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Tribuna abierta

Elecciones encadenadas en Euskadi

Por Josu Montalbán - Sábado, 4 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Un colegio electoral se prepara para las pasadas elecciones del 20 de diciembre.

Un colegio electoral se prepara para las pasadas elecciones del 20 de diciembre. (Foto: Pablo Viñas)

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Un colegio electoral se prepara para las pasadas elecciones del 20 de diciembre.

El chip de las mentes de los vascos va a sufrir un ‘shock’ entre junio y octubre, a pesar de la cercanía en el tiempo las circunstancias de ambas elecciones serán muy diferentes.

En un espacio de tiempo de solo cuatro meses van a tener lugar dos procesos electorales en la Comunidad Autónoma Vasca. El breve espacio de tiempo se complica aún más porque hace solo cinco meses se ha producido otro proceso cuyo resultado incierto y ajustadísimo ha puesto a los líderes políticos contra las cuerdas. El fracaso cosechado tras las elecciones generales del 20 de diciembre del año pasado también fue un fracaso en Euskadi, donde las fuerzas políticas de ámbito estatal han secundado el comportamiento de sus líderes nacionales y las fuerzas nacionalistas o independentistas han optado por no dar ni un solo paso en ninguna dirección. Da la impresión de que en el tablero vasco en el que se juega la partida electoral las fichas se están moviendo solas, empujadas por el aire que levantan los sondeos y las encuestas. Da la impresión de que a los líderes y a las direcciones de los partidos vacos les están moviendo los vientos procedentes del Estado. Da la impresión de que todos ejercen la cautela y, agazapados, esperan las oportunidades propicias que no responden tanto al buen momento por el que puedan pasar en base a sus méritos sino al descalabro que puedan sufrir los otros por los casos de corrupción o los escándalos de todo tipo.

Está claro que hasta el 26-J (fecha de las próximas elecciones generales) los líderes seguirán hablando de las mismas cosas que han venido hablando desde la campaña electoral correspondiente al 20-D. Las variaciones solo tendrán el componente oportunista que ha tenido el paso dado por Podemos e Izquierda Unida -“Unidos Podemos”-, que se han enlazado matrimonialmente en una unión de intereses muy bien calculada por Podemos pero bastante peor calculada por IU, que asistirá sin duda al principio de su agonía: no morirán los miembros de IU mejor ubicados en el escalafón actual del grupo ex comunista, pero se diluirán en las aguas turbulentas de Podemos, supeditados a las idas y venidas, imposiciones y caprichos del Gran Capitán. Unidos Podemos, que ha omitido el término “izquierda” de las tres palabras llamadas a darse la mano en la empresa (Izquierda, Unida y Podemos), solo ha conservado una de ella (Podemos), que será la repetida por quienes pidan el voto desde las tribunas de oradores en reuniones masivas y mítines electorales. Esta es la única incertidumbre, ver hasta qué nivel puede llegar la confluencia de intereses en que ambos han basado su proyecto.

Lo demás ya está más o menos controlado. Porque la derecha española mantendrá su nivel en votos y en escaños, pero las izquierdas siempre ponen un empeño excesivo en debatir con minuciosidad enfermiza las diferencias, aunque sean de escasa entidad, mientras desprecian la importante riqueza que suponen las coincidencias. En los comportamientos de las izquierdas y las derechas se produce un importante contrasentido. En las derechas apenas se discuten los liderazgos porque todos tienen claro cuál es el objetivo: alcanzar el poder. Mientras que las izquierdas discuten sin parar -líderes contra líderes-, para conseguir en primer lugar el liderazgo dentro de la propia izquierda que les pueda llevar al poder. Esa actitud tan escasamente práctica es la que hace decir a Pablo Iglesias y a Alberto Garzón que su acuerdo pretende el sorpasso o adelantamiento del PP, es decir de la derecha, omitiendo e ignorando que para que tal adelantamiento se llegue a producir será necesario un sorpasso previo -llamémoslo “sorpassito”-, mediante el cual adelanten al PSOE.

