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El sector del tabaco se moviliza

Las cenizas del imperio

El sector del tabaco se moviliza en el Estado ante lo que interpretan como un escenario “de amenazas constantes”. La venta de cigarrillos se coloca en mínimos desde que existen datos

Un reportaje de Aner Gondra - Lunes, 30 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:11h

Un hombre pisa una colilla.

Un hombre pisa una colilla. (Jose Mari Martínez)

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Un hombre pisa una colilla.

Dicen que allí donde hay brasas, todavía puede volver a resurgir el fuego. A eso se agarra la industria del tabaco en España, preocupada por lo que señala como un escenario hostil para los fumadores. Este mes ha entrado en vigor la directiva Europea de Productos del Tabaco y, aunque el Estado español no ha adecuado a ella su reglamentación pese a saberse desde hace dos años que se aplicaría, profesionales de todo tipo han comenzado a organizarse y unificar sus fuerzas para salir en defensa del tabaco. En plena guerra antitabaquista salen a primera fila los problemas de salud derivados del tabaco y el derecho a vivir en espacios sin humos. Ahora, con los colectivos que esgrimían su derecho a elegir fumar y con las grandes empresas tabaqueras, se alía un nuevo colectivo: la Plataforma del Tabaco.

Está dando sus primeros pasos, ya que nació en abril. Pero ya tiene un portavoz, Lucas Fernández, quien ha movido ficha tras “diez años recibiendo malas noticias”. Es uno más entre las 61.000 personas que en España trabajan diariamente en el sector del tabaco. Estanqueros, transportistas, productores, negocios de vending... Todos han visto en los últimos tiempos cómo su negocio tenía que amoldarse a las leyes antitabaco. “Los grupos de presión siempre le dan una vuelta de tuerca más al contexto”, se lamenta Fernández, “y las leyes tampoco ayudan al sector. Todo lo contrario, cada vez hay más presión y ponen más énfasis en acabar con esta historia”.

Toda normativa antitabaco nace para paliar un problema sanitario que nadie pone ya en duda. O casi nadie. El 13 de junio de 2005 en el Congreso compareció quien era secretario general de la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, Miguel Ángel Torinos González para, entre otras cosas, declarar que “el tabaco por sí mismo no causa ninguna enfermedad, es un factor de riesgo junto con otra serie de factores, que al final devienen en una enfermedad”. Lucas Fernández, con los pies más en el suelo, lamenta que las normativas vigentes no estén funcionando para conseguir sus objetivos principales: “El problema es que las medidas que ponen en marcha no están consiguiendo que se reduzca el número de fumadores, sino que se está fomentando el crecimiento del contrabando y el comercio ilícito. Eso sí que es más grave, porque es una pérdida de recaudación fiscal. En el año 2004 prácticamente no existía tabaco de contrabando en España y en los últimos años supone ya el 12% del total de ventas. Eso implica una pérdida de recaudación fiscal de 1.015 millones de euros”.

A la Plataforma del Tabaco, como era de esperar, le preocupan más las cuentas de su actividad que el impacto que esta pueda tener en la salud de la sociedad. Duele que en los últimos 20 años han cerrado más de 5.000 estancos, pasando de 18.000 a 13.000. Duelen los robos que sufren semana sí y semana también. “Más que las joyerías”, se lamenta el portavoz. Y les duele, como a todo hijo de vecino, la presión de las inspecciones de Hacienda, más estrictas en los últimos tiempos. “Si hay un fraude, alguien lo tiene que pagar. Eso no lo discute nadie”, explica Lucas Fernández, “pero es todo un contexto de circunstancias negativas.

La economía de los estancos no va bien y esta es una industria muy interrelacionada. Si el estanco estornuda, el sector se constipa. De las 61.000 personas que forman esta cadena de valor en la industria, 33.000 las aportan los estancos. Si cierran estancos, se produce un efecto en cadena, un incremento por las prestaciones de desempleo, un descenso de las cotizaciones a la Seguridad Social, IRPF, Sociedades, proveedores de estancos, fabricantes de máquinas de tabaco, productos para fumadores, asesores externos que subcontratan los estancos como asesorías, contables, etcétera”. Recuerda Lucas, además, que cuando se cierran puntos de venta “quien lo tiene más fácil para llegar y ocupar esos vacíos son las mafias que hay alrededor del contrabando”.

urge un nuevo reglamentoLa gota que ha colmado el cenicero y que ha provocado el nacimiento de esta Plataforma del Tabaco ha sido la actitud del Comisionado para el Mercado de Tabacos, un órgano regulador adscrito al Ministerio de Hacienda, que en los últimos meses ha incoado una serie de expedientes a estancos con sanciones de 120.000 euros, toda una condena a la bancarrota. “Se han basado en una interpretación subjetiva de unos contratos que existían en el mercado desde hace 20 años, que eran unos contratos de cesión de información de venta entre fabricantes y estancos”, explica Lucas Fernández, “ha empezado a sancionar con 120.000 euros aplicando en su grado mínimo una infracción tipificada como muy grave. Empezó en febrero y ya se han comunicado cerca de 75 expedientes a estancos, por lo que se ha generado una alerta y un estado de psicosis”. El portavoz señala que semejante sanción por cobrar supuestamente un contrato de 700 o 1200 euros es “totalmente desproporcionada”.

