", manifiesta esta especialista, quien agrega que "hablar de personas asexuales es como decir que todos los homosexuales o los heterosexuales son iguales".

Miedos y deseosEs preciso conocer que "nos movemos con dos motores: los miedos y los deseos". "Los primeros protegen al yo, tu integridad como sujeto. Entonces, si hay algo que te frustra, que te crea inseguridad y te pone ansioso, el deseo se aniquila. En ese caso, los miedos llevan las riendas", resalta.

En este sentido, García pone el ejemplo de mujeres adultas menopáusicas que le dicen que no necesitan el sexo porque nunca les ha gustado. "¿Eso son asexuales? Yo no les pondría una etiqueta. Simplemente son personas que ya prescinden de unas relaciones que, seguramente, no habrán sido muy satisfactorias durante su vida. Además, la oferta y la demanda en la que se encuentran tampoco creo que les ofrezca muchas cosas interesantes. ¿Qué hacen? Vuelcan su deseo en otro tipo de actividades. Y es fantástico. El sistema defensivo de la psique está para protegernos de todo lo que nos frustra, incapacita y crea malestar", detalla esta sexóloga.

No obstante, García expone que hay muchísimas personas que expresan "no sentirse mal con su sexualidad y que no la necesitan, pero tienen carencias a nivel de deseo y satisfacción personal". "Aunque ellos no vengan a la consulta con una demanda explícita de querer mejorar su estado de erotización, lo trabajo y, cuando el paciente está colaborativo, los resultados son muy buenos. Me he encontrado con señoras mayores que, al final, han decido incluso comprarse un consolador para poder trabajar su autoerotismo, cuando en principio ni se hubieran planteado nada de esto", pormenoriza esta terapeuta.

El punto de vista de esta psicóloga se complementa con el de su colega de profesión, Javier Madina, quien señala que "hay personas que tienen muy bajo deseo sexual o prácticamente viven sin necesidad de tener relaciones, no se sienten atraídos por nadie". "No tiene por qué ser un problema si la persona no ha tenido ningún tipo de trauma, si no es consecuencia de una secuela por algún motivo. Hay gente que rechaza tener relaciones sexuales porque ha tenido algún tipo de problema o por un trauma, una violación o una mala relación de pareja. También es cierto que cuando se tiene una enfermedad grave el apetito sexual disminuye", destaca Madina.

CompenetraciónEste terapeuta incide en que "las personas que no tienen deseo sexual no suelen sufrir ningún problema". "Viven perfectamente a gusto con esa condición. El problema viene cuando quieren mantener una relación sentimental con otra persona y esta última necesita tener sexo", relata este sexólogo.

No obstante, Madina recuerda que las dificultades surgen cuando una persona ha tenido un deseo sexual normal y, por algún motivo, "empieza a dejar de tenerlo", si bien es cierto que "cuando no deseas algo tampoco lo echas de menos". "Si antes me gustaba el marisco y ahora me ha dejado de gustar, puedo acordarme de lo que disfrutaba pero como ya no me interesa tampoco lo voy a echar de menos. El problema se deriva de la falta de compenetración con una pareja que sí tiene apetito sexual o con el recuerdo de haberlo tenido y lo que suponía. Es como si la vida haya dejado de tener una cierta chispa en ese aspecto, hay una sensación de que es más insípida", indica este sexólogo.

Llegados a este punto, ¿de qué manera incide el paso del tiempo en el apetito sexual? Madina expone que los hombres alcanzan "un pico de potencia en los 21 años que luego va descendiendo muy paulatinamente", hasta que a partir de los 45-50 años suele disminuir la capacidad, el funcionamiento y la calidad de una erección, además de que "se necesita más tiempo entre una relación sexual y otra para funcionar bien".