Esta es la absurda situación en que nos encontramos, tan absurda que ha llevado a los votantes a calcular las previsiones numéricas que adelantan las siempre interesadas encuestas en lugar de discernir entre las propuestas presentadas -que constituyen la esencia de la ideología de los partidos- para buscar las mejores para los ciudadanos. Los periódicos, que llenan sus páginas con los mismos asuntos, en los que se confunde los poselectoral y lo preelectoral en la tesitura actual, no cesan de hacer conjeturas que solo consiguen plasmar lo evidente: en seis meses casi nadie cambia su opinión, todos mantienen el sentido de su voto, por lo que el baile de escaños en que se fundamentará la futura estructura de la Cámara de los Diputados se asemejará mucho más a un pacífico tango, comparada con la anterior, que a un ajetreado rock and roll.

Si este es el panorama que se dibuja, ¿cabe esperar alguna actitud nueva, más concienzuda y constructiva que la mostrada por los líderes tras los resultados del 20-D? De nuevo no nos queda otra salida que esperar los acontecimientos. La clave está en quién protagonizará el sorpasso al PP, si ha de ser el PSOE o será ese engendro surgido del interés que se va a llamar Unidos Podemos. Como el número de escaños no va a ser suficiente ni en las izquierdas ni en las derechas, para asegurar un gobierno fuerte habrá que volver a negociar el futuro, en unos casos para acordar el nuevo tiempo con buenas intenciones, y en otros con la intención tan artera como fundamental de hacer negocio. Para alcanzar la meta habrán de ser necesarios los escaños de las minorías -regionalistas, nacionalistas e independentistas- siempre dispuestas a intercambiar favores muy diversos.

Y ahí entramos en otro campo, igualmente importante, en nuestra comunidad autónoma. En el otoño serán las elecciones vascas para las que las encuestas se muestran dubitativas. Sin embargo, bien se ve que el espacio que piensa ocupar Podemos en Euskadi se va a encontrar demasiado lleno. El desmedido afán por fichar a la juez Garbiñe Biurrun para competir contra Otegi ha quedado en agua de borrajas tras la renuncia lógica de la juez que, me aventuro a adivinar, ha respondido al secundario papel que la esperaba sometida a una dirección de Podemos en Euskadi que no va a decidir siquiera el color del papel que cubrirá las paredes de los despachos de su sede. El chip de las mentes de los vascos va a sufrir un importante shock entre junio y octubre, porque a pesar de la cercanía en el tiempo van a ser muy diferentes las circunstancias que rodeen a ambas elecciones. Serán diferentes los discursos, los programas, las consignas y los eslogans. Serán diferentes los discursos aunque vayan dirigidos al mismo fin, como es la obtención de la mayoría de los votos. Y serán diferentes las intenciones de buena parte de los votantes aunque depositen en la urna las mismas papeletas. ¿Perseguirá Podemos en Euskadi el mismo sorpasso que pretende en España? En Euskadi no precisa de ningún sorpassito intermedio, por lo que su adversario (“enemigo” para algunos) será el PNV, pero si necesita cómplices para desbancarles, ¿a quién recurrirá? Podemos se mueve bien en las contradicciones, le sirven todos con tal de que voten, igual los rotos que los descosidos, los virtuosos o los desvirtuados… Puede darse la paradoja de que precisen los apoyos de los diputados del PNV en el Congreso de los Diputados y tres meses después combatan al PNV, a brazo partido, para destronarle en las elecciones al Parlamento Vasco.

Ocurre que cuando la esencia de un programa político es la urgente conquista del poder, a cualquier precio, caben estas situaciones que solo pueden resolverse en el diván de los siquiatras.

En las derechas apenas se discuten los liderazgos porque todos tienen claro cuál es el objetivo: alcanzar el poder. Mientras que las izquierdas discuten sin parar para conseguir en primer lugar el liderazgo


Está claro que hasta el 26-J (fecha de las próximas elecciones generales) los líderes seguirán hablando de las mismas cosas que han venido hablando desde la campaña electoral correspondiente al 20-D


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