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Unai Sordo Secretario general de CCOO-Euskadi

“Va a haber un acercamiento entre ELA y LAB para dar oxígeno a Bildu frente a Podemos”

Unai Sordo cree que ELA y LAB van a cerrar heridas y a recomponer su alianza en un proceso de suma de fuerzas soberanistas que fortalezca a la izquierda abertzale. A cambio, LAB “renuncia a su modelo” y asume la negociación empresa por empresa

Una entrevista de Adrián Legasa Fotografía Oskar Martínez - Domingo, 5 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:13h

Unai Sordo.

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Unai Sordo.

bilbao- “Es una hipótesis. El tiempo dará o quitará razones”, dice Unai Sordo, líder de CCOO-Euskadi, tras apostar por que ELA y LAB van a recuperar la unidad de acción. Descartada la opción de sumar mayorías con la central de la izquierda abertzale, Sordo pide valentía a las instituciones para configurar un diálogo social “con mayúsculas” que incida en la economía y la creación de empleo.

Nuevo descenso del paro en mayo. ¿Está asentada la recuperación del mercado laboral?

-El empleo es precario, con mucha temporalidad y mucha contratación a tiempo parcial no deseada. Este no es el modelo. En Euskadi el peso industrial tiene que jugar un papel más importante en la creación de empleo y vemos realidades que van en la línea contraria.

Pero la actividad en la industria crece.

-Sí. La industria está por debajo del 80% de lo que podría producir. A poco que se incremente la actividad económica tiene margen para producir más. Pero los empresarios han apurado mucho los márgenes, han incrementado la producción sin aumentar el empleo, haciendo caer la crisis sobre los trabajadores. En la industria también hay un aumento de la temporalidad y la subcontratación. Recuperar el empleo industrial es fundamental y una de las incógnitas para saber cómo va a evolucionar el mercado de trabajo.

¿Está condenado a muerte el acero?

-Es un sector cualitativamente muy importante que depende de coyunturas internacionales y en el que las multinacionales usan la debilidad política para chantajear a las plantillas y a los propios gobiernos. Las medidas tienen que darse en el ámbito europeo. Medidas que hagan que países como China, que producen sin cumplir ningún estándar ni medioambiental o de derechos laborales, tengan un ajuste en frontera para que no hagan dumping. Eso no se puede hacer desde la óptica neoliberal de la Unión Europea, que parte de un consenso del que no son ajenos el Gobierno Vasco y el español.

Cuando una multinacional como ArcelorMittal decide cerrar, ¿qué se puede hacer?

-Es muy complicado. Estamos en una vorágine en la que los grandes poderes económicos determinan las políticas. No nos resignamos a los cierres de las plantas de Arcelor, pero eso exige de un sindicalismo que se remangue, que sea capaz de hacer movilizaciones y de ir a una mesa con auténtica voluntad de negociar. No renunciamos a un plan integral para el acero en Euskadi que salvaguarde la mayor parte del empleo. En eso estamos trabajando.

Usted suele insistir en que hay que ampliar el foco del diálogo social al tejido industrial.

-Ante esta realidad compleja necesitamos que instituciones y agentes sociales nos pongamos en una mesa a prever cómo van a evolucionar los sectores para que las políticas se pongan al servicio de empresas y trabajadores. Es muy importante adaptar los sistemas de trabajo, la tecnología o la formación. Esto no se puede dejar a la libre asignación del mercado. Euskadi necesita un cerebro social compartido por Gobierno y agentes sociales. Es uno de los debates clave de la próxima legislatura: qué modelo participado sirve para hacer frente a una economía que va a cambiar de forma radical. Si los sindicatos no nos situamos bien ante esos cambios, los damnificados no van a ser los poderes económicos sino la gente más débil.

Pero más de la mitad de la fuerza sindical no parece dispuesta a recorrer ese camino.

