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willy toledo, actor

“El rey ha sido siempre un pelele del sistema”

Alberto San Juan, Luis Bermejo y Willy Toledo llegan mañana (21.30 horas) al centro cultural Bastero de Andoain con ‘El Rey’, una propuesta que va más allá de la versión oficial del reinado de Juan Carlos I

Una entrevista de Amaia Rodríguez Oroz - Jueves, 2 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Willy Toledo y Alberto San Juan presentan ‘El Rey’, en el Social de Basauri

Willy Toledo y Alberto San Juan presentan ‘El Rey’, en el Social de Basauri

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Willy Toledo y Alberto San Juan presentan ‘El Rey’, en el Social de Basauri

donostia- El Reyes una disección de la trastienda del reinado de Juan Carlos I. ¿Desde qué punto de vista se aborda la vida del monarca en esta obra teatral?

-La idea es hacer un repaso de la historia no oficial de la Transición a través de la figura del rey. Nuestras intenciones son esclarecer los aspectos oscuros que nos han contado de la Transición y los aspectos directamente falsos que nos han contado de la misma, a través de una figura fundamental en el sostén de esta farsa que nos han contado, desde la muerte del dictador hasta los primeros gobiernos de Felipe González.

Entonces, ¿es un intento de cuestionar radicalmente la verdad oficial?

-Por supuesto. Hemos estado muchos meses investigando en todo lo que se ha publicado y la idea es recopilar una serie de información que no por no haberse difundido no es cierta, sino que la gran mayoría de cosas que se dicen en la función están sacadas de publicaciones de los implicados y los protagonistas de esa Transición. Es intentar cuestionar y mostrar la versión que otras personas han dado sobre esa Transición.

La versión que proponen, ¿es una ficción basada en la realidad?

-No sé si en la realidad, porque tampoco pretendemos tener la razón ni propagar la verdad en mayúsculas. Simplemente, recopilar otras versiones que se han dado y plasmarlas en una obra de teatro llena de ficción, por supuesto, porque hay muchos encuentros, como el que se dio en 1948 entre Franco y don Juan de Borbón en un barco en San Sebastián. Sabemos que sucedió ese encuentro pero no sabemos de qué se habló, con lo cual todos los diálogos de ese encuentro son completamente inventados. Hay un poco de todo.

Con un elenco como Alberto San Juan, Luis Bermejo y usted mismo, ¿qué trato se le da a la figura del rey? La crítica dice que es mucho más humana de lo que se esperaría en un principio.

-Es que tenemos la convicción, y creo que los hechos lo demuestran, de que el rey Juan Carlos ha sido un instrumento, una herramienta en manos de los intereses del sistema. Cuando lo han necesitado lo han aupado al poder y lo han puesto de Jefe de Estado durante 40 años, y cuando han dejado de necesitarlo porque su figura era perjudicial para los intereses del sistema le han obligado a abdicar y le han sacado del puesto. Creemos que el respeto que ese sistema le ha brindado es nulo, ha sido simplemente un pelele en sus manos, y nosotros pretendemos retratar a un ser humano, con sus miserias y las poquísimas grandezas que hemos encontrado, pero es un ser humano en cualquier caso y así lo hemos tratado. Un tipo que ha conocido la miel del éxito y del triunfo, según ellos lo miren, y que de la noche a la mañana se ve apartado en un rincón y que no entiende bien qué es lo que ha podido hacer mal, qué ha hecho que él, que siempre aplaude de la misma manera, de la noche a la mañana haya pasado a ser un apestado que no aparece en ningún acto público. Ni siquiera le dejaron asistir al acto de coronación de su hijo. Y también es un tipo al que a los ocho años mandaron a Suiza, donde nadie fue a visitarle. Luego lo metieron bajo la estricta mirada del caudillo, de Millán-Astray y esta panda de ultraderechistas asesinos. En fin, hay que sobrevivir a eso, ¿eh? Por eso pretendemos retratar a un ser humano, cosa que creemos que el sistema no ha hecho.

Así que, como dice, sobre el escenario se verán algunas luces pero muchísimas sombras del monarca...

-Son sombras que cualquier persona mínimamente informada del tema ya sabía. Las corruptelas de Juan Carlos, las comisiones que ha cobrado a lo largo de estos años del petróleo saudí, el desembarco de Felipe González y el rey en Latinoamérica... Son cosas que todos hemos oído, que se han publicado, pero de manera muy dispersa. Cuando se recopila toda esta información y se plasma en una hora y media de teatro, la cosa impacta más.