Ante semejante escenario los estanqueros han creado la Plataforma del Tabaco con el anhelo de poder emitir un mensaje a todo el sector: “Queremos aunar a todos los miembros de la cadena de valor de la industria del tabaco para decirles que por estos derroteros vamos a acabar mal”.

Esta alianza pretende aunar figuras con intereses contrapuestos. “No tiene nada que ver la problemática de Philip Morris con la de un estanco en Zumaia”, reconoce Lucas Fernández, “no se parecen en nada, pero vamos a ver si conseguimos aparcar todas las diferencias que nos desunen y encontrar un mínimo común para conseguir que este sea un negocio rentable dentro de 20 años”. El principal objetivo es modernizar el actual reglamento que rige el sector, que según el portavoz es totalmente obsoleto: “Es del año 98 y no tiene ningún sentido porque los tiempos han cambiado mucho. El negocio ha evolucionado, las leyes han cambiado y nuestro reglamento sigue siendo exactamente el mismo. Nosotros lo que proponemos es un cambio de reglamento que aporte seguridad jurídica. La ley hay que cumplirla y nosotros, más que nadie, lo sabemos. Pero tiene que haber un reglamento con cierto sentido común”.

Para ello quieren reclutar a las 61.000 personas que se ganan la vida en el sector español del tabaco. En solo un mes han conseguido representar a 3.100 personas, pero esperan multiplicarse en las próximas semanas. “Nos faltan fabricantes, queremos que se unan. Ellos quieren formar parte, pero hay un artículo de la ley que plantea dudas sobre si pueden hacerlo o no y quieren consultar al Comisionado antes de mover ficha”, relata el portavoz de la Plataforma del Tabaco. Lucas Fernández recuerda que todos forman parte de la industria y que, si cada uno hace la guerra por su cuenta, “le hacemos un flaco favor al futuro del sector”. Por eso demandan un reglamento que les permita “desarrollar el sector y seguir trabajando en una línea dentro de la legalidad, con rentabilidad, tranquilidad y esa vocación de permanencia que necesitamos todos”.

menores y contrabandoLa Plataforma del Tabaco busca también consenso y estabilidad en los temas polémicos que rodean a su actividad, como son el acceso de los menores de edad al tabaco o el comercio ilícito. Lucas Fernández tiene claro que si hay algo que, precisamente, garantiza el no acceso de los menores al tabaco, son los estancos. “Somos los garantes de que el tabaco no se venda a menores”, asegura, “somos absolutamente estrictos en el cumplimiento de la ley. Nunca verás un estanco vendiendo tabaco a menores. Eso, sin embargo, no se puede controlar en el mercado ilícito”.

El contrabando supone el 12% del total de ventas de tabaco en España. “Hay que acabar con eso”, advierte el portavoz, “y volver a niveles de 2004, donde el contrabando era algo testimonial”. Ese año España vivió su máximo histórico en número de cajetillas vendidas: 4.663 millones. En 2014 solo se vendieron 2.340 millones de cajetillas. El problema del contrabando, aun siendo generalizado en todo el Estado, es más palpable en el sur. En provincias como la de Cádiz se cuentan por cientos las familias que tratan de sobrevivir al desempleo haciendo negocios con tabaco ilegal. “En el sur la gente sigue identificando al hombre que vende tabaco en la calle con un pobrecito que necesita para comer”, se lamenta Lucas Fernández, “pero detrás de eso están las mafias organizadas de contrabando que se llevan todo el pastel. Mientras no haya una conciencia social de que el contrabando nos hace un flaco favor a todos, es complicado solucionarlo”.

El mercado ilícito no es un problema exclusivo de España y a nivel europeo ya se están tomando medidas para acabar con él: “El comercio ilícito va ligado al precio del tabaco. En Gran Bretaña, por ejemplo, el paquete vale diez libras de media y las cifras del contrabando son aún mayores. Esta lucha se hace a través de las autoridades y de la concienciación social”.

¿Y cuál es la mejor legislación en asuntos de tabaco? ¿Cuál es entonces el país a imitar? Fernández sorprende señalando España como un país puntero en la materia. “Si hay algún país en el que la legislación, en materia de comercio minorista, sea referente, posiblemente sea España. Lo que pasa es que el reglamento está totalmente obsoleto y hay que proporcionar las sanciones a las presuntas infracciones, hay que desarrollar el sector para que siga funcionando en el futuro. Está claro y es lógico que hay que tener un reglamento estricto y una legalidad como la que hemos tenido. Pero con unas reglas de juego que sean inequívocas. Ahora mismo hay criterios subjetivos”.

Los datos

contrabando

12%

Es el porcentaje del tabaco vendido en España que corresponde al mercado ilícito. Esto hace que el Estado recaude 1.010 millones de euros menos, el 7,5% de los ingresos presupuestados en 2014.

precio

79%

Es el porcentaje del precio de una cajetilla de tabaco que corresponde a impuestos. La industria del tabaco se reparte el 21% del PVP.

ventas

54%

Es lo que ha bajado la venta de tabaco desde 2005. Las cifras de 2015, las más bajas desde 1995. Aún así representa el 1% del PIB.


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