-Quien ha teorizado que cuanto peor mejor es imposible que se deje convencer para venir a una mesa. Ahora bien, si hay valentía y voluntad política y se pone en marcha un sistema que de verdad sirva para que empresas y trabajadores se adapten a los cambios sin perder derechos, y que eso se vea como una utilidad, estas organizaciones lo van a tener muy difícil para decir que no.

¿Cuál es su balance del diálogo social vasco esta legislatura?

-Nos vamos decepcionados. Por eso hemos pretendido meter una sexta marcha. Pactando una serie de medidas con un perímetro reducido ha habido serios problemas para ponerlas en marcha. No hemos visto una corresponsabilidad por parte de todo el Gobierno. Hemos querido jugar a mayor y en ese análisis crítico de lo que ha ocurrido hacemos nuestra apuesta para que decidamos para qué tienen que servir las mesas tripartitas. Pactar seis medidas de vez en cuando no es

diálogo social con mayúsculas.

CCOO ha abandonado la mesa. ¿Volverá esta legislatura?

-Agua pasada no mueve molinos. No es cuestión de abrirse las venas porque el contrato de relevo ha tardado un año en ponerse en marcha o porque el plan de empleo para la rehabilitación de viviendas sigue sin ver la luz, lo que en todo caso no es de recibo. Si de verdad abordamos el debate de cuál tiene que ser la participación de los agentes sociales estaremos ahí.

¿Qué cambios necesita Lanbide para ser efectivo en la intermediación?

-Se han mezclado cosas, con unas declaraciones del viceconsejero muy desafortunadas. Es cierto que Lanbide no intermedia y que las empresas no recurren a Lanbide, pero se está vinculando esto a la gestión de la RGI y ese no es el problema. Si se limita a gestionar la RGI a nivel administrativo, eso no tiene por qué paralizar Lanbide. El problema es que a los trabajadores de Lanbide se les exigen labores de fiscalización de la RGI que van más allá de lo que tendrían que hacer. Hay que fomentar que Lanbide sea una herramienta útil pero el problema no es la RGI, sino funciones que se le han atribuido y que en todo caso corresponderían a un servicio de inspección.

¿Cómo va a cambiar la formación continua con el nuevo decreto? ¿Podrá asumir Lanbide las funciones de Hobetuz?

-Hobetuz viene haciendo un trabajo más que aceptable en la gestión de la formación. Ya hemos dicho al Gobierno que hay que tener cuidado no vaya a ser que algo que funciona bien vaya a funcionar mal. No tenemos problema en que Hobetuz se integre en Lanbide, pero sí queremos saber qué papel juegan ahí los agentes sociales. Hemos hecho aportaciones al decreto y no lo valoramos negativamente, pero lo fundamental es que el sistema de formación profesional y la formación para el empleo funcionen de manera coordinada. Hay que crear un ámbito compartido que diseñe todas las políticas de formación.

¿Están de espaldas las aulas y las empresas como dice Confebask?

-Cuando pregunto a ver qué puestos son los que no se pueden cubrir porque no hay personal cualificado nunca me lo dicen. Una cosa es que el sistema de formación tarde un poco en adaptarse a las necesidades de la empresa y otra es que ese sea un problema fundamental. Desde la Formación Profesional se dice que en tres meses pueden poner en marcha cualquier módulo formativo que necesite una empresa. ¿Por qué no ponen sobre la mesa esas necesidades? Creo que es un discurso hecho. En ese estudio de Confebask había una segunda parte en la que hablaban de la polivalencia y de la actitud de los trabajadores. Lo que busca Confebask es un perfil de trabajador que no exija sus derechos o que confunda flexibilidad con precariedad.

¿Ve opciones de avanzar en el nuevo modelo de relaciones laborales de Confebask?

-¿Qué sindicato va a estar en contra de que haya más información y más transparencia en la empresa? Lo que ocurre es que hoy en día eso es ciencia ficción. Ese es un modelo de gestión para relativizar el valor de la negociación colectiva y de los sindicatos. La patronal busca seguir aprovechando la reforma, continuar con el bloqueo de la negociación colectiva y mejorar su imagen ante la opinión pública.

