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“Soy testarudo, nunca me rindo”, dice Nibali

El siciliano, que logra su segundo Giro, reconoce que llegó a pensar que “todo estaba perdido”

Domingo, 29 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:12h

donostia- Dicen que las grandes victorias son las de los vencidos. Laureles inesperados. En Apeldoorn, Holanda, donde floreció el Giro, todos pensaban en Nibali, en su idilio con la carrera italiana, hasta que al siciliano se le reviró la carrera de mala manera y salió apaleado. Entonces, el siciliano se tumbó en el diván de las dudas. Sus piernas no respondían a sus deseos, como si fuesen suyas. “Es cierto que llegué a pensar que todo estaba perdido”, reconoció Nibali, obligado a un remonte excepcional en el aliento final de la carrera. Cuarto en la general, el líder del Astana, tuvo que limar más de cuatro minutos de desventaja en apenas dos días. Una par de dentelladas le bastarón al Tiburón de Messina. Primero engulló a Kruijswijk, laminado por una caída. Ayer destempló a Esteban Chaves, sin fuerza, vacío, deshabitado.

El impulso de Nibali prendió desde su caracter de campeón, desde esa capacidad tan suya de no plegarse y encoger los hombros. “Soy muy testarudo y nunca me rindo. El año pasado en el Tour tuve malos días, pero yo siempre trato de volver”, argumentó Nibali, que hoy se paseará entre Cuneo y Turín para festejar su segundo Giro. El repunte de Nibali, su alzamiento, lo fijo en los Alpes, sepultura de Chaves y Kruijswijk, rearme del siciliano, fascinante en los dos capítulos alpinos. “Creí que algo podía cambiar en la última semana”, señaló el italiano, con tanta fe como ciclismo en un Giro que definió “loco, difícil, agotador para mí”. “Empecé como favorito y sentí toda la presión. Tenía mucha responsabilidad sobre mi espalda, pero he dado un gran espectáculo, así que estoy feliz”, consideró el campeón, a una etapa de homenaje, la del cierre, el día en el que alzar su segundo laurel rosa.

Con ese premio soñó Esteban Chaves, a la intemperie en Sant’Anna di Vinadio después de perder contacto en la Lombarda, donde Nibali atacó con toda la pirotecnia. El colombiano, por vez primera en el podio del Giro, asumió la derrota sin coartadas. “Estoy bien de salud. No tengo excusas. No tenía las piernas y esto es normal. Fue una carrera de 80 horas y 3.000 kilómetros y no hay que poner excusas”, analizó Chaves, que estará acompañado por Valverde, tercero en el Giro de su bautismo. “Estoy contentísimo. Yo creo que ya se me ha visto cuando he alzado de esa forma el puño en meta. Parecía que había ganado yo. Lo teníamos difícil, pero hemos hecho terceros”. - C. Ortuzar


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