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Eneko Goia Alcalde de donostia

“Hay que ver el metro como un túnel de unión de dos líneas que atraviesan la costa vasca y confluyen en Donostia”

Mañana se cumple un año desde que Eneko Goia (Donostia, 1971) se hizo con la makila de mando del Ayuntamiento de Donostia. El regidor del PNV confiesa que el año se le ha pasado muy rápido y que la operación de Txomin pudo irse al garete

Una entrevista de Carolina Alonso Fotografía Ruben Plaza - Domingo, 12 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:13h

donostia- ¿Qué balance hace de sus primeros doce meses como alcalde?

-Ha sido un año intenso y positivo para desbloquear asuntos e iniciar proyectos. La ciudad vive un momento dulce, no hay más que ver la afluencia de gente, y tenemos que ser capaces de aprovechar la oportunidad. El año se me ha pasado rapidísimo, el más rápido de toda mi vida.

¿Qué dificultades ha encontrado al frente del Consistorio?

-La principal ha sido Txomin Enea. El procedimiento para iniciar las actuaciones estaba en un momento muy complicado y una serie de sentencias hacían peligrar todo el proyecto. Otras complicaciones también ha habido, pero son menores. Por ejemplo, el encaje del ambulatorio en Pescadería. La estación de autobuses también costó más de lo que pensábamos y no solo por el incidente de los humos, sino por la organización de las líneas dentro y fuera.

¿No entran los autobuses largos en el subterráneo?

-Sí entran pero pueden entorpecer el funcionamiento normal. No hay problema porque se ha ampliado la parada exterior y son de cercanías.

¿Qué asuntos le preocupan para lo que queda de legislatura?

-Tenemos la segunda fase de encauzamiento del Urumea, que hay que hacer. Estamos comprando muchos terrenos, pero hay que ejecutar las obras. Materializar el traslado de la cárcel también me preocupa y la remodelación del estadio de Anoeta. Hay mucho trabajo. Sabemos a dónde queremos llegar, pero habrá dificultades.

¿La auditoría de LKS ha dicho finalmente cuánto costará el proyecto de Anoeta?

-Nos movemos en torno a los 49 millones, con el miniestadio incluido.

¿La capitalidad está calando en los ciudadanos?

-Yo creo que sí. La gente que participa tiene una cierta satisfacción. Puede haber personas que tengan grandes expectativas y encuentren una distancia entre lo que esperaban y la realidad. Pero el programa se está ejecutando a pies juntillas y esto es algo que tiene también su valor. Creo que las cosas van razonablemente bien.

Hay algunas actividades de difícil comprensión para el ciudadano corriente, ¿no es cierto?

-Sí. La cultura y las manifestaciones artísticas son muy variadas y el arte contemporáneo tiene sus complicaciones a la hora de entenderse.

Anunció medidas para controlar el número de alojamientos turísticos en la Parte Vieja. ¿Cómo va este asunto?

-Estamos en un momento propicio para abordar esta reflexión. El turismo tiene muchos beneficios, porque genera una actividad económica indudable y es una fuente de riqueza que puede ayudar a reducir las bolsas de paro que hay en la ciudad. Pero sabemos que puede cambiar configuraciones urbanas e incidir sobre el precio de la vivienda, ya de por sí alto. Entre las diez calles más caras del Estado hay tres aquí. Y todo esto hay que abordarlo. En su día se hizo una normativa para la instalación de bares y evitar su exceso en algunos lugares, y hay que hacer lo mismo con los alojamientos turísticos. Hay que ordenar la ciudad y gestionar la demanda compatibilizándola con la propia idiosincrasia de Donostia, para que siga siendo habitable. Que los donostiarras podamos seguir viviendo bien en Donostia. Estamos analizando y viendo cuál es la situación actual para preparar una ordenación. En esto no hay que dormirse.

¿La reforma del puerto, con más espacios para barcos de ocio, cambiará la imagen internacional de Donostia?

- La reordenación de las dársenas es muy positiva porque, habiendo gran demanda para embarcaciones náuticas, había una parte del puerto que no estaba bien ordenada. Como la pesca, desgraciadamente, se ha quedado en la mínima expresión, se ha aprovechado para dar respuesta a las demandas de amarres de cortesía. Pero hay otros proyectos muy interesantes. Se está trabajando con la Federación de Cofradías para poner en valor el producto local, el producto transformado de materias estrella que nos da la mar, como puede ser la antxoa o el bonito, por ejemplo. Lo está gestionado Puertos y va muy bien en el espectro que queremos potenciar: calidad y producto auténtico.

La ejecución del metro genera dudas en muchos ciudadanos, pero parece que los trámites van avanzando. ¿Cree que en esta legislatura le va a tocar empezar las obras?

-Espero. A mí me gustaría porque creo en el proyecto. Procuro pedir a la gente que lo contemple como un túnel de unión de dos líneas que atraviesan toda la costa vasca y confluyen en San Sebastián. Es una gran oportunidad para dotarnos de un transporte público potente. No a costa de otros sistemas de transporte público, como se oye a veces, sino del vehículo privado, que es el que nos genera más problemas.

¿No teme el proceso constructivo?

-Entiendo que haya gente que pueda tener miedo, pero el Ayuntamiento tiene que exigir que se haga la obra de forma correcta y no suponga afecciones y creo que el estado de la situación ofrece garantías suficientes para que sea así. Esa infraestructura ya pasa por debajo de distintos puntos como Aiete, Altza, Intxaurrondo... y no ha habido ningún problema.

Donostia es una ciudad muy envejecida y sigue caminando en el mismo sentido. ¿Qué proyectos de vivienda hay para retener a los jóvenes y atraerlos?

