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Mikel Oyarzabal delantero de la Real Sociedad

“Cuando me llamaron para hacer la pretemporada estaba en los juegos de cuadrillas de sanjuanes”

Un repaso a su meteórica carrera permite entender su explosión con solo 19 años. Oyarzabal analiza, en esta primera parte, desde sus inicios hasta la llamada de la selección 

Domingo, 12 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:14h

Mikel Oyarzabal

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Mikel Oyarzabalportada

2 Mikel Recalde
f Javi Colmenero
Eibar – Cuénteme un poco cómo empezó a jugar al fútbol...
–Nací en Eibar y desde pequeño estaba dándole al balón en todas partes, en casa, en el parque, en la calle, con los amigos, cualquier sitio nos servía para jugar, éramos una cuadrilla muy futbolera y nos juntábamos para jugar donde fuera.
Usted siempre dice que iba con camiseta de la Real.
–Sí, bueno, en Eibar, al estar más al límite, siempre hay más de todo, pero ya te digo, yo desde pequeño llevaba la camiseta de la Real, soy de la Real y seré de la Real, eso es lo que hay.
¿Ha sido muy futbolero desde siempre?
–Sí desde muy pequeño. Solía subir a Unbe con mi padre todos los fines de semana, entre semana jugaba en la plaza o donde podía. Jugar al fútbol era lo que me gustaba.
¿Era más de ir a Ipurua o a Anoeta?
–De pequeño venía más a Ipurua, al final el viaje a Anoeta era largo para un chaval pequeño y para tus padres también es más complicado, pero con el paso del tiempo acabas yendo a donde de verdad te tira.
Empezó a jugar aquí en Eibar en equipos inferiores…
–El Eibar tiene una escuela de fútbol y luego empiezas en alevín, pero yo al principio hacía natación.
¿Natación?
–Sí, aquí tampoco había una rutina de fútbol, hacía multikirola los fines de semana con el cole compitiendo contra otros coles y por eso me metí en natación. Luego ya en alevines empecé solo con el fútbol.
¿Ya como cantera del Eibar?
–Llevábamos una camiseta amarilla, de escuela de fútbol, pero no era la habitual del Eibar.
¿Destacaba mucho entonces?
–En la escuela de fútbol tampoco estuve mucho, con la natación y eso, y cuando había que pasar a alevines me dijeron de seguir y una vez que me dijeron eso, dejé la natación. En la piscina no destacaba mucho comparado con otros de la cuadrilla que aún hacen natación.
¿Ha practicado más deportes?
–Los fines de semana y en el tiempo libre sí me gusta ir con los amigos a practicar lo que sea, frontenis, tenis, pádel…
Varios de su cuadrilla juegan en el Eibar juvenil, que no es poco.
–Sí, al final en mi cuadrilla somos futboleros desde pequeños y han tenido la suerte de llegar hasta allí algunos. Ahora a ver qué pasa con ellos, porque están acabando la época de juvenil y no saben qué van a hacer. Pero bueno, el resto de la cuadrilla, aunque no juegan en el Urko, juegan en el Urki, que es otro equipo de aquí, así que al final, entretenerse y hacer algo de deporte, pues también les viene bien.
¿De alguno decían que apuntaba incluso más alto que usted?
–Bueno, sí, siempre estábamos otro compañero y yo que siempre estábamos ahí, pero al final éramos todos. Cuando éramos pequeños no había tanta diferencia.
La Real le ficha cuando tenía 15 años, ¿no?
–Sí, en el último año de cadete, 14 para 15.
El otro día leí un artículo en un medio de Bilbao, que decía que el primero que llamó a su puerta, antes incluso de ir a Donostia, fue el Athletic. ¿Es verdad?
–Pues no sé, la verdad, en esas edades tampoco te fijas tanto de quien está viniendo a por ti. Tú estás en el Eibar, que es donde estaba yo, que lo intentaba hacer lo mejor posible cada fin de semana. A mí, cuando me dijeron de ir a Donosti, no tuve ninguna duda, eso era lo que quería desde pequeñito.
Cuando le preguntan de qué equipo es canterano… ¿qué responde?
–De la Real. Yo le tengo mucho que agradecer al Eibar, me ha dado mucho, pero mi equipo y mi cantera ha sido la Real, es la que me ha hecho crecer y gracias a ella estoy donde estoy ahora.
Llegar a la Real sería un cambio grande.
–Sí, es muy grande el cambio, al final íbamos todos los días en un taxi grande, recogiendo chavales por la ruta y de lo malo, malo, nosotros cogíamos todos los días una misma ruta y entablamos una gran relación todos los del taxi, que a día de hoy seguimos manteniendo. Tenemos un grupo en el móvil y siempre estamos pendientes de hacer una cena o cualquier otra cosa juntos. Estaban dos del femenino, que todavía están en el primer equipo y de Nacional y División de Honor había un par, pero no han llegado a más. Con esa relación que tenías allí, se te hacían súper cortos los viajes y al final no te querías ni bajar del taxi.
