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Matxalen Ziarsolo jugadora del bera bera

“Aún no me imagino en la grada viendo al equipo”

Matxalen Ziarsolo (Ermua, 34 años) pone hoy, en el partido ante el Alcobendas en Bidebieta, punto final a una brillante trayectoria de tres lustros en el Bera Bera

Néstor Rodríguez Gorka Estrada - Sábado, 28 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:13h

Matxalen Ziarsolo

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Matxalen Ziarsolo

donostia- La extremo vizcaina quiere poner el broche a su carrera deportiva con la Liga, que supondría su 14º título, los mismos que el Bera Bera. Atrás quedan 1.423 goles, tres graves lesiones superadas, una Champions... es el legado de la capitana, una jugadora sin la cual se hace difícil imaginar al equipo donostiarra.

¿Cómo está llevando la semana?

-Estoy entrenando con ganas, porque quiero jugar algunos minutos. Está la liga en juego. No quiero pensar en nada salvo en estar concentrada en el partido. Hay que ganar y luego celebrar el título.

Después tendrá su momento.

-Sí. Vendrá la familia, los amigos... será bonito verlos a todos, pero está el título en juego, así que por ahora hay que pensar en eso.

¿Cuándo decide que va a dejar el balonmano profesional?

-Ya el verano pasado cuando firmé estaba con la duda de si sería mi último año, y esta temporada ya más o menos desde el principio sabía que iba a ser la última. Cuando me lesioné, me propuse recuperarme para jugar, porque sabía que era el final.

¿Por qué lo deja?

-Son muchos años jugando. Hemos ganado ligas y copas, había empezado el año anterior a trabajar y quería empezar una etapa. El balonmano de alto nivel es muy bonito, pero muy sacrificado, dedicas muchas horas, tu tiempo libre, todo el tiempo tienes que dar lo mejor de ti. Tenía ganas de dejarlo. He disfrutado un montón, pero también quiero disfrutar de otras cosas.

Las lesiones la marcaron de joven.

-Sí. Me rompí los dos cruzados, una rodilla con 18 años y la otra con 23. Fue duro salir de una lesión larga y tener otra. Con la lesión de este año tenía la experiencia de saber lo que es y las dificultades que conlleva.

Ha aguantado bien muchos años pese a esas dos rodillas operadas.

-Sí, con altibajos y cuidándome las rodillas mucho. Al final he jugado a buen nivel muchos años. Cuando te lesionas de gravedad, no sabes cómo vas a salir o cómo te vas a recuperar. El cuerpo se desgasta, el balonmano de élite es duro.

Es de Ermua, aunque guipuzcoana ‘adoptada’. ¿Cuándo empieza a jugar?

-Viví en Ermua hasta los 18 años. De pequeña me gustaba el deporte y probé varios, pero en Ermua se jugaba bastante a balonmano. Empezamos en la ikastola y hasta ahora. Nos llamaron en juveniles a otra chica y a mí, se nos plantea la posibilidad de venir a Donostia, jugar y estudiar una carrera. Fue una buena opción.

Es mujer de un solo club: sus quince años de profesional los ha pasado en el Bera Bera.

-Sí. He pasado muchas etapas, tanto mías como del club. Estás en el mismo club, pero siempre tienes objetivos nuevos y algo por lo que luchar. He estado bien todos estos años.

¿Le queda la espina de no haberse marchado el extranjero o de probar en otro equipo?

-No, no. En el momento, piensas en otras posibilidades, pero ahora no me queda ninguna espina. Estoy a gusto con lo que he hecho. He disfrutado todos estos años.

También es bonito pasar a la historia de un club.

-Sí, sí. Nunca hubiera pensado que iba a estar tantos años y que íbamos a conseguir tantas cosas. Ni se te pasa por la cabeza.

Dijo el día que anunció su despedida que los mejores momentos fueron la primera Copa (2007) y la primera Liga (2013).

-Todos los títulos son buenos, pero la primera Copa fue la que nos puso en el panorama deportivo guipuzcoano, antes éramos casi unas desconocidas. También a nivel de toda España, porque antes solíamos ser las cuartas, las quintas... . Nos plantamos en la final y siempre digo que es el título más bonito porque era el menos esperado. Era una ilusión, no un objetivo. También fue especial la primera Liga. El año anterior habíamos sido segundas, pero el Itxako se desintegró y estábamos ahí un par de equipos que podíamos ganar. Teníamos la oportunidad y la aprovechamos. El título de Liga es el premio a la regularidad.

Ha estado en todos los títulos. ¿Seguirá el Bera Bera ganando sin usted?

-Claro que sí, seguro. Le decía a Jacinto, el chófer, que el año que viene me va a pasar en títulos.

¿Qué supone un título? ¿Una recompensa al trabajo?

-Sí. Lo disfrutas y lo celebras. Son momentos de alegría. Pero igual has trabajado lo mismo y quedas segundo, o tercero, o séptimo. A veces el deporte no es justo, solo gana uno.

¿Por qué cree entonces que el Bera Bera ha ganado tantos títulos en los últimos años?

