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Tribuna abierta

¿Quién defiende los intereses vascos en el Bernabéu de la política española?

Por Iñaki. Anasagasti - Domingo, 12 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:13h

Trib una

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Sabino Arana tenía 27 años cuando recogió en la imprenta un librito que acababa de editar. Había escrito sobre cuatro batallas (Mungia, Gordexola, Arrigorriaga y Otxandio) y esas “Cuatro Glorias Patrias” las había juntado y editado bajo el nombre de Bizkaia por su Independencia. No pasó desapercibido para los prohombres del Bilbao de fin de siglo XIX y quisieron saber qué se traía entre manos el hijo del armador y concejal de Abando, Santiago Arana.

Y como los vascos no sabemos hacer nada sin estar alrededor de una mesa, decidieron juntarse en el txakoli de Larrazabal el 3 de junio de 1893, hace ahora 123 años. Allí, Arana les habló de su libro y de lo que pretendía, sin mucho éxito, tras aquella merendola, pero la nuez de aquella tarde fue la pregunta que les hizo a aquellos señorones de Bilbao: “Aquí existen partidos alfonsinos, isabelinos, carlistas, monárquicos, socialistas, pero ¿quién de verdad se ocupa de los interese de Bizkaia?”.

Luego, esa pregunta la fue ampliando a Gipuzkoa, Navarra, Araba y a los territorios bajo dominación francesa, para llegar a la conclusión de que “Euzkadi es la Patria de los Vascos”. El hombre rompía con todo lo anterior y les pedía a aquellos euskalerriacos, Euskal Herria era un nombre sin carga política, que se ocuparan de la nueva Euzkadi que él planteaba.

En estas elecciones del 26 de junio, si Sabino anduviera por estos lares, su mitin sería de nuevo muy sencillo: “¿Quién se va a ocupar de los intereses de los vascos?”. Se lo preguntaría a los líderes del PP, PSE, Podemos y les recordaría, mal que les pese, que Euzkadi es la Patria de los Vascos, una fórmula mágica que tiene más de 123 años y que, por cierto, no la inventó Arnaldo Otegi, como queda dicho.

En febrero de 2005, Juan José Ibarretxe subía los cuatro escalones de la tribuna del Congreso de los Diputados español. Llevaba con él un acuerdo mayoritario del Parlamento Vasco. Después de saludar, dijo: ”He venido al Congreso de los Diputados a defender el derecho del pueblo vasco a decidir su propio destino”.

A su sucesor, Patxi López, le faltó tiempo para aposentarse en Madrid y hacer política de Villa y Corte. Elegido presidente del Congreso, un cargo inocuo para Euzkadi, se conocerán sus cuatro meses de presidencia por dar la palabra al personal por alusiones y sacar del despacho presidencial el crucifijo de marfil que estaba allí desde los tiempos de Julián Besteiro. Como se ve, muy útil para Euzkadi.

Se lleva a Rodolfo Ares, como antes a Eduardo Madina, para hacer política para los españoles, mientras Idoia Mendia solo habla de Pedro Sánchez como si fuera el Elvis Presley salvador. El único que va y viene de ese grupo es Odón Elorza, a quien por discrepar en relación a la monarquía su partido republicano le puso una multa. Como para hacerlo con algo referido a Euzkadi. Allí impera el criterio del Grupo Socialista Obrero Español y como éste es español, como su nombre indica, la cosa está clara. Por cierto, nuestro Grupo se llama Grupo Vasco. No es casualidad.

Borja Sémper es el candidato del PP por Gipuzkoa. En la campaña anterior, dijo que votar al PNV era votar algo inservible y que allí no pintábamos nada. El 20 de diciembre, el voto inservible fue para quienes le votaron a él, pues no salió elegido, mientras su compañero Alfonso Alonso, con un pie en Gasteiz y otro en el Ministerio de Sanidad, hace cabriolas para que no le dejen de candidato de su partido en las elecciones autonómicas, habiendo sido miembro de un gobierno con mayoría absoluta que no ha hecho absolutamente nada por Euzkadi. Han parado hasta la Y. Su discurso solo es creíble en Madrid.

Podemos no deja de ser una incógnita, pero ya vimos cómo trataron a Roberto Uriarte desde Madrid. Se tuvo que ir dando una gloriosa rueda de prensa frente al Arriaga. O lo recientemente ocurrido con la candidatura de Navarra. En la actualidad buscan candidato a lehendakari y solo les falta hacer un casting como con El Conquistador.

De Ciudadanos no digo nada. Un partido que quiere arrebatarnos el Concierto, lo que Franco hizo en 1937, no tiene nombre, ni votos.