El Eibar intentó su cesión dos veces y se convirtió en uno de los héroes de una salvación milagrosa del juvenil que parecía sentenciado.
–Fue cuando cambiaron de entrenador allí. Vino Mikel Martija (actual secretario técnico del Eibar), y al principio fue difícil, porque siendo primer año de Juvenil vas a un División de Honor para jugar con gente dos años mayor, que van a ser más grandes que tú, con más fuerza… No estás seguro de lo que vas a hacer y te asusta. Pero una vez que llegué, desde el primer día de entrenamiento, me encontré con un grupo que, más que un equipo de fútbol parecía una cuadrilla de amigos de toda la vida, todavía tengo relación con todos. Fue una convivencia corta, pero muy intensa y muy buena. Todos me ayudaron, a Martija no puedo más que agradecerle todo lo que hizo por mí. Es una persona a la que tengo un gran cariño. Me dio muchísimo en todo el tiempo que estuve. Al segundo entrenador, Aritz, también. Al final, el trato que han tenido ambos conmigo es increíble y solo les puedo agradecer lo que hicieron conmigo esos cuatro meses.
Luego vuelve a juveniles en la Real y ganan la Liga.
–Vas a División de Honor y esos primeros partidos tú ya los afrontas de otra manera. El hecho de jugar casi media vuelta aquí en Eibar, te da no solo confianza, sino ese punto, cuando los otros no saben a dónde van y tú vas con la experiencia de esos partidos. Del año pasado también tengo un recuerdo buenísimo. La Copa de Campeones no fue la mejor experiencia, porque nos eliminaron, pero hicimos un buen papel, nos eliminaron los del Villarreal, que acabaron siendo campeones, y cómo nos eliminó, porque llegamos a la prórroga…
Ahí ya jugaba de delantero, porque en Eibar y durante ese año con la Real, casi siempre partía desde la derecha, a lo Vela.
–Sí, cuando llegué al Eibar jugué los primeros partidos por la izquierda, luego por la derecha, después de media punta y acabé jugando más por la derecha intercambiado, de media punta. Y el año pasado jugué más de media punta y, cuando fue necesario, por las lesiones o lo que sea, jugué de delantero, pero la mayoría de media punta.
Luego va y gana el Campeonato de España, con Euskadi… Al final no es tanta casualidad todo lo que le está pasando.
–Sí, al final el pasado fue un año redondo, Campeón de Liga y sufriendo, que se disfruta más también y Copa del Rey pasamos la primera eliminatoria porque nos eliminaron de aquella manera, porque dimos la cara en todo momento y en medio el Campeonato de España con Euskadi, que para nosotros fue la bomba.
¿Se da cuenta de que es un privilegiado y de que su carrera le está saliendo redonda?
–Sí, ves que te están saliendo las cosas y eso te da confianza y ganas de seguir. Al final con la eliminación de la Copa del Rey y la Copa de Campeones te da un poco de bajón porque te hubiera gustado seguir y más en competiciones como esas, pero el año pasado fue redondo sí.
Llega y hace la pretemporada de la Real, aunque primero no estaba en la lista de Moyes.
–No, no, yo estaba aquí en fiestas, en sanjuanes, en la plaza viendo los juegos de cuadrillas y sonó el teléfono. Salí escopeteado de la plaza de toros y me dijeron que el 27 tenía que ir a hacer una pretemporada, por si luego nos tocaba ir para que no fuera tan de golpe, y yo estaba encantado. Al final, estar la temporada pasada en juveniles y que te llamaran para que, pudieras hacer la pretemporada con el primer equipo, pues encantado.
Y se da de bruces con el fútbol profesional. En palabras de un compañero, “como para dejar el fútbol por las palizas físicas”.
–Buff, sí, sí, fue una pretemporada muy dura. Yo, acostumbrado a juveniles, con gente de tu edad, que te miden un poco más porque estás en edad juvenil y tal, y llegas allí a Austria, con el calor que hacía y las carreras que nos pegábamos y te acuerdas de ello toda la vida luego. Pero ha merecido la pena, claro. Que sean así todos los años, que vengan así.
Empieza a caballo entre el Sanse y el primer equipo y debuta.