-Cuando ganas una vez, parece que te piden ganar la siguiente. Nos dicen: “Ganáis la liga seguro”. “Oye, que jugamos contra el cuarto”. Hay que apretar mucho, entrenar mucho, sabes que tienes que estar muy bien siempre porque no puedes perder casi ningún partido. Este año perdimos dos partidos en octubre, pensábamos que igual nos acababan pesando, pero hemos llegado bien a final de temporada, abril y mayo han sido nuestros mejores momentos de juego.

Momentos duros habrá habido.

-¿Míos? Muchos. Todos los años alguno. Esta última temporada estar tres meses con muletas, cuando estás acostumbrada a hacer deporte todos los días... no sabes si vas a volver a jugar. Pero la memoria es selectiva y te quedas con lo bueno.

¿Cuál es la labor de una capitana?

-Realmente no sé. Intentar que haya buena comunicación entre las jugadoras, hablar con el cuerpo técnico, con la directiva... intentar que entre todas funcionemos como un equipo, solventar los problemas o conflictos que siempre hay. Pero somos un equipo que se gestiona bien, no se necesita nada especial, estamos acostumbradas a la disciplina y a cómo debe funcionar un equipo.

¿Se queda con una compañera?

-Con Esther Larreategi, que es con la que vine de Ermua. Jugamos en División de Honor juntas, ella por una lesión tuvo que dejarlo pero vivimos juntas los primeros años. Y después, otras muchas compañeras.

¿Un entrenador o entrenadora?

-Con la que más tiempo he estado es con Reyes Carrere. Nos enseñó a jugar, lo que era el deporte profesional, la dedicación que necesitas, los sacrificios que hay que hacer... No sabíamos nada, veníamos de un equipo de juveniles. Nos inculcó eso.

¿Sabe cuántos goles ha metido?

-No. Sé que ando ahí la segunda máxima goleadora del Bera Bera después de Tati Garmendia. Mil y pico, ¿no?

1.423 a falta del último partido.

-Son unos cuantos. Así tengo el hombro, así me duele.

¿Se acuerda de alguno en especial?

-De muchos. Alguno en la Copa en últimos momentos de partido, pero no uno en especial.

¿Recuerda el primero (fue el 7 de abril de 2002 en Bidebieta contra el Vícar Goya)?

-No, pero sería con 18 años y estaría tan nerviosa que no sabría ni adónde lanzar.

Si hubiera una estadística de acierto de cara a la portería, usted estaría arriba del todo.

-He tenido buenos porcentajes de acierto. A las extremos se nos pide eso. Me acuerdo que teníamos un entrenador que nos decía que teníamos que estar por encima del 75%.

Dejó su sello en la Champions, quedando en el top 5 de goleadoras.

-Eso sí que me sorprendió. Jugar la Champions con el Bera Bera en Donostia fue una experiencia bonita. Nos tocó el grupo de la muerte, pero nos dio la opción de jugar en campos importantes, como el del Larvik y el Vardar, dos equipos que luego jugaron las semifinales. Fue duro porque solo ganamos un partido, pero nos gustó la experiencia.

Con su trayectoria, es difícil de entender por qué no ha ido más veces a la selección.

-Me lo suelen decir. La última vez que me convocaron fue hace cinco años. Claro que me hubiera gustado ir más, pero es algo que no está en tus manos, hay extremos muy buenas en España. No he pensado en ello los últimos años.

Usted ha sido durante años la imagen del equipo, dentro y fuera de la cancha. Se va a hacer raro un Bera Bera sin Matxalen.

-A mí sí que se me va a hacer raro. Hay equipo de sobra, viene gente joven muy buena y seguro que el equipo sigue adelante. En un deporte colectivo las personas son importantes, pero nadie es insustituible. Mientras siga la esencia, que seguirá, se va a mantener el nivel del equipo. Me tocará ir a la grada. Me dicen: “¿Vas a venir a vernos?”. Claro, pero es que todavía no me imagino en la grada viendo al equipo porque aún no me siento exjugadora. En agosto, que será mi primera pretemporada en muchos años sin entrenar, lo notaré.

¿A qué se va a dedicar ahora?

-No sé qué me deparará el futuro. Después de las vacaciones de julio, empezaré a buscar trabajo de nuevo. He estudiado Humanidades y Empresa y comercio internacional. También tengo la rama de profesora. Me gustaría trabajar en una empresa internacional, pero ya se verá. Donde estaba trabajando se me acabó el contrato, luego tuve algunas ofertas pero estaba de baja.

Así que era de las que se llevaba los libros al autobús en los viajes.

-Sí, también he estudiado inglés y francés. Siempre he hecho algo, porque me gusta y porque sabes que tienes que estudiar. Si no, desde que acabas la carrera hasta que empiezas a trabajar pasan muchos años.

¿Y le llaman los banquillos?

-De entrenadora no me veo por ahora, no tengo el título. Luego ya se verá si me entra el gusanillo o si puedo colaborar con el club en algo. Me será difícil desvincularme del balonmano. O no. No lo sé.


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