"Hay personas que dicen no necesitar sexo, pero tienen carencias a nivel de deseo y satisfacción" Elisa García Sexóloga

MenopausiaLas mujeres, por su parte, "van gradualmente a un mayor disfrute de la relación, aunque en la menopausia hay cambios hormonales y los acusan, pierden cierto interés en el sexo". Madina también ha percibido que "un buen número de mujeres acusa el cambio de vida que supone tener hijos". "Disminuye su deseo, pero más por el cansancio de hacer una jornada doble de trabajar fuera y en casa. Es más algo de falta de energía. La fatiga y el estrés repercuten claramente sobre el apetito sexual. No tienen ni fuerzas ni ganas", desgrana este psicólogo.

La también sexóloga Marian Machín también trata a asexuales, aunque, como en el caso de sus compañeros de profesión, se trata de pacientes que han perdido el interés por el sexo. En su mayoría son personas cuya relación con sus respectivas parejas es "tan rutinaria y tan continua en la degradación y la frustración que se van volviendo asexuales". "Están atrapadas dentro de una pareja en la que, por ejemplo, ella le quiere a su marido pero se han acostumbrado mutuamente y no tienen ningún punto en común de diversión, alegría y programación de futuro. Las relaciones sexuales son sumamente nefastas", revela Machín.

Este descenso a los infiernos sentimentales provoca que ya "no exista la parte íntima entre ellos y no la puedan volver a desarrollar". Se han convertido en dos personas que comparten piso, en asexuales. Y de eso hay muchísimo. Te dicen que no necesitan sexo, pueden estar meses sin él. Les pregunto: ¿Y no te masturbas? Y me responden: no, mi cuerpo no me lo pide", especifica esta profesional de la sexología.

Machín recalca que, en estos casos, la labor terapéutica que tiene que hacer para darle la vuelta a esa situación es "dura y profunda". "Nos encontramos con personas totalmente asexuales y creo que han decidido pertenecer a ese mundo. Se trata de parejas que mantienen una relación sexual al año y gracias a que bebieron los dos y se encontraron mutuamente. Se han convertido en frigoríficos. Por ejemplo, llevan 30 años juntas y el mayor deterioro se ha dado en los últimos 15. Él por las mañanas no tiene ni erecciones matutinas y ella tampoco tiene sus excitaciones vaginales, por decirlo de alguna manera. De esto hay muchísimo hoy en día", reconoce Machín.

Pornografía Ante este panorama, estas parejas "quieren empezar a intentarlo de nuevo", pero esta psicóloga se encuentra con "un mundo cerrado en el que enfoca su terapia en devolverles la ilusión en los proyectos en común, el deseo, la excitación...". "Esas dos personas no quieren abandonar la relación porque se han acostumbrado el uno al otro y les dan miedo los cambios porque creen que pueden ser desastrosos", puntualiza Machín.

Esta profesional manifiesta que existe un segundo perfil de asexual, que no consigue tener relaciones de ningún tipo con otras personas del sexo contrario. "Se dicen a sí mismas que no necesitan una pareja ni sexo, pero realmente tienen falta de habilidades para poder mantener relaciones con otras personas. En eso hay un mundo de gente impresionante", argumenta esta psicóloga.

En el caso de hombres con estas características, Machín señala que "cada vez tienen menos habilidades para estar con personas del sexo contrario e, incluso, tampoco van a prostíbulos porque les supone mucho esfuerzo interior dar ese paso". "Como no pueden tener relaciones con los demás, son los grandes devoradores de pornografía on line, pero son asexuales de cara a los demás. Pueden pasarse 10 años hasta que encuentran a alguien de carne y hueso", reseña.

Por otro lado, "la mujer solterona puede ser todo lo contrario, una devora-hombres". "Ella ha admitido que tiene unas necesidades y busca, pero esas mujeres que tienen muy pocas habilidades respecto al resto se ven menos que en el caso de los hombres", concluye Machín, quien especifica que hay un tercer grupo de asexuales, que renuncian a los placeres de la carne por sus creencias religiosas.


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