¿Y qué decir de Bildu o Amaiur? Tengo una carpeta con 35 declaraciones en las que Otegi y dirigentes de la IA argumentan por qué no hay que ir a Madrid ni a heredar. En 1977 nos presionaron para que no lo hiciéramos, a cuenta de los presos. Les dijimos que íbamos a ir y que esa era la única manera de sacarlos de la cárcel. No fueron y sí fuimos. En octubre no había un solo preso en la cárcel. Hoy, sí. ETA llenó las prisiones mientras ellos en silencio apoyaban aquella locura.

El pasado 31 de mayo, Otegi estuvo en Gasteiz, donde hizo mención al clásico debate sobre la oportunidad de ir o no ir al Congreso con lo que ello implica de legitimación de esta institución: “Lo mejor sería no ir, pero cuando tengamos ocho o nueve diputados, no con dos”. Para el secretario general de Sortu, renunciar ahora a ese altavoz supondría una huida hacia adelante y más en el momento actual. Cerró su reflexión diciendo: “hay que ir y estar en el Congreso para que algún día dejemos de ir”. Todo un programa.

Ante este panorama, la pregunta de Sabino es la clave electoral para los que vivimos aquí. ¿Quién se va a ocupar de los intereses de los vascos? Para hacerlo hay que tener el aval de una trayectoria. Y el nacionalismo vasco institucional lo tiene. Presentes en el Congreso desde 1917, se logró el primer Estatuto de la historia, hace ahora ochenta años, porque estaban allí José Antonio Aguirre y su equipo. Y eso que los del Jagi decían que no se nos había perdido nada.

Hace poco estuvo en Navarra Mariano Rajoy firmando su pacto con UPN. Dijo algo inquietante: “Si se reforma la Constitución, allí estará el PP proponiendo la derogación de la transitoria cuarta”. No. No es un cuarto con transistor. Es un artículo de la Constitución que dice: “En el caso de Navarra y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya…” y habla del referéndum para su incorporación, artículo que logró incluir el PNV en la discusión Constitucional y que desde siempre UPN y el PP quieren abolir.

Además, en la Constitución hay una Disposición Adicional primera que dice que la Constitución “ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales”. ¿Qué significa esto? Pues que toda una Constitución española reconoce que estos derechos son anteriores a cualquier Constitución española. Esos derechos son vascos. Y esto lo logró el PNV. También habla en su artículo 2 de “nacionalidades y regiones” sin decir qué es una nacionalidad y qué una región, pero ahí está el articulito para sacarle punta. Y también logramos que en el artículo 150.2 se dijera que el Estado podría transferir o delegar en las Comunidades Autónomas, mediante ley orgánica, facultades correspondientes a materias de titularidad estatal. Gracias a nuestra iniciativa, los catalanes tienen transferida su Policía, que su Estatuto no contemplaba salvo para tráfico. Gracias al PNV.

Todo esto lo lograron electos de la primera legislatura, dando una impronta de lo que el Grupo Vasco ha hecho en 39 años: hacerle caso a Sabino y velar por los intereses vascos, barrer para casa sin olvidar los generales, pues nada humano nos es ajeno.

De no haber estado allí el PNV, no tendríamos ni Concierto, ni Adicional, ni Transitoria, ni nacionalidades, ni transferencias exclusivas pues mientras aquel equipo hacía eso, Telesforo de Monzón y HB andaban vociferando por los caminos diciendo que no había que ir a Madrid ya que no se nos había perdido nada. Se lucieron. Ahora, al parecer, esa historia no ha existido. Hoy, han cambiado. Aciertan cuando rectifican pero, por favor, que no nos den clases ni traten de olvidar este absurdo pasado tan negativo para la política vasca.

Siempre recuerdo una vivencia que nos contó el lehendakari Leizaola en la sede de Beyris. Le preguntó al consejero de ANV qué era para él la política. ”Una partida de ajedrez”, le contestó Gonzalo Nardiz. Y argumentaba Leizaola que para él “la política era un partido de fútbol: equipo, habilidad, sentido de la jugada, dribling y chutar a gol”. Y la imagen se me quedó por ser dicha por un señor tan serio y medido como el lehendakari.

Efectivamente, tenemos que ir al Bernabéu de la política española a tratar de meter goles. En la liga de fútbol, de hecho, podemos tener hasta cinco equipos vascos siendo un país de Pulgarcito. A entusiasmo y afición no nos gana nadie y solo tenemos como enemigos los árbitros comprados. Y en tratar de meter goles no nos gana tampoco nadie. Ese es el voto útil para Euzkadi. Lo que decía Sabino en 1893.



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