¿Se siente cómodo interpretando a Felipe González?

-Es probablemente uno de los mayores retos que se me han planteado en mi carrera, porque siento un desprecio especial por ese caballero. Como actor, a la hora de interpretar a cualquier personaje, hay que defenderlo y aceptar sus postulados. Aceptar a los personajes tal y como piensan, y para mí es un reto trabajar ese personaje y defender las ideas que él defiende.

Los escenarios a los que han subido con esta obra teatral, ¿les han dejado buenas sensaciones?

-Estamos felices y sorprendidos por el exitazo que está teniendo la función entre el público, no solo en Madrid, sino en toda la gira. Estamos llenando todos los teatros y estamos muy contentos, aparte de que como actores disfrutamos muchísimo con esta obra.

Después de dar un repaso a toda su vida, ¿cuál cree que es el legado que ha dejado Juan Carlos I?

-Digamos que ser un icono del estado ultraderechista y corrupto en el que estamos viviendo.

¿Por qué cree que es necesario crear hoy en día un debate sobre el papel que tiene la monarquía, tal y como lo hacen con El Rey?

-Creemos que es necesario repasar nuestra historia siempre, ya sea la Transición o lo que sea. Dice Emilio Silva (presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica) que el silencio sobre nuestra propia historia ha sido política de Estado en nuestro país. Y continúa siéndolo. La historia la escriben los vencedores, y los vencedores de la Transición fueron los mismos que construyeron la dictadura de Franco, con lo cual la historia que se nos ha contado es la que a ellos les ha interesado. Es necesario siempre, sobre todo en un país tan revisionista de la historia como es el nuestro, repasar nuestra historia más reciente, que ni más ni menos ha dejado el país que en este momento estamos sufriendo. ¿Cómo no va a ser necesario eso? Es imprescindible, es urgente para saber por qué estamos aquí y para señalar a los responsables. En este país, todos los responsables, los asesinos y los monarcas han muerto en sus camas, como el señor Manuel Fraga, que en cualquier otro país habría sido juzgado por delitos contra la humanidad. Esa es la triste historia de nuestro país.

Una pregunta más personal. ¿Ha cambiado mucho el Willy Toledo de hoy del que encarnaba al Ríchar de 7 vidas?

-He cambiado por lo mismo que cualquier ser humano cambia en su vida. ¡Afortunadamente he cambiado ciertas cosas! Pero sigo siendo prácticamente la misma persona, solo que con una experiencia de 15 años más.

Entonces, ¿su opinión se ha vuelto más crítica que antes o simplemente es que la proyecta más?

-Ambas cosas a la vez. Evidentemente, cuando vas cumpliendo años vas cumpliendo con días y horas de investigación, de toma de conciencia política, de entendimiento de la situación, y lo que pretendo es no quedarme en la superficie, sino buscar, investigar y rascar, porque tengo mucho interés por entender el mundo en el que estamos viviendo y quiénes son los responsables de lo positivo y lo negativo que vemos todos los días. Pretendo ser cada día más crítico, creo que es nuestra obligación, y en esas estoy.

Pero expresar su opinión, en ocasiones, le ha traído problemas en cuanto a lo laboral...

-Hablando en plata, a mí me han vetado, me han prohibido mi derecho a trabajar en este país, tanto en la televisión como en el cine. Cada vez que a mí se me ha propuesto para un trabajo, la respuesta ha sido que cualquier otro, menos yo. Hace cinco años que no puedo trabajar en este país, si excluimos Amantes pasajeros, la película que hice con Pedro Almodóvar, porque a él nadie le va a decir con quién tiene que trabajar y con quién no. En este país me tienen prohibido trabajar. En esta democracia tan perfecta que nos han construido, el demonio soy yo, que digo lo que pienso libremente, y ellos, los que me han prohibido trabajar, son los salvaguardas de la democracia. Hay una caza de brujas y yo soy una de ellas.

¿Qué opina de que algunos compañeros de profesión como Imanol Arias, a quien tanto criticó en su día, se hayan visto envueltos en la polémica de los papeles de Panamá?

-Entre otras cosas, se me ha vetado trabajar en mi país porque hace ya unos años que denuncié a compañeros de profesión, y uno de esos fue Imanol Arias. Solo tengo una cosa que decir: el tiempo pone a cada uno en su sitio. Y probablemente el señor Imanol Arias continuará trabajando y llevándoselo crudo de dinero público y probablemente yo seguiré condenado al paro forzoso. Así funciona este país, si tú no eres un trepa, un chorizo, un ladrón, no vas a llegar a ningún lado. Y si eres crítico y consecuente contigo mismo, te vas a la mierda y al paro. El premio en este país es para los corruptos y el castigo, para quienes lo denunciamos. Ha sido así siempre y así será siempre.

