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Javi Sarasola Dueño de la última carbonería de tolosaldea

“Mi bisabuelo era carpintero y los caseríos le pagaban con carbón, hasta que un día decidió montar su propio negocio”

La carbonería Sarasola de la parte vieja de Tolosa lleva casi un siglo repartiendo a domicilio, y aunque apenas queden cocinas económicas, el carbón aún tiene sus usos

Ane Sanz - Martes, 7 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:11h

Javi Sarasola, dueño de la última carbonería de tolosaldea.

Javi Sarasola, dueño de la última carbonería de tolosaldea.

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Javi Sarasola, dueño de la última carbonería de tolosaldea.

Tolosa- En la calle Beotibar junto a la Euskal Herria plaza se encuentra la última carbonería de la comarca. Javi Sarasola es el heredero y único trabajador de una empresa familiar con más de 90 años de historia. A pesar de que se considera más un distribuidor de carbón que carbonero, conoce bien el que ha sido su trabajo desde joven. Antes de comenzar nos explica un concepto básico: el carbón mineral, de piedra, es el que se utilizó durante años para cocinar y calentar las casas con las económicas, y el vegetal es el que se utiliza comunmente para cocinar en barbacoas y parrillas.

¿Cómo nace la carbonería Sarasola en la calle Beotibar?

-El local siempre ha formado parte del negocio familiar, mi familia lleva viviendo en este bloque durante generaciones, pero es una carbonería como tal desde hace algo más de 90 años. Mi bisabuelo era carpintero y muchos clientes de caseríos le pagaban con carbón vegetal. Yo no conocí aquello, pero mis tías me han contado que en los caseríos fabricaban carbón y lo utilizaban como moneda de cambio. Un día mi bisabuelo y mi abuelo decidieron quedarse con el carbón que les llegaba y tiraron después hacia el carbón de piedra, el mineral, hasta hoy.

¿Cómo ha sido el trabajo desde que usted lo conoce de primera mano?

-Ha sido siempre un negocio pequeño. Llegué a conocer a algún chico que trabajó para mi padre, pero en líneas generales salían adelante con el trabajo de mi tía y mis tíos. Ella llenaba los sacos y sus dos hermanos los repartían. Yo me uní con 22 años al volver de la mili. Primero ayudaba a mi padre, y cuando por enfermedad no podía más que conducir la furgoneta, empecé a repartir por las casas. Era un trabajo duro, sobre todo los días de invierno en que los días fuertes llegaba a repartir cerca de 100 sacos al día, de casi 40 kilos cada uno. No había ascensores y me pasaba el día subiendo las escaleras como un loco. Admito que de joven era un poco desastre, me daba vergüenza ir donde las señoras, así que soltaba el saco y salía corriendo. Cómo ha cambiado con el tiempo, hoy en día solo hay dos hogares que funcionan con carbón.

Me cuenta que llenaban los sacos. ¿De dónde provenía el carbón?

-Llegaba desde Asturias al puerto de Pasajes y desde el puerto venía en tren hasta las vías muertas que había en la estación. Después eran los carros tirados por bueyes los que nos acercaban el carbón hasta el local. Era muy diferente a lo que es ahora, aunque yo no llegué a conocer. Hoy en día también traemos el carbón desde Asturias pero yo lo recojo en un almacén de Calahorra, porque son cantidades mucho menores y por norma no suelo necesitar un camión entero. Una vez aquí, ya solo quedaba, y queda, llenar los sacos. Por eso suelo decir que nos hemos dedicado más a la distribución que otra cosa.

Es la única carbonería a día de hoy que trabaja el carbón de piedra. ¿Quién se lo compra?

-La verdad es que no sé cuántas había hace 90 años, pero mi padre contó en torno a unas 15 hará unos 60 años. Las cocinas y calefacciones de carbón soy casi inexistentes a día de hoy, desde que empezaran a instalarse las cocinas de gas natural en 1986 se notó mucho la bajada. De la noche a la mañana medio barrio había dejado de utilizar el carbón. Este año no habré llegado a repartir en más de cinco casas, diría que ha desaparecido totalmente. No sé si las cuatro que quedan se deben al romanticismo o porque no pudieron cambiarlas en su momento.

El carbón vegetal en cambio, el que se utiliza en las parrillas habitualmente, lo venden también en los grandes almacenes, ¿diría que son competencia directa?

-Con el que más trabajo yo también es con el vegetal, justo al revés que mi abuelo. Los clientes son los restaurantes y las sociedades, y algún que otro particular que quiere hacer una barbacoa o irse de camping. Es cierto que la gente lo compra a veces en los supermercados por comodidad, pero se dan cuenta de que no es lo mismo. Ni siquiera viene especificado el origen de estos carbones. Yo siempre busco que el que vendo tenga fuerza y saber de qué madera proviene. Es decir, que mantenga una llama fuerte durante bastante tiempo y siga dando calor, porque es lo que hace falta para cocinar. Ese sería mi consejo para todos aquelos que estén pensando en preparar barbacoas este verano. Que busquen un carbón que aguante y tenga fuerza, porque les sabrá todo mejor.

Gipuzkoando

El txoko preferido de Gipuzkoa. Euskal Herri plaza en Tolosa, es la zona en la que he crecido y donde he vivido siempre.

Una playa. Voy a decir la Concha, que iba de pequeño.

Un monte. Tampoco he ido mucho al monte y no sé si cuenta, pero diría que Urkizu.

El paisaje más bonito. La zona de Montesku, soy un poco escopetero o cazador y he pasado mis horas allí con mi padre.

Una fiesta popular. Carnavales, pero esa pregunta era bastante fácil siendo de Tolosa.


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