La patronal ha movido ficha. ¿Qué pueden hacer los sindicatos para salvar los convenios?

-La patronal no tiene voluntad de llegar a acuerdos. Ve que hay dos sindicatos que no apuestan por la negociación sectorial y eso le fortalece y le lleva a posiciones duras. Con el bloqueo de ELA y LAB dar salida a los convenios en mayoría es complicado. Lo primero sería tener un mínimo común sindical, y las cosas van en otro sentido, y un acuerdo para garantizar la prevalencia de los convenios de Euskadi y para desbloquearlos.

ELA y LAB acusan a CCOO y UGT de firmar en Madrid convenios que impiden negociar en la CAV.

-¿Están dispuestos ELA y LAB a firmar un acuerdo de estructura que otorgue prevalencia a los convenios vascos? Si están dispuestos, que pongan fecha y hora. Si no, que no aburran más y digan que la negociación sectorial en Euskadi se va al hoyo porque ellos la han enterrado. Llevan 20 años queriendo privatizar la negociación colectiva llevándola a la empresa. Ahora ponen el puñal en la mano del convenio estatal para que parezca que es el que ha matado la negociación en Euskadi. Lo que no pueden pedir es que para mantener los convenios en Euskadi la gente en Cuenca esté sin convenio. ELA ha diseñado el final de la negociación colectiva vasca y LAB le acompaña. Quieren salvaguardar un convenio que no están dispuestos a firmar. Quieren salvar una momia.

¿Ha asumido LAB las tesis de ELA?

-LAB ya está teorizando sobre la negociación empresa por empresa y empieza a hablar de recomponer la unidad con ELA. Creo que en los próximos meses va a haber un acercamiento por un interés político. ELA quizás quiera jugar un papel, con ecos de la vía catalana, parecido al que jugó en Lizarra. LAB necesita oxigenar el entorno de la izquierda abertzale para hacer frente a la irrupción de Podemos con IU, que va a jugar un papel importante en Euskadi, mientras el PNV se mantiene incólume y prácticamente repite resultados.

Menciona la vía catalana.

-LAB daría oxígeno a Bildu frente a Podemos y ELA jugaría un papel de liebre en un proceso parecido al catalán, sería una Asamblea Nacional Catalana a la vasca. Todo en torno a una declaración política en la que se metería al país en un proceso de acumulación de fuerzas soberanistas para cambiar el eje de rotación de la política en Euskadi, donde el discurso de Podemos está impregnando a todas las fuerzas de izquierdas. Es una cuestión de hegemonías y me da la impresión de que ELA y LAB se quieren reservar otra vez un papel. Esto se llevaría por delante definitivamente la negociación colectiva. Siempre que ha habido unidad de acción la pieza de caza que ha pedido ELA ha sido que LAB renuncie a su modelo de negociación colectiva. El discurso de la estatalización les va a servir de excusa.

De cara al 26-J, la alianza entre Podemos e Izquierda Unida es la principal novedad.

-Es razonable. En una situación de desgaste de los partidos por el espectáculo de estos meses todo el mundo ha recompuesto las fuerzas. CCOO pide un cambio radical en las políticas y ese cambio requiere de un gobierno con estabilidad parlamentaria porque debe negociar en Europa los términos de la estabilidad presupuestaria. Si no se renegocia eso los márgenes de la política van a ser reducidos y la desafección entre la ciudadanía va a ser terrible. Hacemos un llamamiento a ir a votar. O hay una mayoría alternativa o habrá más recortes.

¿Qué es lo primero que debe hacer el próximo Gobierno español?

-Primero derogar la reforma laboral. Eso no es solo volver a la situación de 2010. Es rehacer un marco laboral que recupere los derechos, ponga en valor la negociación colectiva y apueste por la calidad del empleo. También hace falta un acuerdo amplio con otras fuerzas europeas para recomponer el modelo de gobierno en Europa. Y una tercera pata sería hacer una política fiscal ambiciosa, que ataque el fraude y mueva figuras como Sociedades, las rentas del capital y los tramos altos de IRPF.


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