La última polémica en la que se ha visto inmerso han sido unas declaraciones en las que se “cagaba en los muertos” de Manuela Carmena. ¿Se arrepiente de sus palabras?

-Ya lo he dicho alguna vez, yo nunca me arrepiento de nada. No me arrepiento ni de mis mayores cagadas, porque soy ateo cerrado y los sentimientos de culpa no van conmigo y porque tropezar y meter la pata me ha servido para aprender. Hace poco dije en una entrevista que me equivoqué cagándome en los muertos de Carmena porque personalizar en ella lo que es toda una estrategia estatal para enterrar nuevamente la Memoria Histórica no es una cuestión exclusiva de Manuela Carmena, sino de todo un sistema. Ya pedí disculpas, y lo que tendría que haber dicho es que si vosotros os cagáis en nuestros muertos, nosotros nos cagaremos en los vuestros. Por otro lado, ella es corresponsable de esta política de silencio que se ha llevado a cabo, entre otras cosas porque unos compañeros suyos del despacho de abogados fueron asesinados por aquellos a los que ella está ayudando a indultar.

También causó mucho revuelo un comentario que hizo sobre el significado de la Fiesta de la Hispanidad y el 12 de octubre, que le ha convertido en el enemigo de más de un aragonés.

-Entre las muchas especificidades que tiene este país, una de ellas es que todavía seguimos adorando a un trozo de madera esculpido, a lo que llaman Virgen. Están en su derecho. Si para ellos el hecho de que la Virgen del Pilar sea la patrona de la División Azul y que todos los años se hace una ofrenda por parte de este ejército fascista y a nadie le molesta, están en su derecho. Si lo que les ofende es que un actor, un ciudadano, se cague en la utilización de la religión para someter al pueblo, ellos sabrán lo que hacen. Por mucho que les joda, seguiré haciéndolo hasta que me muera. Es más, si alguien se caga en la Virgen del Pilar son los zaragozanos (ríe).

Se acercan las elecciones generales. ¿Cómo ve el panorama político en general?

-En mi opinión estamos viviendo una segunda Transición, con nuevo rey incluido. Independientemente de las intenciones que tenga mucha gente dentro de los nuevos partidos, en mi opinión las intenciones que tiene el poder, que son los que al final acaban mandando siempre, el nivel de indignación había llegado a tal extremo en este país que había que rebajar la tensión de alguna manera. Al contrario que el PSOE, Podemos no ha nacido manipulado e instrumentalizado desde un principio, pero sí que es verdad que la aparición de Podemos ha servido al poder para vaciar las calles. Y esto no es una opinión, esto es un hecho empírico, porque las calles ahora están vacías y antes estaban llenas. No creo que la intención de los podemitas sea esa, pero creo que el poder, con la instrumentación tan potente que tiene, ha abierto la olla a presión y el tiempo les está dando la razón. Ahora todo el mundo está pensando que a ver si llegan los nuestros al poder, mientras se quedan en sus casas tranquilamente, confiando en las instituciones burguesas para mejorar la calidad de vida de la clase obrera. Creo que es una fantasía mil veces repetida y mil veces fallida. Dicho todo esto, yo voy a votar a la confluencia entre Izquierda Unida y Podemos, porque no me queda otra, es elegir entre votar a un cáncer terminal o un cáncer menos virulento.

en corto

Texto y dirección. Alberto San Juan.

Intérpretes. Alberto San Juan, Luis Bermejo y Willy Toledo.

Fecha y lugar. Centro cultural Bastero de Andoain. Mañana. 21.30 horas.

Sinopsis. ¿Qué papel ha jugado la monarquía en España en los últimos 40 años? ¿A qué fines ha servido? ¿Cuáles son los objetivos de la monarquía española para las próximas décadas? El Rey es una ficción cuyo personaje central se llama Juan Carlos I. Un hombre que, en el epílogo de su vida, cae de la cima al sótano, al menos, simbólicamente. Un hombre que, al parecer, ya no sirve. Aunque sirvió mucho. Pero, ¿para qué? ¿Para quiénes? Otros personajes de este relato completamente libre son Don Juan de Borbón, Francisco Franco, Chicho Sánchez Ferlosio, Henry Kissinger, Adolfo Suárez o Felipe González.


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