-Con ejecutar los proyectos en vigor ya hay tarea. Txomin Enea busca precisamente eso y el reto es abordar también la segunda fase, para lo que hay que trasladar la cárcel. Tenemos otros muchos proyectos con un nivel de maduración alto y que hay que ir ejecutando.

¿Los cuarteles de Loiola podrán transformarse en zona de pisos?

-Lo tenemos en stand by para plantearlo el primer día en que haya un Gobierno en España. Llevamos desde el 20 de diciembre con un Gobierno en funciones que ni está ni se le espera. Desde luego será una de las primeras cartas que saldrá de este Ayuntamiento.

¿Qué se puede hacer para rejuvenecer la ciudad?

-La gente vive más, afortunadamente, y no nos apetece tener muchos hijos. Habrá que lograr que los elementos que repercuten en esto último desaparezcan, que se pueda conciliar. Nos queda mucho por hacer. La otra manera de rejuvenecer la ciudad son las incorporaciones exógenas, que venga más gente. La tasa de residentes extranjeros es muy baja, de algo más del 6%. Lo lógico es que aumente y es bueno si somos capaces de llevarlo bien, aprendiendo a convivir, con políticas de inclusión.

Los ecologistas critican que se tenga que crear un polígono en Belartza cuando hay amplios terrenos disponibles en Eskuzaitzeta. Usted dijo que era inviable impedirlo. ¿Por qué?

-Belartza 2 tiene los planes aprobados. Hay titulares que tienen derechos contemplados en el planeamiento en vigor. Si ellos creen que pueden tener una actividad económica, aunque en seis años no se hayan movido por cuestiones de la crisis, tienen el derecho de poder hacerlo. Si el Ayuntamiento quiere cambiar esa situación, tendría que adquirir todo aquello, con el consiguiente gasto.

Los ecologistas dicen que los derechos urbanísticos han prescrito por haber pasado cuatro años sin llevarlos a efecto.

-Habría que ir a un juez para ver si es así y no me gustaría arriesgarme a tener que pagar más de 20 millones, como nos pasó con Illunbe.

El último Pleno tuvo muy pocos asuntos resolutivos. ¿Las nuevas normas hacen poco ejecutivas estas sesiones o hay que meter más el turbo a la actividad municipal?

-La legislación vigente hace que los temas que van obligatoriamente a un Pleno sean básicamente de planeamiento urbanístico y algunas ordenanzas... Pero poco más. Todo lo demás se decide en Juntas de Gobierno que tienen más puntos decisorios. Pasa en todas partes. En Bilbao se están batiendo récords de duración de plenos a cuenta de mociones e interpelaciones.

Un año después de que se suscribiera el acuerdo de Gobierno entre PNV y PSE, ¿cómo son las relaciones entre ambas partes del Ejecutivo, mejores o peores?

-Parecidas. Cuando iniciamos las conversaciones con los socialistas para lograr un acuerdo estable, que permitiera una gobernabilidad, algo bueno para el Ayuntamiento, pusimos el acento sobre los programas. Qué vamos a hacer, en qué nos vamos a poner de acuerdo. Y eso está escrito y firmado. ¿Hemos tenido grandes problemas o discusiones? Pues no. ¿En el día a día hemos tenido algún roce? Pues sí, es la vida misma, pero dentro de un clima de confianza que es positivo para que podamos seguir colaborando. La relación era buena antes del acuerdo y lo sigue siendo ahora.

Y les dota de una mayoría cómoda.

-No me gusta la palabra cómoda porque parece como que ya tenemos la mayoría y ya está, que no hay que debatir con nadie. Claro que ayuda a sacar cosas adelante. Más que comodidad da estabilidad y capacidad de decisión para sacar cosas adelante.

¿Cómo ve a los partidos de la oposición que, ahora, tienen poco margen de decisión?

-Hago una valoración bastante positiva de los partidos de la oposición, aunque pueda estar en las antípodas de algunos planteamientos. En el caso de Irabazi creo que hacen propuestas alejadas de la realidad, pero no con mala intención. Casi todos, en la mayoría de ocasiones, actúan de modo positivo. Tratamos de llegar a acuerdos a pesar de la mayoría que tenemos, porque todos somos representantes de una sociedad plural. En algunos casos, algunos se suman con extrema facilidad a dinámicas del no, olvidándose de su pasado más reciente.

¿Qué relaciones mantiene con el Gobierno Vasco? En el último conflicto sobre el reparto de congresos se ha quedado al margen.

-Mi relación es correcta. No me he mantenido al margen;lo que no he hecho es hacer ruido. Hablo con quien tengo que hablar, pido datos y me los dan. Estamos permanentemente en guardia y si hay un desequilibrio -sucedió cuando estábamos en la oposición- hemos actuado de modo privado y hemos exigido una corrección. A veces, hay una artificialidad en este debate.

¿Hay que construir en Sagüés o se puede dejar la explanada limpia, como ahora?

-Esa pregunta me la hago yo también y por eso hemos encargado a la Escuela de Arquitectura que nos ayude a contestarla.

¿Le ha seducido la propuesta de hermanamiento de Versalles?

-Hay que hablar con los grupos, exponerles la ideas y valorar si puede ser una relación interesante. Yo sí creo que los hermanamiento pueden ser un buen instrumento si se dotan de contenido. No hacerlo porque sí. Si se generan proyectos, relaciones, que Donostia entre en red y que lo haga a nivel europeo, más. Nos falta una localidad francesa, tenemos una alemana, italiana, británica... Podría ser, pero no de un día para otro.


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