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Ibon Salaberria Arquitecto

“Arquitectos y urbanistas hemos sido aliados de una manera de hacer ciudad;la han hecho ciertas élites”

Este profesor de la Escuela de Arquitectura de la UPV/EHU coordina el ciclo de conferencias ‘Ciudad y otras Políticas’ que se celebra en Donostia hasta hoy

Aitor Anuncibay Iker Azurmendi - Sábado, 4 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:12h

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donostia- ¿Qué supone Tabakalera desde el punto de vista social?

-Es una pequeña ciudad dentro de la ciudad. Hay que ver el efecto que puede tener a nivel de marca de turismo, cosa, desde nuestro punto de vista, criticable porque convierte la cultura en mercancía o genera que cualquier discurso sea una simplificación para vender el espacio en el que vivimos. Para contrarrestar eso proponemos que Tabakalera en sí mismo tenga todas las contradicciones y todas las posibilidades de una ciudad. Lo que no puede hacer es reproducir los errores que comete la producción de ciudad.

¿Qué errores se han cometido en ese dibujo de la ciudad?

-El primero es que el espacio público no es de todos, la ciudad obedece a un tipo de urbanización, simplemente capitalista. Eso hace que el espacio publico se convierta en un espacio institucionalizado con unas normas dirigidas a que la ciudad tenga un perfil determinado. En Donostia, los espacios públicos están más enfocados al consumo del turismo, eso está dejando atrás muchas situaciones personales y sociales bastantes graves que, aunque no las queramos ver, existen entre nosotros. Como decía el sociólogo Jean-Pierre Garnier, la única manera de hacer ciudad para todos es traicionando la pequeña burguesía en la que estamos instalados. Si no nos ponemos en la piel del otro, nunca será posible hacer una ciudad para todos. Ahora, la manera de hacer ciudad expulsa a muchas capas de la sociedad.

¿Qué elementos urbanísticos o arquitectónicos provocan esa expulsión?

-No son tanto las formas sino lo que tiene que hacerse antes de ellas. El problema es que en los últimos 50 años tanto los arquitectos como los urbanistas hemos sido aliados de una manera de hacer la ciudad. La han hecho ciertas élites. Antes de llegar al trabajo técnico de urbanistas y arquitectos tiene que haber procesos mucho más abiertos. Por lo tanto, la única manera es ponerse en la piel del otro.

Donostia resplandece por su turismo. ¿Eso está expulsando a muchos donostiarras de su propia ciudad?

-No solo en Donostia, incluso en pueblos guipuzcoanos cabecera de comarca se han encarecido sus centros. La fe que hay en Donostia con el turismo nos hace ponernos en marcos como Barcelona. Desde mi punto de vista, el diagnóstico político no es correcto. Se está tendiendo más a la cantidad y se está atendiendo a la presión de ciertos lobbys y no tanto a las necesidades de las personas. Por supuesto, Donostia nunca será Levante pero tampoco interesa que mucha gente que vive en la Parte Vieja esté harta de vivir ahí. ¿Cómo hemos llegado a ciudades donde solo vemos lo brillante y no entendemos ni siquiera cómo funciona por debajo, donde están las cloacas y la caja negra de la ciudad? ¿El marco incomparable es por el paisaje o más por la calidad de paseo y el hábito de que las personas se crucen? Hay muchas preguntas sin responder. Siempre las hemos derivado hacia el formato imagen porque es una política que se hace así desde hace más de 50 años. Se estetiza todo lo que reproduce lo político para simplificarlo y convertirlo en fetiche. A partir de ahí viene la mercancía y somos consumidores de nuestras propias ciudades. Toda esa manera de funcionar como ciudadanos o se revierte o acabaremos expulsados de nuestras ciudades porque serán los que pueden pagar quienes las pisen.

¿Existe el riesgo de que ese modelo de ciudad se reproduzca en Tabakalera?

-Hasta que el edificio no se ha puesto en marcha era muy fácil hacer una crítica más tranquila desde la periferia, pero ahora, desde dentro, la institución nos dice que puede revertir positivamente en su manera de funcionar y nos parece una oportunidad. Tabakalera tiene sus equipos de mediación, existe un conglomerado de personas, pero hay que estar alerta sobre la posibilidad de generar los mismos conflictos o contradicciones que genera la ciudad. Eso supone que una plaza como la de Tabakalera tendrá que verse sometida a debate.

¿Hacia qué concepto debe ir Tabakalera?

-Debería ser como una pequeña ciudad de ensayo continuo de lo que puede reproducirse luego en la ciudad, convertirse en un laboratorio para que luego tenga reflejo en la ciudad y en el territorio.

En todo caso, Tabakalera está generando un movimiento de gente tanto en su interior como en el exterior.

-Esa nueva conexión con el centro es importantísima y que haya actividad y densidad es interesante para un barrio, pero el riesgo es que se elitice el entorno. En todas las ciudades en las que se ha insertado un centro de cultura en un barrio ha sido para hacer operaciones urbanísticas. Creo que Egia tiene la oportunidad de mantener su identidad y Tabakalera me consta que sigue trabajando para que los errores cometidos en otras ciudades no ocurran en Donostia.

Hay ejemplos de ciudades europeas con barrios obreros, en los que se ha desarrollado una gran regeneración urbanística que ha acabado expulsando a sus habitantes.

-Eso es la gentrificación, que es aburguesar espacios populares y que funcionan. Muchas instituciones creativas generan eso, es decir, encarecen el entorno donde se inserta esa institución. Pero Egia tiene el suficiente carácter como para resistirse. El ámbito donde influye Tabakalera es Egia y se trata de generar herramientas para que los propios ciudadanos sean conscientes de que, desde el entendimiento de las diferencias, se generen espacios críticos y ver cómo cada uno puede construir su discurso.

charlas en tabakalera tabakalera

La institución como ciudad. Entre ayer y hoy el edificio de Tabakalera acoge un encuentro para reflexionar sobre el papel de ese edificio cultural dentro de Donostia bajo el título Ciudad y otras políticas V: la institución como ciudad.Los organizadores exponen que “Tabakalera esconde debajo de sus nuevas capas de reforma toda la complejidad y las contradicciones que proyecta la ciudad contemporánea”. Con esa premisa, hoy expondrán su punto de vista a partir de las 10.30 horas Jule Goikoetxea, Andoni Egia, Koldo Telleria y Leire San Martin. Tras ello, se abrirá un diálogo compartido con los asistentes.


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