–Bueno, eso es difícil de verlo, al final tú estás ahí entrenando con el Sanse, cuando tienes suerte, por lesiones, porque hagas falta o lo que sea, subes allí, intentas hacerlo lo mejor y para mí la convocatoria fue una gran sorpresa y una gran satisfacción. Desde pequeñito estás soñando con eso y yo he tenido la suerte de cumplirlo.
Si analiza un poco a los jugadores que casi no han pasado por el Sanse, todos han llegado a ser de talla mundial en la Real. ¿Le da un poco de vértigo eso?
–Yo en eso estoy tranquilo la verdad, esto es muy largo y nunca se sabe. Hoy estás bien, mañana puede que tengas una lesión y te corte todo y ya no vuelvas, o puede que no despuntes. Te lo tienes que tomar con tranquilidad y viviendo el día a día y ya está.
Declaró una vez que en Primera te das cuenta rápido de que se juega a otra cosa.
–Sí, está claro, el ritmo. Yo cuando subí del juvenil al Sanse y jugué el primer partido con el Sanse, noté diferencia. Al final estás jugando con gente que puede ser hasta tu padre igual y está claro que hay mucha diferencia. Luego llegas al nivel de Primera División y te das cuenta de por qué se sufre y las cosas que pasan en Primera División. Al final es otro rollo, aunque no se vea desde fuera, pero cuando estás dentro lo vives y se nota una diferencia increíble.
Le han intentado amedrentar, en plan, ‘tú chavalín’…
–Bah, no. Al final golpes te vas a llevar siempre, porque es fútbol, hay contacto y además juegas en una posición arriba en las que se suele recibir más que en otros sitios, pero tampoco un exceso.
El primer gol, en Cornellà. En esta temporada no ha habido mayor sonrisa realista que su celebración.
–Sí, se notaba lo que significaba para mí. Es algo con lo que sueñas, vives, lo piensas y al final cuando llega te quitas un peso de encima y en la celebración saqué todo lo que tenía dentro. Fue un gol muy importante para mí, el primero con el club del que has estado llevando la camiseta desde pequeño. Y luego, he tenido la suerte de que han llegado más.
Luego titular, referencia del equipo, verdugo del Barcelona con un golazo que dio la vuelta al mundo... Una carrera meteórica que ha digerido como si fuera algo normal.
–Al principio te cuesta creértelo hasta a ti, porque aunque ahora en frío parece que no ha pasado nada, en el momento te cambian muchas cosas. Por esa parte estoy tranquilo. No me estoy volviendo loco ni me quiero volver loco. Quiero seguir como hasta ahora.
Hablo de emociones. No hubo algún momento en el que se haya dicho: ¡esto es increíble!
–Uno de los momentos en los que lo sentí... Mira, se me está poniendo la carne de gallina. Uno de los momentos de mayor impacto fue en el derbi en San Mamés, cuando al acabar nos acercamos al córner y vimos a nuestra afición feliz celebrando en casa del rival una victoria que además fue sufrida y trabajada. En ese instante te paras a pensar en todo lo que está pasando, y te das cuenta de que es algo importante, la verdad.
En la soledad de la cama supongo que también alucinará.
–Después de los partidos siempre me cuesta dormir, sea porque han salido bien o mal las cosas. Tampoco soy de los que le da muchas vueltas en ninguno de los dos extremos. Lo que pasa suele pasar por algo, y ya está.
Me imagino que los abrazos con su familia al término de partidos como el del Barça habrán sido de oso.
–Para mis padres y mi hermana también está siendo increíble. A mi hermana, que tiene 13 años, también le tengo que agradecer todo porque, aunque es más pequeña, está ahí en todo momento para ayudarme, para apoyarme y para darme fuerza. Se lo tengo que agradecer mucho. Mi familia también está viviendo un año bonito y diferente, pero para ellos también es un cambio grande. Se han llevado muchas alegrías y esperemos que el siguiente año también sea así.
¿Qué se siente al marcar en Anoeta y tirarse de rodillas viendo cómo lo celebra toda su gente?
–De ese momento contra el Barça casi ni me acuerdo. Dejé que me saliera lo que fuera. El ver a tu gente tan contenta por lo que está haciendo el equipo es increíble.
Ser futbolista es la leche, ¿no?
–Sí. Muchas veces no nos damos cuenta de la suerte que tenemos. A veces deberíamos pensar en ello. Es cierto también que pasaremos por momentos duros, como algunos este año mismo, pero lo que hay que hacer es aprender de ellos, intentar corregir errores y tratar de hacerlo bien el año que viene para dar una alegría a la afición y a nosotros mismos.
Mañana, segunda parte de la entrevista desde la llamada de la selección absoluta... l


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